En El Valle aseguran que votarán contra las fallas de servicios y en Candelaria ni se inmutan por el 20-M

votarán contra las fallas de los servicios

En El Valle 7 de 10 personas consultadas al azar por Crónica.Uno manifestaron que participarán en la contienda del 20-M. La mayoría ha resuelto ir a los centros por cuenta propia, una decisión que contradice el llamado reiterado de la Mesa de la Unidad Democrática, cuyos voceros han pedido no acudir al evento de este domingo.

Caracas. De la veintena de elecciones que se han organizado en Venezuela en los últimos 18 años, Solángela Linares, vecina de la parroquia Candelaria, solo dejó de sufragar en una ocasión. Desistió por razones de salud. Corría entonces diciembre de 2007 y estaba recién operada de la columna. Su convalecencia coincidía con el Referéndum para la Reforma Constitucional convocado por Chávez.

Pero enseguida, dice, el triunfo de la oposición, desplazó su lamento. Su intención era votar en contra. Casi 11 años después, Solángela dice que se ve envuelta en circunstancias similares, pero con otros matices. Este año no quiere votar, decidió no hacerlo y, comenta, no hay nada que pueda hacerla cambiar de parecer.

No tiene sentido prestarse para el teatro del Gobierno. Estas elecciones, hay que decirlo, no cumplen con las condiciones adecuadas, el Gobierno maneja todos los recursos a su favor y el fraude ya está listo, comenta la ingeniero, exfuncionaria del Estado.

Para quienes creen en el voto como una herramienta de participación, no todo está escrito y los resultados no están definidos. Pero no es el caso de Solángela, residente de La Candelaria, una parroquia de la otrora clase media, que resiente las secuelas de la crisis conforme arrecian las fallas de servicios básicos, la escasez de medicamentos, el desabastecimiento de alimentos y la hiperinflación.

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En Caracas, las opiniones en torno al sufragio son divergentes. Y la disyuntiva de votar o no plantea más que una bifurcación. Mario Betancourt, vecino de Santa Rosalía, es partidario de ejercer su derecho. Asegura que ni en broma se ha planteado la posibilidad de dejar de sufragar, pero en esta ocasión votará nulo.

No quiero apoyar a ningún oportunista como Henri Falcón ni a Bertucci y el chavismo lo ha hecho muy mal, comenta Betancourt, quien se dice decepcionado del Gobierno, cuyo máximo líder, Hugo Chávez, apoyó hasta 2012. Solo quiero ir a mi centro y ver, para que los chavistas no me caigan a mentiras, sostiene.

En la parroquia El Valle, una porción de ciudad que fue bastión del chavismo y que el 20 de abril de 2017 protagonizó una de las mayores reyertas en contra del Gobierno, 7 de 10 personas consultadas manifestaron que participarán en la contienda del 20-M. La mayoría ha resuelto ir a los centros por cuenta propia, una decisión que contradice el llamado reiterado de la Mesa de la Unidad Democrática, cuyos voceros han pedido no acudir este domingo.

Ruth Paredes es ama de casa, vive en el barrio San Andrés de El Valle y admite que entiende poco sobre política. Solo aprobó la mitad de su bachillerato, pero ha hecho de todo para ganarse la vida. Ha sido comerciante, peluquera y advierte que siempre ha trabajado para comer. Sin embargo, lleva seis meses desempleada, la peluquería para la cual trabajaba cerró por el encarecimiento del alquiler del local.

Ruth entiende que es importante votar y cree que no hay que dejar de hacerlo. “Es la única forma de decir si estas de acuerdo o no con lo que se vive”, afirma.

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Pese a la atmosfera de incertidumbre, hay quienes acudirán a las urnas con los problemas cotidianos en mente. Algunos incluso sostienen que votarán en contra de la falta de agua, las fallas eléctricas o el déficit de transporte, problemas profusos que embisten la dinámica de cada hogar.

De acuerdo con el Monitoreo de Servicios presentado por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad, el promedio de avería eléctrica llegó a 8,2 horas en abril. Lo cual supone casi una jornada de trabajo sin suministro de luz.

Y más del 90 % de las unidades de transporte están detenidas en garajes y estacionamientos por la falta de repuestos. Solo en marzo, los venezolanos debieron caminar entre 2 y 3 kilómetros diarios para llegar a sus colegios, empresas y diligencias, según Monitoreo de Servicios de Cedice. En abril la organización contabilizó más de 38.000 denuncias en redes sociales por falta de agua. Dirigentes vecinales coinciden en que lo más importante será lo que ocurra después de las elecciones. Caracas Ciudad Plural, una organización que agrupa a decenas de vecinos, sostiene que los esfuerzos deben centrarse en la lucha contra los responsables de la crisis.

Las lecturas en torno al panorama político, que se torna sombrío, encienden las alarmas en algunos sectores, como ocurre en el Frente Nacional de Mujeres, una coalición de la oposición, que asegura que Venezuela enfrenta un momento crucial.

“La consecuencia de no haber actuado unidos hace que el objetivo de lograr un cambio político hacia la democracia sea más difícil de alcanzar. La falta de unidad hará que el próximo 20 de mayo no haya ni el ausentismo que deslegitime al candidato oficialista a la reelección, ni la presencia masiva y contundente que respalde alguna de las candidaturas alternativas”, asevera el frente.

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Fotos: Julio Materano


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