Desde el comienzo de la militarización de las estaciones de servicio de Ciudad Guayana han crecido las colas y en los últimos días la situación ha empeorado. Los guayaneses deben pasar al menos cinco horas en las filas para recargar combustible.

Ciudad Guayana. Para José Machado no puede ser algo positivo que haya militares en las estaciones de servicio de Ciudad Guayana para mantener el orden y para controlar la venta de combustible: es, de hecho, algo sin lógica, pues, según cree, lo que debería haber es gasolina y no militares.

Pero esta semana ha habido más militares y menos gasolina en las bombas de Puerto Ordaz y de San Félix. Y, paradójicamente, más colas desde que el martes el gobernante peseuvista del estado, Justo Noguera, anunció el comienzo de un “plan especial para el expendio de combustible en las 26 estaciones de servicio en el municipio Caroní”. Nada nuevo, pues la Guardia Nacional Bolivariana había tomado las bombas desde abril.

La novedad ha sido que también los civiles se han sumado al operativo. En concreto, los trabajadores de las dependencias de la Gobernación de Bolívar. Como José Clemente Tatá, presidente de Granitos Bolívar y, desde esta semana, organizador de colas en estaciones de servicio.

“Yo estoy como parte de la Gobernación, pero el gobernador Noguera nos llamó a colaborar. Hemos visto situaciones en (el municipio) Heres (en el que está Ciudad Bolívar) de que la cantidad de pimpinas que se llevan hace que se agote la gasolina. También estamos avisándole a la gente si hay o no gasolina”, explicaba en una estación de servicio de Puerto Ordaz.

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En San Félix las colas también crecieron esta semana. Foto: Cortesía Carlos Suniaga.

La otra parte

La escasez de gasolina es una constante que se repite a lo largo del país. José Machado, en Puerto Ordaz, ha visto lo que la parte oficial no dice: “La producción se ha parado y el contrabando ha crecido. Además, uno ve que viene alguien y les da dos empanadas y un refresco a los guardias y lo dejan pasar. Por eso yo no puedo decir que esto es bueno porque el problema es otro. Todo ha empeorado esta semana, porque el sábado yo pasé 50 minutos en la cola y ahora tengo cinco horas”.

Livio Romero también estaba en la fila de vehículos desde las 6:30 a.m. A las 12:30 del mediodía estaba entrando en la gasolinera. “Comenzó a avanzar como a las 9:00 a.m. Nos dijeron que estaban esperando la gandola. Lo que yo creo es que tiene que llegar la gasolina, no militares. Mientras tanto, no he podido llevar a los niños a la escuela”.

Noguera ha estado en estaciones de servicio supervisando el operativo. Pero los consultados, como Rosa Rodríguez, coinciden en que es imperativo que haya gasolina. Lo demás será simular una normalidad que no existe, como que a ella “solo” le tomó cinco horas recargar combustible.


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