Los slices de pizza, los perro calientes y las hamburguesas se han encarecido y nada cuesta menos de 2.000 bolívares.

Caracas. Las famosas balas frías solían sacar de apuro a muchos venezolanos que salían a la calle sin almorzar o cenar. Con pararse en un puesto de comida rápida fácilmente se comían 2 o 3 perros acompañados de un refresco, y de esa forma resolvían las demandas del estómago sin gastar mucho dinero. No obstante, los tiempos actuales cambiaron la partida.

Al medio día lo más usual era ver a los perreros en las calles principales de Caracas repletos de personas pidiendo un “con todo”, o cualquiera de las otras alternativas que estos sitios ofrecen, pero la acrecentada crisis económica no perdona a nadie.

En un recorrido realizado por Crónica.Uno en diferentes zonas de Caracas se pudo hacer la comparación de precios: todos varían dependiendo de su ubicación, aunque ninguno de sus productos baja de los 1400 bolívares. Este precio corresponde a un perro caliente simple, sin queso, en los puestos del centro de Caracas. Más hacia el este, los precios pueden alcanzar hasta los 2200 bolívares por el mismo producto.

Suponiendo que el pedido más usual, según René Carrillo, perrocalentero de Chacaíto, son dos con todo y un refresco —el cual está en 1500 bolívares la “mini bomba”— el comprador debe desembolsar 4700 bolívares, 12 % del actual sueldo mínimo, ubicado en 40.638 bolívares.

Carrillo también comentó cómo las ventas han disminuido mes a mes, cuando lo usual era prepararse para el estrés que suponía el bululú del mediodía, pero ahora hay menos clientes.

“Nosotros tratamos de tener los precios competitivos, pero es difícil porque semanalmente los proveedores nos aumentan algún artículo, además que hay que tener en cuenta los costos de las salsas”, expresó.

Otra opción que los venezolanos solían considerar era un slice de pizza en cualquiera de los locales cuyos combos se ajustaban al bolsillo más modesto, pero los precios de estas balas frías se han disparado tanto que un solo trozo puede costar 2200 bolívares.

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Una trabajadora de Carmelo Pizza, que decidió mantener el anonimato, relató como poco a poco han perdido clientes:

“Nadie está dispuesto a pagar casi 5000 bolívares por un pedazo de masa y un refresco, a mí me parece una exageración los precios que tenemos aquí pero no puedo decir nada porque aquí es donde trabajo, yo no pagaría ese precio porque me parece una locura”.

Otros de los inconvenientes al comer en estos sitios es que el número de personas practicando la mendicidad continúa en ascenso debido a la crisis que afecta distintos sectores del país. Ejemplo de esta realidad fue un puesto ubicado en Las Mercedes, donde en tan solo 10 minutos llegaron 3 personas pidiendo algo para comer.

Niños y adultos alternan entre el perrocalentero y los clientes, por lo general, son los primeros los que corren con la suerte de que alguno le brinde el “menú” más sencillo. La mano que lo recibe puede, o bien llevar un bocado gustoso a la boca o desaparecer con el botín y regresar tiempo después a repetir su petición entre nuevas caras.

Fotos: Omar Villafañe



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