Kenry Joseth Bogado Hernández, de 33 años, fue el último fallecido. El hacinamiento en la comisaría ha generado que los internos cometan actos violentos hasta el punto de matar a sus compañeros. 

Caracas. En los últimos cuatro días, dos venezolanos murieron en la comisaría de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) ubicada en San Agustín, municipio Libertador. El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) emitió la mañana de este 22 de octubre un comunicado en el que manifiesta su preocupación por la seguridad de los reclusos en los centros de detención preventiva de la capital, específicamente en los de San Agustín y Boleíta, donde han contabilizado cinco decesos durante el 2018 debido a la violencia interna por el hacinamiento y enfermedades que los internos adquieren en estos lugares.

Un grupo de siete personas golpeó a Kenry Joseth Bogado Hernández, de 33 años, hasta ocasionar su muerte el pasado domingo 21 de octubre. El joven había sido detenido en Catia el 12 de octubre de este año. En primera instancia fue llevado a la Zona 2 en Catia y a los dos días fue trasladado a los calabozos de la PNB en San Agustín. Días antes de su muerte, Bodago llamó a sus familiares para notificarles que estaba herido. La siguiente noticia que recibieron no fue del joven, sino de la comisaría para informales de su deceso. 

El coordinador del OVP, Humberto Prado, expresa que la vida del ciudadano es responsabilidad del Estado, tal como lo establece la Constitución de la República en su artículo 43:

“El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla. El Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad”.

Según los registros del OVP, en seis celdas que tiene la comisaría de San Agustín están recluidas, al menos, 220 personas, cuando la capacidad de cada una es para albergar a un total de 10 presos. Es decir, hay una sobrepoblación de 160 internos, lo que se traduce en 366, 66 % de hacinamiento.

Cinco presos han muerto en lo que va de año en dos centros de detención preventiva de la PNB en Caracas ubicados en San Agustín y Boleíta. El OVP informó que la causa de estas muertes, según versiones de familiares, ha sido crímenes cometidos por sus compañeros; otros, que han sido golpeados sin explicaciones y el resto por una mala alimentación. La institución denuncia que los responsables se mantienen impunes y que el Estado ni siquiera ha realizado un pronunciamiento.

En el caso de la comisaría de Boleíta, el hacinamiento es de 400 %. OVP informó que en agosto de este año había 1000 presos y su capacidad es de 250, por lo que hay un excedente de 750 internos.

El primer crimen en Boleíta fue cometido el 28 de abril, cuando los detenidos ahorcaron a Carlos Enrique Pérez Gómez, de 21 años. Los familiares relataron que el preso habría defecado dentro del calabozo y por esa razón sus compañeros lo mataron.

Por otro lado, uno de los últimos casos fue el de Carlos Suárez, de 21 años, quien fue detenido por la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) el pasado 6 de septiembre, acusado por posesión de sustancias ilícitas, y murió en la comisaría de la PNB en San Agustín luego de cinco semanas. Según sus familiares, las condiciones del lugar provocaron el fallecimiento de este joven, quien era vendedor ambulante en La Vega, parroquia donde también vivía. Aunque la autopsia señala que la causa del fallecimiento fue un edema pulmonar severo, los familiares sospechan que el muchacho pudo contagiarse de tuberculosis en el mismo centro de detención.

Su madre, Maritza Navarro, lo vio en el centro un día antes de su deceso. Ese domingo 14 de octubre le suplicó a los policías que lo trasladaran a un hospital porque lo notó débil y delgado. “Estaba muy enfermo. No tenía buen aspecto. Nunca lo había visto así”, contó. Sin embargo, los funcionarios le dijeron que para cumplir esa solicitud necesitaba a un fiscal. Pero los tiempos no alcanzaron. Cuando la hermana de Suárez fue el lunes en la mañana a llevarle el desayuno mientras su mamá hacía las diligencias en el Ministerio Público, le informaron que un hombre con características similares a la de su familiar había sido llevado al hospital Miguel Pérez Carreño. “Estamos seguras de que se les murió en esa comisaría. Lo llevaron muerto al hospital”, comentó Navarro.

Lee también
Estudiante de bachillerato muere a manos de la FAES

Fotos: Cortesía


Participa en la conversación