Exhortan al Gobierno de Nicolás Maduro a que se sensibilice con la “situación de hambre” del sector y que aumente el salario de forma inmediata. Con el poco dinero que devengan no pueden costear el pago del pasaje en transporte público. La diáspora de trabajadores alcanza 40%.

Valencia. Luis Miguel Crespo, quien labora desde hace 10 años en Corpoelec, comentó que en los primeros años de servicio logró adquirir vehículo y vivienda con su trabajo; sin embargo, en la actualidad, con su sueldo mensual que alcanza los tres millones de bolívares, debe escoger entre comprar queso o jamón. Su núcleo familiar es de cuatro personas y asegura que se le hace insostenible mantenerla por la crisis económica y el bajo salario que devenga.

Crespo también señaló que, desde hace unos cinco años, no recibe dotación de uniformes. Aseveró que se mantiene activo en sus labores por el sentido de pertenencia y porque sus funciones le generan satisfacción personal.  Su horario es de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., pero, a veces, debe trabajar hasta las 10:00 p. m., si bien las horas extra no se las cancelan.

Ante las carencias económicas, decidió sumarse a la “Jornada de no asistencia a los puestos de trabajo” convocada por la Federación Nacional de Trabajadores Eléctricos. En Carabobo, la acción se cumplió en, aproximadamente, 80%, ya que si bien los trabajadores del área administrativa no acudieron a sus puestos de trabajo, los de las plantas de generación se mantuvieron activos, como lo informó Jairo Marín, secretario ejecutivo del Sindicato Profesional de Electricistas y Conexos del estado Carabobo (Siprecec).

“Todas las plantas de generación de Carabobo, Castillito, Planta Centro, La Cabrera y Planta del Este, están operando. Las unidades que, de manera precaria, tenemos en servicio, el personal de operaciones y las cuadrillas están laborando, aun con la carencia de vehículos y equipos, para restablecer el servicio;  hoy se armaron cuadrillas para atender las emergencias”, dijo.

Las exigencias de los 1400 trabajadores eléctricos de la entidad carabobeña son claras: aumento salarial que sume unos 16 sueldos mínimos, mejoras económicas en el Bono de Alimentación, Bono de Guerra y Seguro de Hospitalización y Maternidad.

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Marín indicó que no pueden esperar por la discusión de un nuevo contrato colectivo, pues el salario actual no les permite costear el pago del pasaje en transporte público; ni siquiera comprar un jabón para lavar la ropa que ensucian durante la jornada laboral.

Por ello, exhortó al Gobierno de Nicolás Maduro a que se sensibilice con la “situación de hambre” del sector y que aumente el salario de forma inmediata. Asimismo, aseguró que la empresa eléctrica cuenta con el recurso humano para reestructurar el servicio y brindarlo de forma óptima. No obstante se niegan a realizar esas labores mientras Luis Motta Domínguez se mantenga al frente del Ministerio de Energía. “Tenemos la capacidad para relanzar un servicio eléctrico eficiente, pero con estas autoridades no se puede”.

La diáspora del personal operativo de la empresa es otra problemática a la que hacen referencia los trabajadores eléctricos. En 2014 contaban con 3000 trabajadores; en la actualidad, se mantienen activos 1400 empleados, lo que representa una disminución de 40% en la nómina. Esto ocurre como consecuencia de la falta de condiciones económicas atractivas para los trabajadores. Con preocupación, Marín señaló que en el área operativa las renuncias alcanzan 50 %.

“Han optado por irse a los países de la región que los reciben con las manos abiertas. Nuestros operadores linieros y mecánicos de planta se están yendo. En Planta Centro, en lo que tiene que ver con operaciones y mantenimiento, los que se han ido suman 45% del personal, y así pasa en transmisión y distribución. El Gobierno debe atender eso, a menos que se esté jugando a la destrucción del país”, subrayó el representante sindical.

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Explicó que la formación de un trabajador eléctrico debe durar unos siete años y que quienes han abandonado sus puestos de trabajo son de la generación más joven, Actualmente, se mantiene activo el personal de larga trayectoria para suplir la ausencia de los más jóvenes, por lo que, a su juicio, se verá afectado el futuro del sector. “Tenemos que entrar en un nuevo proceso de adiestramiento y reclutamiento; hay que generar condiciones salariales que permitan el retorno de los compañeros que se fueron por supervivencia para mantener a sus familias”.

Foto: Leomara Cárdenas



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