Un hombre y una mujer de la etnia wayúu perdieron la vida luego de tomar café. Otras cinco personas siguen en estado crítico de salud.

Maracaibo. Este lunes, la familia Pineda se levantó como todos los días, con el olor del café. José Ángel Pineda, de 73 años, había comprado el día anterior en una bodega del sector Guadalajara del municipio Machiques de Perijá, parroquia Sixto Zamorano, un paquete de café y una “tética” de azúcar. La familia se reunió para tomar el acostumbrado negrito de la mañana, pero poco después, José Ángel comenzó a sentir malestar en todo el cuerpo, fatiga y rigidez en los músculos. El hombre fue trasladado al hospital Nuestra Señora del Carmen de esa jurisdicción, donde murió.

Este martes, Conchita González, esposa de José, perdió la vida en el hospital Chiquinquirá de Maracaibo, donde fue trasladada junto con sus hijos Fermín, Rafael y Enrique González, y una vecina de nombre Carmen Saraí Arache, de 38 años, quienes también resultaron intoxicados.

María Luisa pineda, hija del fallecido, comentó todo ocurrió en la casa de su abuela.

Allí se levantan temprano y hacen el cafecito que comparte la familia. El café se compró sellado pero de azúcar solamente se compró una tética. Cuando mi abuela lo hizo se puso como rojo, pero no le prestamos atención. Mi abuelo José Ángel fue quien más tomó. Luego mi abuela, mi padre Enrique, mis tíos y Carmen. A los pocos minutos se comenzaron a sentir mal, sudaban frío, tenían fatiga y se les entumecían las manos. Con la ayuda de otros parientes y vecinos, los llevamos al hospital, pero mi abuelo no aguantó y se murió. Los demás los llevaron en una patrulla de Polirosario al Hospital de Chiquinquirá por que no habían ambulancia.

Carmen Arache contó desde el hospital Chiquinquirá: Yo me tomé el café y como a los tres minutos sentí un escalofrió, me desmayé, me hice pupú, me oriné y quedé muy mareada. Cuando me comencé a sentir mal yo me asusté, porque primero se cayó el señor y después la señora que es su esposa, después me dio a mí y les grité: ‘ay, me siento mal’, y comencé a vomitar. El café sabía maluco, el caldo estaba morado y sabía como a caraota, nos hicieron un lavado, menos mal que yo solo me tomé un traguito, porque cuando lo probé lo dejé ahí y de una vez me sentí mal.

Los médicos continúan realizando estudios toxicológicos para determinar las causas de este hecho, mientras que las autoridades policiales continuaron con las investigaciones para establecer las responsabilidades sobre el caso. Hasta ahora se presume que el azúcar o el café pudieron estar contaminados con alguna sustancia química.

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Foto: Archivo



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