Caraqueños se metieron al río en busca del líquido que desde hace días no entra por la tubería de sus hogares. También largas colas se observaron en la ciudad para adquirir agua potable, en medio de una crisis energética sin precedentes que tiene a los venezolanos en jaque.

Caracas. Desde Puente Hierro llamaba la atención un grupo de personas en el río Guaire y las motos enfiladas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana (PNB). La crisis de agua llevó a los vecinos de San Agustín del Sur a treparse por las paredes del acueducto para recoger eso que desde hace días, semanas o en algunos casos, meses, no entra por las tuberías.

El agua del Guaire es todo menos limpia, sin embargo, este chorro que salía a un costado era de aguas blancas. Desde el domingo más y más personas se acercaron con toda clase de tobos a pertrecharse. La afluencia de gente generó que las fuerzas de seguridad del Estado controlaran la situación este lunes 11 de marzo. A eso del mediodía, la GNB sacaba del río a los últimos que quedaban del lado de abajo, entre esos un menor de edad, quien fue zarandeado por los funcionarios.

Uno de los oficiales quitó el tubo que permitía llenar las pimpinas, desde el puente, la gente se enfureció y le gritó improperios. La rabia se apoderó de quienes veían en este lugar el único espacio para conseguir agua, en momentos en que la nación atraviesa una crisis eléctrica sin precedentes y donde adquirir cualquier artículo es casi imposible por la falta de funcionamiento de puntos de venta y negocios.

Lo de nosotros fue rápido porque los muchachos fueron los que sacaban el agua y nosotros lo que hacíamos era subirla con un mecate por aquí, por el puente. Somos de la comunidad y ya sabíamos que había agua limpia, nosotros no tenemos agua desde el jueves cuando se fue la luz, vinimos ayer [domingo] y hoy a cargar. Ahorita la Guardia está impidiedo entrar al río, no quieren que la gente lo haga por seguridad«, contó un vecino a Crónica.Uno.

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Se abre el chorro e inician los gritos y los golpes. Vecinos de la avenida Sucre de Catia se pelean por el agua que traen las cisternas del Gobierno. El apagón en el país, que lleva casi cuatro días, ha afectado el sistema de agua. Son miles de hogares que no reciben el suministro desde que se fue la luz el pasado jueves 7 de marzo.

Es el caso de Rafael Lares. La poca agua que tiene en su hogar no es suficiente para sus dos hijos con discapacidad. A uno de ellos debe bañarlo, al menos, cuatro veces al día. Admite que esta situación lo sobrepasó. Es pesimista. “No tenemos salida”, comenta, con cuatro galones en sus manos, dos en cada uno.

El ambiente en la avenida era hostil. Los policías estaban en fila vigilando cómo los caraqueños llenaban sus potes con agua. También observaban cómo se gritaban y hasta cómo peleaban, pero no intervenían. Los gritos continuaban. Había niños que hacían la fila por sus padres.

Mientras Rafael le declaraba a Crónica.Uno, una mujer se acercó a reclamarle y dijo: “Esto es culpa de la oposición ¿No ves que nos sabotean? En cambio el Gobierno nos trae estas cisternas”.

Las tres cisternas que se encontraban en la avenida Sucre forman parte del plan de contingencia que tiene la Alcaldía Libertador, de acuerdo con Alexander Nebreda, exconcejal del cabildo metropolitano y actualmente trabajador y líder del Puerto Comando Capital, un espacio que creó esta alcaldía para hacer llegar directamente a las autoridades los problemas de las comunidades. Nebreda aseveró que el agua llegará mediante las cisternas a las 22 parroquias de Libertador.

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Pero los vecinos solo encuentran esta medida como «pañitos de agua caliente». Así lo describió Rafael, quien además, sin alterarse, le respondió a la mujer que esto no se trataba de un problema de oposición o chavismo, sino de necesidad. Al menos cinco horas tenía Rafael esperando en fila por el agua. Desde las 10:30 a. m. hasta las 3:30 p. m., y todavía tenía varias personas por delante. Una de ellas era Antonio González, de 50 años.

Antonio es abogado y se quiere ir del país. Tiene planes de emigrar a Chile con su familia, pero no sabe cuándo los pueda cumplir. Denunció que la luz en la avenida Sucre ha sido intermitente y el agua escasa. Tampoco le es suficiente para su esposa y cuatro hijos.


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