En la red hospitalaria y ambulatoria de la región no funcionaron las plantas eléctricas, lo que imposibilitó la atención médica durante más de 60 horas en las que Aragua estuvo sin energía. Los centros de salud tampoco contaron con suministro de agua.

Maracay. Si algo dejó claro el apagón nacional que se prolongó por más de 100 horas es que la red hospitalaria del país no cuenta con servicios básicos para prestar atención médica. En Aragua, de los dos principales hospitales de la región, solo el Hospital Central de Maracay contó con una planta eléctrica que suministró parcialmente energía en áreas específicas y prioritarias como las emergencias de adultos, la pediátrica, unidad de cuidados intensivos y unidad de neonatología.

Crónica.Uno obtuvo información extraoficial que indica que el 11 de marzo, en el Hospital Central de Maracay, murió un paciente por la falta de energía eléctrica y otros dos por déficit de insumos. El balance de fallecidos durante el incidente de la Encuesta Nacional de Hospitales reconoció un deceso en ese centro de salud. La planta eléctrica instalada en el principal centro asistencial de la región apenas cubrió 10 % de la edificación hospitalaria que consta de 8 pisos.

Los pacientes, médicos y enfermeras, según el testimonio de un trabajador del hospital que pidió la reserva de su nombre, debían bajar y subir escaleras a oscuras. Las enfermeras se alumbraban con celulares para preparar las dosis de medicamentos que apenas alcanzaban para cubrir los tratamientos.

La planta eléctrica falló el día viernes y el hospital se quedó en total oscuridad por varias horas, mientras era sustituida.

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Pero, además, la escasez de agua potable se agudizó. El hospital de Maracay presenta desde hace meses graves problemas de abastecimiento del líquido, pero durante el apagón, colapsó.

“Adentro el calor era agobiante y el hedor que salía de los baños era insoportable”, cuenta una fuente interna del hospital.

De hecho, algunos médicos escribieron en sus cuentas en Twitter que los baños debieron ser clausurados, mientras a los quirófanos no se les pudo realizar la limpieza necesaria, por no disponer de agua.

El sábado 9 de marzo también se denunció a través de la red social Twitter, que médicos del Hospital Central de Maracay en plena intervención quirúrgica debieron movilizar a un paciente anestesiado en plena laparotomía, porque la planta no fue suficiente para alumbrar el quirófano.

Capacidad limitada para salvar vidas

En el hospital José María Benítez, ubicado en La Victoria y el segundo más importante de la región, no cuentan con planta eléctrica, así que después de 28 horas sin luz, médicos, enfermeras y personal, decidieron mudar la emergencia a un área con ventilación exterior.

El sábado 9 de marzo se reportó un fallecido, aunque ingresó en estado muy crítico. Las pésimas condiciones de los servicios básicos y la escasez de insumos en el Benítez, limitaron las capacidades para asistir a por lo menos nueve personas que ingresaron con impactos de bala. De hecho, dos de los heridos fueron trasladados a Maracay, pero murieron porque en ninguno de los dos hospitales hubo condiciones para salvarles la vida.

“Mas allá de lo ocurrido en los grandes hospitales del estado, donde solo funcionó parcialmente la planta eléctrica, hay que destacar que más de 200 centros de salud, donde se realizan guardias de 24 y 12 horas, no hubo energía eléctrica, por lo tanto estuvieron paralizados y sin prestar atención médica durante el apagón”, refirió el médico Ramón Rubio.

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Rubio, quien también es presidente del Colegio Médico de Aragua, señaló que ambulatorios tipo 2 y 3 y varios Centros de Diagnóstico Integral, o CDI, que no cuentan con plantas eléctricas permanecieron a oscuras durante el apagón, que, en el caso de Aragua, se prolongó por más de 60 horas, hasta el domingo 11 de marzo en horas de la noche, cuando el servicio fue restablecido parcialmente.


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