Representantes de asociaciones ligadas a la industria del café aseguraron que actualmente en Venezuela se producen entre 600.000 y 700.000 quintales del producto al año, una caída de 52,94 % respecto a finales de los ochenta. Sin embargo, algunos productores son optimistas.

Caracas. José Pereira es producltor agroindustria. Desde hace cuatro años lidera un emprendimiento ligado al sector cafetero en Hoyo de la Puerta, a pocos kilómetros de la entrada a Caracas. Como miembro de la Asociación de la Industria del Café (Asicaf), Pereira es optimista respecto a la recuperación del aparato productivo de su rubro y reconoce que se deben hacer las cosas mejor para optimizar la calidad de sus productos.

Desde hace treinta años la producción de granos ha caído “vertiginosamente”, como señala Nelson Moreno, presidente de dicha asociación. Menciona que en el país, para el año 1988, se producían alrededor de 1.700.000 quintales de café –cerca de 78.200 toneladas- y que hoy apenas se llega a los 800.000 quintales, una caída de 52,94 %.

“No tenemos los mismos niveles de consumo”. Con esta frase Moreno advierte una de las causas por las que la producción se ha ido “palo abajo”, pues cada vez es más cuesta arriba pagarles a los productores de café debido al incremento en los costos asociados a la materia prima, gastos de nómina y transporte, entre otros.

Pese a esto, Pereira, presidente de “Café La Peñita”, insiste en que es necesario ayudar a los productores si lo que se quiere es cumplir las metas esperadas por los gremios del sector. Recomienda trabajar de la mano con ellos, ya sea en relación a los costos o en lo que respecta a asesoría técnica para mejorar la calidad de un producto que, poco a poco, ha sido reemplazado en el mercado venezolano por los de otras latitudes.

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La petición coincide con lo indicado por Nelson Inima, productor cafetero de Duaca, estado Lara, quien aprovechó su breve estancia en la capital para acercarse a la rueda de prensa convocada por la Confederación de la Asociación de Productores Agropecuarios (Fedeagro) con motivo del Día Mundial del Café. Inima exclama que “sin insumos no hay producción”, por lo que hace un llamado a los agremiados a crear alianzas en la industria para así recuperar lo perdido tras más de diez años danzando entre los controles de precio y las trabas a la distribución.

El director ejecutivo de Fedeagro, Vicente Pérez, indica que desde hace algunos años “el caficultor disminuyó la calidad del café para ahorrar costos”, por lo que el consumidor ha migrado a las versiones importadas en busca de satisfacer sus gustos. Pérez lamenta que este hecho haya provocado que hoy en día “tan solo 37 % del mercado es de producción nacional” pues, a su juicio, se ha “descuidado al productor primario”.

Moreno, por su parte, reconoce que por muchos años “el caficultor no tuvo suficiente apoyo en términos de precios e insumos, no hubo incentivos técnicos apropiados. El “Plan Café” de 2005, por ejemplo, junto con otros planes no rindieron los frutos esperados”. Es por ello que el sector industrial del café “ha buscado en los últimos años favorecer más al productor, incentivarlo. Aún hoy, pagamos entre Bs. S. 9000 y 12.000 por cada saco de 46 kilos”.

Hablando de precios y regulaciones

El representante de Fedeagro señaló que por al menos siete años -de 2005 a 2012- la producción de café disminuyó sustancialmente debido a las políticas de regulación llevadas a cabo por el Gobierno, en las que hasta 70 % de lo que se producía se comercializaba a un precio único y el restante a tasa libre. Aplaudió que desde hace dos años la regulación de precios se limite solo al café tipo 3, 4 y 5 que, en teoría, son de calidad inferior al de tipo 1 y 2 (mejor conocido como gourmet).

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Este tipo de café es el que actualmente se está produciendo más en Venezuela, dado que les es más rentable a todos los involucrados y se prepara con calidad de exportación, algo que es vital para posicionar a Venezuela como país modelo en la venta de café al mundo y dejar de ser “solo consumidor” como señaló Nelson Moreno. El mismo asegura que “se ha dejado de vender cerca de 70 % de lo que se produce para exportarlo, es lo que se denomina producción en restricción”.

Sin embargo, el gremio no se niega a vender parte de la producción a organismos estadales para su posterior venta a “precios acordados”. José Pereira señala que están en discusiones con las autoridades pertinentes para crear un nuevo tipo de café -mezcla entre los de mayor calidad- y así destinarlo a sectores populares a precios regulados. Se estima que la cuota sería de 20 % de lo producido por la industria.

Pereira menciona su pequeño emprendimiento como ejemplo de recuperación del sector cafetero. Con tan solo cuatro años en el mercado, su pequeña empresa produce, solo en las 35 hectáreas ubicadas en Hoyo de la Puerta, más de 50 quintales al año. Espera que dentro de cinco años años la producción ascienda a 600 quintales para así llegar a más consumidores y continuar generando empleos que, hasta ahora, benefician a cerca de 50 familias.

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