El año escolar peligra en el Zulia por los apagones y la falta de agua

Las escuelas en la entidad comenzaron a dar clases pero en horario reducido, en algunos casos solo por dos horas académicas. El empeoramiento de las condiciones de las instituciones, por causa de las fallas de agua y luz, ha provocado una deserción de al menos dos maestros por plantel.

Maracaibo. Asistir a clases se ha convertido en “un trauma” para los niños zulianos. Así lo describe María Osorio, maestra de primaria desde hace 12 años. La docente, luego de tres semanas sin ir al colegio, pues las actividades estaban suspendidas por las fallas eléctricas, comenzó nuevamente su rutina. «Nos informaron desde la dirección que se va a trabajar en horario mosaico, es decir, lunes, miércoles y jueves hasta las 11:00 de la mañana».

A María trabajar así le produce una «profunda tristeza» porque, según dijo, existe un atraso del 60 % en el cronograma escolar.

Los niños están mal preparados, lo aconsejable sería que repitieran el año escolar porque en marzo prácticamente no hubo clase, eso sin contar todos los días que salieron temprano por las fallas eléctricas. Uno hace como puede, yo le he dado clases a mis alumnos hasta debajo de una mata de mango que hay en la escuela, pero ellos son niños, se fastidian. Esas no son las condiciones».

En un recorrido hecho por Crónica.Uno por los planteles de Maracaibo, se constató que un escenario se repite: pocos niños en las aulas y horarios reducidos. En las escasas horas de permanencia en las instituciones «es poco lo que hacen», dice Fernando Nava, maestro de un colegio del oeste. «Yo uno cuarto y quinto grado porque la maestra de cuarto grado se fue del país durante el apagón. Y otra compañera hace lo mismo con los de primero y segundo grado. Esto es un caos, hay niños que se desmayan por el calor y la mala alimentación».

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Las jornadas escolares se han reducido a unas pocas horas al día. Foto: José Núñez

Alejandro Castillo esperaba a su pequeño hijo Abraham, estudiante de tercer grado, a las puertas del colegio, mientras sostenía con una mano un paraguas y con la otra un botellón de cinco litros de agua que lucía amarillenta. «Hoy envié al niño a la escuela sin bañarse y sin desayuno porque solo tenía cuatro huevos para el almuerzo. Mañana no lo voy a mandar porque prefiero que pierda el año a que siga pasando trabajo. En los salones hay mucho calor y ya ni siquiera les dan comida, hace rato que no llega el Programa de Alimentación. Esto es muy doloroso, nuestros hijos no se merecen tanta maldad«.

Los cortes eléctricos en el Zulia deberían durar entre 6 a 12 horas, según lo anunciado por el gobernador del estado, Omar Prieto. Sin embargo, la realidad es otra: hay zonas donde los cortes de luz sobrepasan las 20 horas, lo que afecta también a los planteles. Pese a ello, el calendario sigue su curso y el año escolar debe culminar el 25 y 26 de julio, según anunció el propio ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz.

Se conoció que algunos planteles de zonas foráneas, como los del municipio Jesús Enrique Lossada y Mara, redujeron a dos horas la jornada académica, de 7:30 a 9:30 a.m., y que se les permite a los niños ir con ropa distinta al uniforme escolar debido a la falta de agua en sus hogares.

«No hay condiciones»

Marlene Hernández, presidenta de la Federación Venezolana de Maestros de Zulia, dijo que las escuelas deben lidiar con un racionamiento no planificado.

Hay planteles con cero condiciones: no tienen luz, no tienen agua, los baños son un desastre. Es muy difícil volver a clases. Los papás están angustiados, con tantas malas noches los niños no van a prestar atención porque no duermen bien, ni siquiera se están alimentando bien porque los alimentos se dañan”.

Por su parte, Damelis Chávez, autoridad única de Educación en el Zulia, dijo la semana pasada que esperaba que esta semana la afluencia de alumnos fuera mayor, y que comprendía que los docentes no pudieran llegar a su trabajo por las dificultades.

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En Maracaibo, la situación, lejos de mejorar, tiende a ser peor. La agudización de la crisis por la falta de agua y servicio eléctrico ha causado una deserción de al menos dos docentes por plantel.

«Yo estoy que abandono, no puedo ir a trabajar así. Me la paso trasnochada porque también tengo dos niñas y es duro seguir con la vida como si nada pasara cuando te dan duro con la luz», dice Osorio.


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