El orador de orden en la sesión solemne por el Día de la Firma del Acta de Independencia instó a los diputados a seguir trabajando para construir “el futuro que nos merecemos y que llegará”. Destacó el carácter civil de la gesta independentista y condenó que desde hace casi 20 años, el Gobierno pretenda conferirle un carácter militar al origen de la República.

Caracas. Sin las expectativas, las ansias y el ambiente de victoria que caracterizaron a la sesión del 5 de Julio de 2016; y sin la violencia y el asalto al Parlamento por seguidores del gobierno que marcó la sesión del 5 de Julio de 2017. Así transcurrió este 5 de Julio de 2018, fecha del 207 aniversario de la Firma del Acta de la Independencia.

En el tercer año de celebración de esta fecha con un Parlamento de mayoría opositora, el ambiente era más bien callado. El típico silencio que impone la solemnidad del Salón Elíptico parecía expandirse puertas afuera, a los jardines, pasillos e incluso al propio salón de sesiones.

Aún cuando el orador de orden, el historiador e individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, Edgardo Mondolfi, presentó un discurso cargado de optimismo sobre el futuro y de un franco, expreso y sincero reconocimiento a la resistencia demostrada por los diputados de la Asamblea Nacional en estos tres años, recibió si acaso el aplauso del foro en tres ocasiones. No más.

Y es que los ánimos en la bancada de la oposición no dan para mucho estos días: sin salarios, con rupturas internas en la fracción mayoritaria, sin una estrategia clara para encarar una posible transición, con una amenaza expresa del vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello de que irán contra quienes han acudido a la comunidad internacional; y con la recién conocida separación de AD de la Mesa de la Unidad, los diputados no estaban de fiesta.

Coraje, civildad y esperanza

En medio de ese escenario, Mondolfi tocó tres temas centrales en sus palabras: el coraje de los diputados, el carácter civil de la gesta de independencia y la esperanza en un cambio.

Destacó la valentía de los diputados de la oposición que han resistido los embates del gobierno durante tres años continuos y siguen yendo al parlamento a darle sentido a una de las instituciones democráticas por excelencia.

Aplomo no les ha faltado, en medio de tantos atolladeros, a los diputados que aquí, en esta Cámara, continúan haciendo vida; ni tampoco les ha faltado determinación a la hora de levantar su voz en resuelta actitud de denuncia. Mucho menos se han visto amilanados a la hora de cumplir con sus tareas como legisladores, pese a amenazas, desaires o desplantes, dijo.

Resaltó que pese a las pretensiones del gobierno de ignorar la existencia de una Asamblea Nacional democráticamente electa, “sus decisiones han sido un auténtico quebradero de cabeza para quienes han intentado sustituirla mediante un cuestionable artificio”, en relación a la constituyente.

Destacó el trabajo de la AN en la documentación de las violaciones de los derechos humanos y reconoció el valor de sus integrantes que han tenido que enfrentar exilios forzados o prisiones “oprobiosas” como Renzo Prieto y Gilber Caro.

Con respecto al rescate del carácter civil de esta fecha histórica, destacó que si bien desde el gobierno que rige a Venezuela desde hace casi 20 años se ha intentado sembrar la idea de que el 5 de Julio es obra militar y que “Venezuela nació en un campamento militar” –parafraseando a Bolívar- la verdad es otra.

Venezuela no nació entre los rescoldos de una fogata ni fue engendrada a orillas de un campamento armado. En realidad, la Venezuela que nació en 1811 lo hizo entre las paredes del civilismo. De los 44 diputados [del Congreso de 1811], 65 % había pasado por las aulas universitarias, instruidos casi todos como juristas, canonistas o abogados. Esto quiere decir que, en orden de importancia numérica, seguían de lejos aquellos otros diputados provenientes del mundo de las milicias regladas, afirmó.

A lo anterior agregó que el Congreso de 1811, responsable de la declaración de la independencia, fue “la primera representación plural convocada en la América española” y sus integrantes fueron el resultado de una eleccion convocada para ese fin en 1810, “las primeras elecciones para diputados celebradas en América del Sur”.

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Desde la tribuna de oradores, Mondolfi instó a los parlamentarios a continuar con su trabajo de elaboración de leyes, que si bien han sido obviadas y vetadas por el Gobierno actual “sirven de importante reserva para el futuro que nos merecemos y que llegará”.

Tras enumerar las muchas miserias a las que está siendo sometida la población venezolana hoy en día (el hambre, las enfermedades, la inseguridad, el bachaquerismo y el quiebre económico y social) recordó que a lo largo de la historia Venezuela ha atravesado y superado con éxito muchas “horas menguadas”, como la actual.

La República no se acaba. No lo digo procurando hallar un consuelo vano o tonto sino, más bien, para poner de bulto que el país ha sabido salir de tales crisis y trazarse nuevos derroteros. La conmemoración que hoy nos congrega reafirma cómo la sociedad venezolana no solo se empeñó en concebir un futuro a partir de 1811 sino que lo hizo a despecho de las más descomunales adversidades, señaló.

No perdió ocasión el historiador de invitar a los diputados a ver con buenos ojos el trabajo que han hecho: Esta Asamblea no es un Mar Muerto; por tanto, se me dificulta pensar que haya desperdiciado su tiempo intentando buscarle salidas al laberinto en el cual nos hallamos trágicamente atrapados.

Otras sociedades, y no mucho más aventajadas que la nuestra, se han recuperado de oscuridades similares: se han recuperado del crimen, o de la crisis económica, o del agavillamiento desde el poder, o de la crisis por falta de consensos. O de todas, o de casi todas, estas dolencias a la vez, dijo para concluir.

Acto sin contratiempos

Dennis Fernández da lectura al acta de Independencia / Foto: Luis Morillo

El arca que guarda el acta de la independencia fue abierta como dicta el decreto de Estado para esta ceremonia, por el Poder Ejecutivo —representado en esta oportunidad por Delcy Rodríguez y Néstor Reverol— alrededor de las 9 de la mañana. Luego, a las 10:00 a. m., la ilegítima Constituyente —así denominada por la Unión Europea y el Poder Legislativo— realizó una reunión con motivo del Día de la Independencia.

El arca permaneció abierta todo el día, de manera que a medida que los diputados a la Asamblea Nacional, los invitados o el cuerpo diplomático, arribaban al Palacio podían acercarse y ver el acta de nacimiento de la República y tomarse fotos. Una guardia de honor compuesta por cadetes de los cuatro componentes de la FANB resguardó el lugar todo el tiempo.

A las 3 de la tarde, la junta directiva de la AN y varios de los diputados presentes, rindieron honores al acta en un acto muy sencillo. Luego se trasladaron al salón de sesiones para la sesión solemne. La lectura del acta —formalismo que precede al discurso de orden— correspondió a la diputada Dennis Fernández (AD-Cojedes). Nadie aplaudió. Fernández leyó la última línea del documento, se dio la espalda, saludó a la directiva y se fue a su curul.

A las 5 de la tarde, como dicta el protocolo, una banda marcial entonó el himno nacional y un funcionario del Ministerio del Interior procedió al cierre del arca hasta el año próximo.

Fotos Luis Morillo/Video Maru Morales P.



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