Luis Ramírez, de 22 años, recibió dos disparos en la espalda y uno en la cabeza, mientras intentaba huir de varios hombres que llegaron disparando a una cancha deportiva del barrio Los Lanos, en San Bernardino.

Caracas. A las 10:30 p.m. del pasado miércoles 15 de noviembre, un grupo de encapuchados  armados sorprendió a varios jóvenes que se encontraba en una cancha deportiva, en el barrio Los Lanos de San Bernardino.

Todos corrieron para resguardarse, al igual que Luis José Ramírez Salazar, sin embargo éste recibió dos tiros en la espalda y uno en la cabeza. El joven, de 22 años, murió en el sitio.

Allegados a la víctima, a quienes se les resguardó la identidad por medidas de seguridad, comentaron que los encapuchados pertenecen a colectivos de Cotiza y ya han cobrado la vida de tres inocentes en esa misma cancha, desde diciembre de 2016.

Luis trabajaba en el Movimiento Somos Venezuela de Chamba Juvenil y también jugaba fútbol sala, este jueves 16 de noviembre participaría en la final del campeonato en Cotiza.

Su cadáver fue levantado dos horas después por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Era hijo único.

Sus parientes pidieron intervención de los cuerpos de seguridad para evitar que caigan más inocentes en la comunidad y que se haga justicia por la muerte del joven.

Vigilante fue asesinado en intento de robo

Eduardo José Palenzuela, de 32 años, recibió un disparo en el glúteo la madrugada del pasado miércoles 15 de noviembre, cuando salía de su casa en Higuerote, estado Miranda.

Sus familiares —quienes no quisieron identificarse— contaron que mientras caminaba hacia su trabajo fue abordado por varios hombres, presuntamente para robarlo. Creen que intentó escapar de los presuntos delincuentes y le dispararon.

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Fue trasladado hasta el hospital Domingo Luciani, en El Llanito, por falta de insumos en los centros asistenciales de Higuerote, pero ingresó sin signos vitales pues perdió mucha sangre antes de ser intervenido quirúrgicamente.

La víctima, quien trabajaba como vigilante, dejó huérfanos a cuatro hijos, menores de edad.

Foto archivo: Miguel González



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