Durante la presentación de su libro Venezuela en el nudo gordiano, expuso las debilidades del sistema económico como resultado de equivocadas políticas petroleras, comerciales y monetarias. Dijo que si se aplican los correctivos necesarios, la hiperinflación se puede desmontar en dos años como lo hizo Brasil.

Caracas. El economista venezolano José Noguera Santaella ofreció una clase magistral sobre su libro, Venezuela en el nudo gordiano, en el salón Simón Rodríguez de la sede administrativa de la Asamblea Nacional.

En la exposición, Noguera desentramó las raíces de la crisis económica nacional y mostró cómo desde la llegada de Chávez al poder en 1999 importantes indicadores como el de la producción petrolera y el producto interno bruto no lograron recuperarse.

Noguera, quien actualmente vive en Santiago de Chile, da clases de economía en la Universidad de Santiago y es asesor del gobierno de Sebastián Piñera, inició su intervención destacando que todo sistema democrático se sostiene en el tiempo si cuenta con una economía sólida.

Venezuela ha tenido un problema estructural muy severo que le ha impedido crecer. El peor año de la democracia fue mejor que el mejor año del chavismo en términos de crecimiento. Los salarios han caído a niveles muy bajos. En 2012 solo 25 % del ingreso nacional era para pagar salarios; en los países desarrollados la cifra fue de 66 %; en el resto de Latinoamérica entre 50 % y 60 %. Esa misma cifra en Venezuela en 1980 era 56 % y en 1998 era 49 %. Hoy debe ser 10 %. Eso lo que quiere decir es que aquí el grueso del ingreso se lo quedan los empresarios y una mínima parte es dedicada al pago de salarios, explicó.

Recuperar la producción

Indicó que el principal punto de apoyo para lograr la solidez económica es la producción, para lo cual se necesita capital humano, capital físico, tecnología y eficiencia.

El capital humano [escolaridad, salud, destrezas] lo tenemos. La tecnología nunca es problema porque se puede comprar o alquilar. En cuanto al capital físico hubo una caída fuerte sobre todo en lo relativo a la infraestructura. Pero la caída más grande se refiere a la eficiencia, que ha caído un tercio respecto a Estados Unidos. El problema de la economía venezolana es un problema de eficiencia, señaló.

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Enfatizó no obstante que la solución del problema económico no radica solo en la economía, sino que requiere de un conjunto de factores que deben ser atendidos en paralelo, entre ellos el respeto del derecho a la propiedad, la persecución de la corrupción, la lucha contra el crimen y la aplicación de la justicia.

Los tres fiascos

Noguera dijo que la crisis actual es consecuencia de lo que denominó “los tres fiascos de la economía”, que son en su criterio, el fiasco de la política petrolera, el fiasco de la política comercial y el fiasco de la política monetaria.

En cuanto al fiasco de la política petrolera, dijo que la producción de petróleo en Venezuela, luego de la salida de las petroleras en 1983, cesó el intercambio y actualización de la tecnología necesaria para extraer y procesar más y mejor petróleo.

Explicó que para 1971 cuando se aprobó la ley de reversión, Venezuela producía más o menos 3.8 millones de barriles diarios de petróleo. En 1991 la producción se encontraba en su peor momento, con alrededor de 1,5 millones de barriles diarios y se activaron convenios con transnacionales para activar pozos marginales. Para 1996, cuando entró en vigencia la apertura petrolera, la producción rondaba los 2,5 millones de barriles diarios. En 2000, con Chávez ya en el poder, la producción alcanzaba los 3,5 millones de barriles diarios. Hoy en día, la comisión de energía del Parlamento ha denunciado que la producción cayó por debajo del millón y medio de barriles diarios.

Nunca llegó al nivel del año 71 con un problema que la población del 99 era el doble de la del 71. Mostró que desde 1920, el ingreso per cápita es casi paralelo a la producción petrolera:Eso lo que indica es que la crisis venezolana tiene mucho que ver con la política petrolera. La política de un país que se negó a seguir produciendo petróleo. Si queremos reactivar la economía, debemos reactivar la producción. Venezuela tiene muchas más reservas que Arabia Saudita y ellos producen 10 millones de barriles diarios, dijo.

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Consideró que la industria petroquímica y el incentivo al procesamiento del petróleo por una industria petroquímica venezolana sería una alternativa para estimular la economía. ¿Por qué Pdvsa vende petróleo a Estados Unidos para que alguien allá fabrique botones y no se lo vende a un venezolano para que produzca algo aquí en Maracay. Eso es discriminatorio. Hay que traer inversiones petroquímicas y vender petróleo aquí adentro.

Consultado sobre el préstamo de 5000 millones de dólares anunciado por el gobierno chino al gobierno venezolano para recuperar la producción de petróleo, expresó:

No hay fórmulas mágicas

En cuanto al fiasco comercial, dijo que nunca la industria nacional recibió los incentivos para producir los insumos requeridos por el país. Recomendó una apertura de mercados, que ha mostrado resultados exitosos en países como Chile, Perú, Colombia y varios países de Asia. Aunque puntualizó que no hay fórmulas mágicas, destacó las características principales de modelos comerciales exitosos: libre mercado; altas tasas de ahorro; mucha mucha mucha inversión en educación y en salud; promover alianzas de empresas de una misma industria con el Gobierno y la banca hasta que tenga capacidad de competir internacionalmente; atraer la inversión extranjera; y fomentar las industrias medianas de alta tecnología.

Y en cuanto a la política monetaria resaltó que desde 1974 la inflación en Venezuela no ha bajado de 10 %, mientras que cada 5 años aproximadamente el país atraviesa una crisis monetaria. Desde 1974: se han atravesado 8 crisis cambiarias y una financiera.

No hay manera de que un país crezca en ese entorno. El origen de la inflación es que el Gobierno imprime mucho dinero para financiar el gasto. Pero frenar de súbito la impresión de dinero tampoco resuelve porque genera desempleo. El problema y lo que hay que romper es la inercia donde los precios suben, los trabajadores piden aumento de salarios, el Gobierno aumenta salarios e imprime más dinero y los precios suben, señaló.

Citó casos exitosos como el alemán luego de la primera guerra mundial, el de Bolivia, Perú, Argentina, Brasil. Y de otros menos exitosos como el español.

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En su opinión, el modelo más adaptable para Venezuela es el brasilero aplicado en 1994, cuando se fijó un precio referencial de los bienes en una moneda aún no circulante (el real) pero pagadero en la moneda circulante para la época (el cruceiro). Una vez que los precios y salarios se estabilizaron, se migró formalmente y se adoptó el real como moneda oficial. El proceso duró dos años.

Noguera destacó sin embargo que el pilar de cualquier programa de gobierno económico y principalmente de cualquier política monetaria es la transparencia. Dijo que la política monetaria moderna en los principales países del mundo se basa en credibilidad. Esa credibilidad se construye con información clara y constante; transparencia y rendición de cuentas periódicas y públicas, sostuvo.

Foto y video: Maru Morales P.



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