Luego de que la brutal represión del Estado acabara con las protestas ciudadanas en 2017, la oposición venezolana se fragmentó ante los ojos perplejos de la opinión pública. El liderazgo opositor, teniendo las mismas razones y deseos, no encontró el modo de unirse para diseñar una estrategia común para enfrentar y derrotar al gobierno. Cierra el 2018 y surgen nuevas iniciativas desde los partidos, la sociedad civil y los diputados que buscan reorientar la lucha en base a los objetivos compartidos.

Caracas. Ante la sucesión de eventos políticos, económicos y electorales registrados entre 2017 y 2018, los partidos políticos de la oposición, primero agrupados en la MUD y ahora fragmentados, no lograron el consenso necesario para decirle a la ciudadanía que ellos eran una alternativa, que había esperanza. La instalación de la ilegítima ANC –así calificada por la Unión Europea-; las elecciones de gobernadores y alcaldes; la hiperinflación; el fallido intento de diálogo en Dominicana; el acto electoral del 20M; la persecución contra la dirigencia que ha generado exilio, cárcel y torturas; el paquetazo económico. Ante cada evento, las distintas alas de la oposición presentó al país un discurso que solo en ocasiones fue coincidente.

En marzo de este año nace el Frente Amplio Venezuela Libre en un intento de incorporar a los sectores de oposición no partidistas al diseño de una estrategia de lucha. En mayo fenece la MUD, cuyo cadáver fue enterrado en julio cuando AD anuncia su separación de la plataforma. En paralelo, la Asamblea Nacional –único bastión institucional, de peso político real y con legitimidad de origen y desempeño con que cuenta la oposición- está por cumplir su tercer año de gestión convertida en la última línea de defensa de la democracia. Sin salarios, sin recursos para su funcionamiento y sin líneas partidistas unitarias, el Poder Legislativo lo ha resistido todo, hasta la violencia física contra sus miembros e instalaciones.

Pero a 53 días del 10 de enero de 2019, fecha cuando la Constitución establece el inicio de un nuevo período de gobierno ¿en qué anda la oposición venezolana?

Los partidos

De 2017 a 2018 la mayoría de los partidos de oposición pasaron de estar aglutinados en la Mesa de la Unidad Democrática a estar cada uno por su lado. Desde julio de este año cesaron las reuniones de la alianza electoral. El varapalo propinado por AD a la ya maltrecha unidad fue definitivo. “Acabaron con ese sufrimiento”, diría cualquier usuario de Metro.

“Al día de hoy claro que hay reuniones, pero ya no de la MUD, eso cesó. Vemos reuniones bilaterales, trilaterales o multilaterales. Representantes de los partidos que se sientan y conversan. ¿A qué crees que se debe el hecho de que desde hace unos meses para acá se acabaron los ataques entre dirigentes de oposición? A que están hablando entre ellos”, contó a Crónica.Uno una fuente interna de la extinta Mesa de la Unidad.

¿Y sobre qué hablan?: “Sobre el país. Sobre la reunificación de las estrategias”, acotó la fuente.

Otra fuente consultada, esta vez del Parlamento, reconoció que en esas reuniones multilaterales, la dirigencia está buscando diseñar una estrategia común “un solo discurso, una sola propuesta, un solo camino para decirle a la gente ‘nos vamos por aquí”.

Con ello buscan evitar que se repita lo ocurrido en 2016 cuando ante la incapacidad de los líderes de ponerse de acuerdo, presentaron al país tres rutas para salir del gobierno de Nicolás Maduro: la presión social para lograr la renuncia (María Corina Machado y Leopoldo López), una enmienda constitucional para acortar el período presidencial (Henry Ramos Allup) y un referendo revocatorio (Henrique Capriles y Julio Borges). Todas fracasaron.

En aquel entonces y hasta el último trimestre de 2017, Vente Venezuela, ABP y Convergencia eran parte de la MUD. Pero a partir de noviembre, cuando se anunció el nuevo proceso de diálogo entre el gobierno y la oposición, el trio dejó la alianza y se convirtió en “la ruidosa minoría” de la oposición, sostuvo un analista consultado.

¿Por qué es tan difícil para la oposición ponerse de acuerdo, si en el fondo todos los partidos, desde el ala más radical hasta el ala más conservadora, quieren lo mismo: un cambio de modelo y de gobierno?

Una tercera fuente, cercana a los partidos y a la extinta MUD responde: “La respuesta podría ser la divergencia manifiesta sobre la táctica (es decir, cómo debe ser la lucha) y sobre las prioridades. Los dirigentes tienen que preguntarse y responder honestamente: ¿la prioridad es el cambio político? ¿o es más bien determinar quién lidera ese cambio y se pone al frente del nuevo gobierno? ¿o la prioridad es diferenciarme de los otros para destacar?”.

En la actualidad se advierten tres bloques de partidos políticos. Por un lado los ex integrantes de la MUD encabezados por el G4 (PJ, AD, VP y UNT); por otro lado los aglutinados en torno a Soy Venezuela y dirigidos por María Corina Machado y Antonio Ledezma; y en tercer lugar el recién creado bloque de la Concertación, encabezado por el partido de Henri Falcón, Avanzada Progresista. Además hay un cuarto sector donde se ubican movimientos políticos marginales y sin representación como Unparve, MR y Prociudadanos, junto al novel partido registrado por los alcaldes de oposición para las elecciones del 9D, Fuerza del Cambio.

La misma fuente agrega: «La lógica de sobresalir a pesar de que ello implique pasarle por encima a los demás es la misma lógica del gobierno, que a costa de querer quedarse en el poder han convertido al país en un desierto. ¿Qué hace falta para unirse? Tenemos al Frente y tenemos a la AN. ¿Por qué no da resultado? Porque la prioridad de lo dirigentes ha sido la diferenciación, que es la enemiga de la unión y de la agenda común: si yo digo A, tú dices B, solo para verte diferente. ¿Por qué no hablamos los temas de la gente? Porque estamos pendientes de hablar de Zapatero y de cómo diferenciarnos entre nosotros mismos y no estamos viendo el sufrimiento de las personas. Esto es muy peligroso porque la gente siente que ni los políticos ni el gobierno se ocupan o interesan en ellos, entonces surgen las soluciones individuales: ‘no me importa’ o ‘me voy del país’. Así no se construye”.

El Frente Amplio Venezuela Libre

El otro frente de la oposición es precisamente el Frente Amplio Venezuela Libre sobre el cual se venía trabajando desde finales del 2017. Esta iniciativa se convirtió en una especie de tabla de salvación, un flotador de emergencia para el país opositor tras el naufragio de las negociaciones en Dominicana. Fue una nueva esperanza, una nueva promesa de lucha.

Desde su conformación, el Frente se ha enfocado en organizar a la ciudadanía y articular las iniciativas de protestas de calle. También ha hecho un esfuerzo por frenar las propuestas que por desbocadas irían a un fracaso casi seguro (como por ejemplo una huelga general sin músculo político nacional para sostenerla en el tiempo). Y para esta semana preparan el primer Congreso Nacional del Frente Amplio.

En ese Congreso estarán casi todos los partidos de la extinta MUD, incluso algunos como La Causa R, que a pesar de haber roto con la fracción opositora en el parlamento y con los vestigios de la Mesa, aclaró que sigue trabajando en el Frente “porque el Frente no es la MUD y la MUD no es el Frente”, en palabras de Américo De Grazia.

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Un valor agregado del Frente es que tiene representación de casi toda la diversidad de la población opositora. Desde los estudiantes y los empresarios, pasando por los trabajadores, las ONG y la juventud, hasta las iglesias y a los disidentes del gobierno.

 La Asamblea Nacional

Diputados de la AN preparan iniciativa para reimpulsar la unión. Foto Luis Miguel Cáceres, Crónica.Uno, Archivo

El tercer frente político de la oposición es la Asamblea Nacional. En su primer año, la oposición en el Parlamento luchó cuerpo a cuerpo –literalmente en un par de ocasiones- con el oficialismo para intentar ejercer sus funciones constitucionales. Bloqueado ese camino con la írrita declaratoria de desacato por parte del TSJ, en su segundo año la AN opositora lideró la lucha en las calles contra el desmontaje de la Constitución y la búsqueda de apoyo internacional.

Este año, el signo del Poder Legislativo ha sido la resistencia: ir semanalmente a trabajar sin cobrar; poner en el debate público las diversas maneras en que los poderes Ejecutivo, Electoral, Ciudadano y Judicial violan los preceptos constitucionales; denunciar nacional e internacionalmente la ilegalidad de la ANC; visibilizar una y otra vez la persecución y torturas contra la disidencia; y también debatir sobre los problemas de la gente.

Pero en el ínterin, las fisuras de la oposición han afectado la composición de la bancada unitaria que al día de hoy ha perdido 19% de sus miembros: desde 2016 hasta el presente, 21 diputados principales y una docena de suplentes se han separado de la fracción de la unidad para crear otras fracciones o partidos.

Veamos: la fracción 16J está integrada por 4 diputados principales de Vente Venezuela, Convergencia y ABP y sus suplentes; el movimiento Prociudadanos cuenta con 2 diputados principales procedentes de UNT y Tawala; el novel partido Cambiemos, tiene 6 principales que antes llenaban las filas de UNT, PJ y GE; Avanzada Progresista, que pese a seguir en el acuerdo de gobernabilidad, dejó la fracción unitaria y sumó a sus 3 diputados principales y a los suplentes a la fracción de la Concertación (junto a Cambiemos); y más recientemente La Causa R que el pasado miércoles anunció su ruptura con la fracción unitaria y creó su propia fracción integrada por sus 4 diputados principales. Sin contar otros casos como los de Luis Florido, que dejó VP; Enrique Márquez que fue expulsado de UNT; y los diputados de Amazonas Nirma Guarulla y Julio Igarza que no se han reincorporado.

Aunque hasta este mes, las divergencias entre los partidos de la bancada mayoritaria fueron superados a puerta cerrada, la semana pasada la incorporación de una sanción moral contra José Luis Rodríguez Zapatero en un acuerdo sobre el Parlamento Europeo dejó en evidencia la existencia de dos bloques: uno liderado por AD y UNT, y el otro por PJ y VP. Faltará ver si de cara a la elección de la nueva directiva –que según el acuerdo de gobernabilidad interna corresponde presidir a VP- esas diferencias salen a flote nuevamente.

Vistos los señalamientos de varios gobiernos del mundo y de acuerdo al texto constitucional y las leyes electorales venezolanas, a partir del 10 de enero de 2019, la Asamblea Nacional sería el único poder público de Venezuela con su legitimidad intacta.

“Será el pívot para impulsar el cambio político. Hay que preservarla de los ataques. Ningún opositor saldría beneficiado de un colapso de la AN”, coincidieron las fuentes consultadas.

El acuerdo del martes 13 de noviembre, sobre la búsqueda de un cambio político armonizado con la comunidad internacional, pareciera tratar de enmendar el capote de la semana previa. Pero además, los diputados están trabajando en la presentación de un movimiento de unión nacional que impulse desde la AN y sin competir con el Frente Amplio, la reunificación de objetivos en torno a lo que es común: el cambio de gobierno.

Fotos: Maru Morales y Luis Miguel Cáceres, archivo Crónica.Uno

Infografía: Leslie Cavadías


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