La poca disponibilidad de alimentos con que cuenta la Corporación Nacional de Alimentación Escolar no les permite entregar la comida necesaria a las escuelas, solo quienes obtienen los primeros números logran recibir la mayor cantidad de insumos. “Uno se va el día anterior para medio garantizar la comida en la institución. Porque después del número 20 ya no es suficiente para todas las escuelas”.

Caracas. Como si se tratara de una competencia. Los directores y coordinadores de las escuelas públicas y subvencionadas de las parroquias Antímano, Caricuao y Macarao deben llegar de madrugada —o incluso el día anterior— a la Unidad Educativa Nacional Tomás Vicente González para lograr conseguir un número que les garantice recibir la dotación completa de alimentos por parte de la Corporación Nacional de Alimentación Escolar (CNAE).

El director de una institución educativa ubicada en Macarao, Ángel Hernández —nombre ficticio para proteger a la fuente— llegó a las 4:00 a. m. del jueves 8 de marzo. Los números los comenzaron a repartir a las 9:00 a. m., él quedó entre los primero 20. Éramos 86 colegios. Nos tenemos que ir en la madrugada para garantizar que nos den la mayor cantidad de insumos. Recibió la comida a las 7:30 p. m., pese a que comenzaron a despachar al mediodía. Denunció que no tienen disponibilidad de baños, agua o sillas mientras esperan.

Uno se va el día anterior para medio garantizar la comida en la institución. Porque después del número 20 ya no es suficiente para todas las escuelas. Mientras que la Corporación Nacional de Alimentación Escolar no corrija eso, iré de madrugada para que mis niños tengan comida, expresó otra docente.

Naranja, cambur, pollo, arroz y harina fue lo que logró obtener Hernández como parte del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Ya no quedaba papa, piña, plátano. A partir de mi número comenzaron a reducir las cantidades por escuela. Llevan poca mercancía. No nos dieron legumbres, ni sal, ni aceite. Por ejemplo, nos corresponden 23 kilos de pollo para 15 días y nos entregaron 15 kilos.

Toda la semana pasada la escuela estuvo sin comida. El retraso en la entrega del PAE ya contabilizó una semana y cuatro días. En ocasiones solo pueden dar a los niños arroz con auyama y pedir a los padres y representantes que, en la medida de sus posibilidades, “manden la proteína”.

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Son pocos los niños que llevan almuerzo al colegio. En su mayoría no consumen proteínas.

El lunes pasado tuvimos una reunión con el viceministro de Educación, que también es el encargado del CNAE. Todo lo que dijeron se volvió pura bulla: que iban a mejorar los insumos, que iban a hacer las entregas completas. Anteriormente, a Hernández le daban 36 kilos de pasta para dos semanas, ahora son 10. De arroz eran 61 kilos, bajó a 25 kilos.

Desde que inició el año escolar, contó la fuente, cambiaron la modalidad en la entrega de alimentos, la cual estaba a cargo de Mercal. Señaló que este sistema era más organizado y funcionaba mejor. El supervisor nos dice ‘vete al Ministerio de Educación y pon la queja en el piso 16’. Pero ahí no te dejan subir cuando vas. Y agregó: Será que ahora tendré que irme a la 1 de la mañana para ver si nos toca algo más. En vez de 60 kilos de naranja, nos dieron 25 kilos esta vez.

Antes llegaba a las 6 de la mañana, me tocaba el número 48. Entonces nos daban naranjas, cambures y auyamas solamente, contó una directora. Y añadió:

El 23 de enero eran las 9 de la noche y todavía estábamos retirando comida, a las 11 fue que comenzamos a cargarla para el colegio. El trabajo que estamos haciendo es inhumano. Corremos peligro, están quienes duermen fuera de los carros. Los profesores que no van de madrugada son los colegios que les toca comer menos (sic). Ya sea porque no tienen carro para quedarse durmiendo en la noche, les da miedo o viven muy lejos.

El transporte para trasladar los alimentos lo pagan los representantes y los directivos de los planteles. En ocasiones, las comunidades que tienen jeeps prestan la colaboración. Pero debido a la falta de repuestos se ha limitado el servicio. También deben contar con la suerte de que al preparar los alimentos estos se encuentren en buen estado.Cuando picas la papa está podrida, la piña se ve bien bonita, pero en ocasiones hay que quitarle casi todo, aseveró Hernández.

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Foto: Francisco Bruzo



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