El principal estadio de fútbol de la capital mostró un rostro renovado con tribunas casi repletas, pero se quedó con las ganas de celebrar un tanto del Caracas FC.

Caracas. Vaya forma de reabrir el estadio, se lamentaba un aficionado del Caracas FC tras el pitazo final del choque que los avileños perdieron 0-2 ante el Atlético Paranaense de Brasil por los octavos de final de la Copa Sudamericana.

Al margen de la natural desazón del hincha rojo por el resultado, la capital ganó con el remozamiento parcial del coso de Los Chaguaramos, que no albergaba un partido oficial desde el 5 de noviembre de 2017. Unas 15.000 personas se dieron cita en el Olímpico, incluyendo unas 20 del conjunto visitante que hicieron el viaje desde Curitiba.

La reapertura del escenario ucevista fue posible gracias a los equipos profesionales Caracas FC, Deportivo La Guaira, Metropolitanos y UCV FC, además de la Fundación que administra el estadio. La primera etapa de la puesta a punto comprendió el terreno de juego, los camerinos, algunos detalles en las tribunas, baños y áreas perimetrales. Más de 100.000 dólares es el costo de las obras que permitieron la habilitación, pero, en el primer compromiso, quedó claro que todavía queda trabajo por hacer.

Campo renovado

A una hora de que rodara el balón, el acceso se tornaba algo lento aunque se fue agilizando. En el puente de los estadios, un primer control esperaba a los aficionados con una nueva reja, y una lluvia no muy fuerte hacía temer por el estado del campo.

Al entrar y observar el verde césped y los movimientos de la esférica en el calentamiento de ambos equipos, las dudas se disiparon. El rectángulo de juego no se resintió por las gotas que bajaron desde el cielo caraqueño. Y es que buena parte de la inversión en la instalación se utilizó para sembrar un gramado completamente nuevo, de tipo Bermuda y con condiciones adecuadas para el clima capitalino. El drenaje del terreno también fue reparado por completo.

Pese al verdor de la cancha, los empleados encargados del mantenimiento no bajaron la guardia y se les vio en el entretiempo y al final del partido muy atentos a los sectores donde se levantaron pequeños baches producto de la actividad, que, por ahora, está reducida exclusivamente a partidos, pues la grama todavía no alcanza su completa “madurez”, según los especialistas. De hecho, ni los “Rojos” ni el Paranaense pudieron entrenar en el Olímpico.

Nueva reja en las gradas

Las gradas lucieron limpias en términos generales. Los baños tenían agua aunque solamente funcionaban los más cercanos a la entrada. No hubo muchos puestos de bebidas y comida habilitados y los que funcionaron vendían refrescos a 70 bolívares soberanos, té a 120, agua a 50 y cerveza a 70 y en cuanto a los alimentos, los perros valían 120 bolívares soberanos y las hamburguesas se ofrecieron a 300.

En la tribuna principal, los baños tenían luz y estaban operativos, algunas áreas lucían pintura nueva y se vio mayor variedad de puestos de comida, si bien no todos contaban con punto de venta.

En las dos zonas para el público se mantuvieron las sillas, con excepción del espacio destinado para la barra caraquista, donde se retiraron los pocos asientos que quedaban. La popular estrenó reja de color negra, mucho más resistente que la anterior.

La pizarra principal funcionó y el cuadro local instaló dos pantallas LED a nivel de cancha, que también reflejaban el marcador del partido, además de otras informaciones de interés.

Los camerinos presentan nueva cara y el ayer dueño de casa pudo cambiarse en un espacio con fotos, frases y motivos alusivos a la institución avileña. Quizás esas razones sean suficientes para pensar en la recuperación completa del parque e inclusive en volver a ver a la Vinotinto, más allá de la salida con cara de gol en contra.

Foto: Cortesía Prensa CFC


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