Más de una tonelada de cobre fue incautada en la frontera colombo venezolana el mes pasado. La venta y extracción de este material está en auge debido a su alta cotización en Cúcuta.

San Cristóbal. La frontera entre Venezuela y Colombia, en el estado Táchira, es una de las que más ve pasar contrabando. Drogas, gasolina, alimentos y billetes son de circulación común, pero también destacan elementos como el cobre, que cada día es extraído de diversos objetos para venderlo en Cúcuta con un precio que supera hasta 2800 % el pago que se hace en Venezuela por este metal.

Cableados eléctricos, de servicio de televisión por cable, conexiones de gas y hasta esculturas no se escapan de las manos de quienes negocian de manera fraudulenta con este material.

De acuerdo con el general de Brigada, Alfredo González Viña, comandante del Comando Zona 21 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el cobre está en la primera posición de lo tipificado como material estratégico y es el mejor pagado en Cúcuta, ciudad fronteriza con el estado Táchira.

Durante todo el mes pasado, casi una tonelada de este material fue incautado en las alcabalas y operativos que se realizan a lo largo de la zona limítrofe, lo que se suma a los más de 4000 kilos retenidos en los dos primeros meses del año y por los cuales más de 50 personas han sido detenidas en flagrancia.

El método más utilizado por los contrabandistas es el que se conoce, entre los efectivos militares, como “goteo” y consiste en el uso de personas, denominadas mulas, para pasar el material. González Viña explicó que la mayor parte del material incautado ha sido robado a las empresas de telefonía generando grandes pérdidas económicas y daños a la población.

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De acuerdo con lo declarado por el general de Brigada, las salidas preferidas de los contrabandistas son por La Fría-Orope-Boca de Grita, con entrada a Puerto Santander-Agua Blanca y Cúcuta.

La semana pasada fue detenido un ciudadano que transportaba ocho kilos de cobre camuflados en una cesta que el mismo usaba para vender caramelos en Cúcuta. Según el reporte del CZ 21, el sujeto llevaba camuflado el cobre en chupetas que aparentaban ser las tradicionales “melcochas andinas”, las cuales, luego de una inspección, se determinó que en realidad estaban hechas con este metal.

Asimismo, una ciudadana también fue detenida cuando atravesaba la aduana de San Antonio del Táchira con 39 barras de cobre, cuyo peso fue de 14 kilos. Las transportaba en un chaleco que usaba al momento de la detención.

De la basura a Cúcuta

Pero no solo hay grandes mafias que se dedican a robar cables a las telefónicas para extraer este metal y contrabanderalo, sino que cada vez aumenta más el número de personas que hurgan en la basura en busca de cobre.

Televisores, viejos disco duros, pasando por impresoras, fotocopiadoras y demás productos eléctricos, son desmantelados por los “chatarreros”, quienes con pericia y paciencia extraen el rojizo metal para venderlo al mejor postor, que por lo general se encuentra del otro lado de la frontera.

Rómulo —quien pidió mantener en reserva su apellido— además de trabajar regularmente en una oficina, dedica parte de su tiempo libre a hurgar en la basura en busca de cobre, pues —según explicó— con un kilo de este metal gana más dinero del que percibe con un mes de trabajo.

Esto lo pagan aquí en San Cristóbal a 70.000 el kilo. Pero si usted se va a Cúcuta le dan entre 15.000 y 20.000 pesos, que al cambio es casi dos millones de bolívares, señala Rómulo.

Rómulo pasa largas horas deshilachando las finas piezas de cobre de los circuitos y partes que ha logrado recoger. Indica que debe entregarlas limpias para ser pesadas. Además debe procurar llevarlas lo más camufladas que pueda, ya que este material es considerado como estratégico y aunque proviene de la basura, igualmente sacarlo del país se considera contrabando. Hay quienes cortan cables para llevar más cobre. Esa gente es muy avara, dice.

Asegura, mientras limpia unos alambres, que pese a ser una labor lucrativa, también es peligrosa, pues la salud se ve comprometida al estar en contacto con los desechos. Hace como tres meses estaba buscando cobre y agarré una bolsa. No me di cuenta y me pinché el dedo pero no sé con qué. A los tres días el dedo se me puso negro, de verdad que me asusté.

Señala Rómulo que con el dinero que obtiebne compra comida para su familia en La Parada de Cúcuta, ya que hace más con esos 20.000 pesos que cambiándolos a bolívares. Con eso compro arroz, harina, pasta y otras cosas. En San Cristóbal no compro ni una cuarta parte de lo que hago en Cúcuta.

Fotos: cortesía GNB


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