Luego de cuatro meses de concentraciones en la calle, algunos opositores señalan que es necesario generar un mayor impacto en las acciones de protesta que apuntan a lograr «el cese de la usurpación» de Nicolás Maduro, principal objetivo de la agenda política del presidente de la AN, Juan Guaidó.

Caracas. Los simpatizantes de la oposición siguen acudiendo a las concentraciones convocadas por el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. En ellas se ha hecho común escuchar voces que expresan que, si bien se mantienen firmes en el deseo de lograr la salida de Nicolás Maduro del poder, sienten que no se está avanzando hacia esa meta. Por ese motivo piden una sola cosa al jefe del parlamento venezolano: más contundencia en las acciones de calle.

Las manifestaciones opositoras, desde la primera protesta del pasado 23 de enero de 2019, se han limitado a solo dos formatos: marchas grandes o pequeñas y múltiples concentraciones simultáneas.

La primera manifestación —la más grande en lo que va del año— fue cuando el diputado, frente a miles de opositores en la avenida Francisco de Miranda, asumió formalmente las competencias de la presidencia de la República, un acto que detonó una nueva etapa en la crisis política y diplomática que vive la nación.

Fotos: Luis Morillo

“Tenemos a la gente en la calle y debemos continuar movilizados”, dijo en aquel momento Guaidó durante su discurso, y desde entonces sus llamados a “permanecer en la calle” han sido una constante en cada una de las intervenciones públicas ante sus seguidores. No obstante, poco a poco el apoyo ha ido disminuyendo, algo que se observa en la cantidad de personas que asisten a estas actividades.

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Marchas como las del 2 y 12 de febrero (a Las Mercedes y a la Francisco de Miranda, respectivamente) fueron alternándose con llamados a manifestar en pequeños grupos y en horarios limitados, como ocurrió en las protestas del 30 de enero y del 10 de abril, una estrategia que, aunque permite abarcar una mayor cantidad de zonas, se desarrolla a costa de disminuir el músculo que participa.

“Debería haber más contundencia en las protestas”

Una queja común entre quienes asisten a las convocatorias realizadas por Guaidó es la falta de dirección de las movilizaciones, algo que algunos sienten se perdió luego del 23 de febrero.

Freddy Rojas, habitante de San Martín, asistió a la manifestación del pasado 10 de abril en esa zona de Caracas y aseguró que aunque su voluntad de protestar se mantiene intacta, sí desearía que la protesta se hiciera de una forma más “contundente”.

Estoy de acuerdo con todas las protestas que se hagan. Este es nuestro país, tenemos una cédula que dice que somos venezolanos y tenemos derecho a protestar (…) La protesta siempre va a existir, al menos yo siempre protestaré contra cualquier gobierno que esté haciendo las cosas mal, señaló.

Desde el punto de vista de Rojas, el presidente de la AN “empezó una lucha” y por eso tiene el deber de “continuarla aprovechando todos los caminos que se deban para llegar al resultado”, algo que, manifestó, solo se puede hacer con protestas de mayor impacto en las calles. “Cuando la mesa está servida hay que comer, el pueblo lo está llamando y le está exigiendo. En todo el país se le pide más fuerza para luchar contra esta tiranía”, exclamó.

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La postura de Rojas era compartida por otros manifestantes que estuvieron presentes en la última actividad política en San Martín, como Luis Guzmán, jubilado que vive en el centro de Caracas y quien sostuvo que la situación es “insoportable”. Citó los apagones como la más reciente de una serie de crisis que, a su juicio, tienen al país “muriendo”. Se me dañó el equipo de sonido, se me dañó el wifi, los bajones de corriente nos tienen jodidos, así como todo, yo ni siquiera me puedo comprar una caja de Losartán, comentó.

El reclamo no solo se escucha en la voz de las personas que habitan y protestan en zonas que apenas ahora muestran simpatía por la oposición y críticas al Gobierno, sino que también se encuentra presente en sectores que históricamente han sido más leales a la dirigencia opositora y que, por ende, han apoyado sus estrategias, como Bello Monte.

Aleska González, miembro de una ONG que atiende a personas que sufren del mal de Huntington, señala que muchos de los pacientes que padecen esta condición se han suicidado por falta de medicinas y alimentos. Para ella, postergar la presión contra Maduro es arriesgar las vidas de las personas en situación crítica.

A mí me parece que debería estar toda Venezuela en la protesta, es por una causa justa, no merecemos vivir como estamos viviendo: haciendo colas, sin agua, sin luz, sin medicinas, sin comida. Yo sé que es difícil sacar una fuerza como el narcotráfico del país pero estamos cansados de la situación, dijo.

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Aleska, aunque acota que no conoce mucho de estrategia política, opina que la táctica para forzar la salida del chavismo del poder requiere “calle sin retorno”.

Creo que ya es hora de salir a las calles y no volver hasta lograr el cambio. Hay que salir organizados, equiparnos para no regresar. Hacerlo por equipos, que cada uno tenga quien regale agua y dé abrigo, y quedarnos en la calle y no retornar hasta que Maduro se vaya, expresó.


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