No existe una cifra oficial de la cantidad de venezolanos que han salido de Venezuela. La Organización Internacional para las Migraciones señala que 606.281 nacionales vivieron en 2015 fuera de su país de origen. La estimación de la investigadora Claudia Vargas se ubica entre 2,8 y 3,1 millones.

Caracas. Para muchos en 2017 sí hubo una salida a la crisis política, económica y social del país: por frontera o aeropuerto. La diáspora de venezolanos que infla las cifras de permisos de residencias y trabajo, legalizaciones, solicitudes de asilo y hasta expulsiones, lideró los informes estadísticos de países como Panamá, Perú, México, Colombia y Estados Unidos.

Para la investigadora sobre emigración y profesora de la Universidad Simón Bolívar (USB), Claudia Vargas, desde 2014 han observado un repunte en las personas que ven en la emigración una alternativa de escapatoria:

Está asociada a factores del contexto, a pesar de que son decisiones individuales. Casi siempre la gente espera una contienda electoral como punto de inflexión para decidir si se queda o si se va. Porque entienden que la raíz de lo político es de donde derivan los problemas económicos y sociales. La emigración lo que tiene de fondo es un contexto país adverso a estas personas, que están encontrando una alternativa al irse de Venezuela.

Al 30 de noviembre, el Servicio Nacional de Migración panameño reportó que 8212 venezolanos solicitaron un permiso de residencia, de las cuales fueron aprobadas 6542. De esta manera ocuparon el primer puesto de la tabla. El organismo también indicó que 885 nacionales fueron expulsados y retornados, por encima de República Dominicana y Cuba. En total, se legalizaron 15169 venezolanos en Panamá, más del doble de las obtenidas por colombianos o nicaragüenses en ese país.

En México, 4845 venezolanos obtuvieron su tarjeta de residente temporal, siendo el primer país de la región con más documentos emitidos. A su vez, 5203 nacionales realizaron la renovación de este documento. Las categorías de emigración a las que apelaron los venezolanos se dividieron en 2956 por trabajo, 1174 familiar, 423 estudiantes, 414 rentistas y 236 otros (no especifica).

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Estamos hablando de que ahora no solo se está yendo la gente instruida, también estamos perdiendo nuestra fuerza de trabajo importante para desarrollar al país. Estas personas debido a que el poder adquisitivo es más limitado en comparación a las migraciones de hasta 2014, han tenido en la vía terrestre una opción para poder cumplir la expectativa de irse de Venezuela, explica Vargas.

Vargas reconoce que las características de estrato socioeconómico de las migraciones han cambiado. Y menciona que la clase trabajadora ve una posibilidad en otro país para ayudar a sus familiares a que sobrevivan a una crisis económica que, de acuerdo con Ecoanalítica, alcanzó 2735 % de inflación al cierre del año.

En el caso de Perú, este país permitió, a través de un decreto promulgado por el Gobierno, que 11.574 venezolanos —1300 eran menores de edad— regularizaran su estatus y obtuviesen el carnet de permiso temporal de permanencia. La norma dio el beneficio migratorio a quienes ingresaron al país antes del 2 de febrero de 2017. En una segunda etapa, la legislación se amplió para los venezolanos que ingresaron regularmente al territorio peruano hasta el 31 de julio del mismo año.

La última actualización de la Superintendencia Nacional de Migraciones de Perú, publicada este mes, indicó que en 2017 se regularizó la situación migratoria de 21.000 venezolanos. Con el documento estos podrán tener acceso a servicios bancarios, de educación, salud, entre otros.

La frontera de Venezuela con Colombia también estuvo en constante movimiento en 2017. De hecho, el portal web de Migración Colombia abre con una imagen donde expresa: “Ciudadano venezolano tenga en cuenta”. Allí explican los requisitos para que puedan transitar en ese territorio en caso de requerir comprar medicamentos o alimentos, visitar familiares, obtener la tarjeta de movilidad fronteriza o el permiso especial de permanencia.

El 56 % de los venezolanos que ingresan con Tarjeta de Movilidad Fronteriza lo hacen para comprar víveres. El 17 % lo hace con el fin visitar familiares del lado colombiano, el 8 % por turismo, el 6 % para adelantar actividades no remuneradas, el 4 % son trabajadores agrícolas e industriales y el 2 % para comprar medicamentos, entre otras cosas, destaca el organismo.

Según cálculos de Migración Colombia, “dentro del territorio nacional permanecen, en la actualidad, un poco más de 153.000 ciudadanos venezolanos, a quienes ya se les venció su permiso temporal de permanencia, así como cerca de 50.000 más, a quienes estaría próximos a vencérseles y estarían en permanencia irregular”.

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El 28 de julio de 2017, la Cancillería y Migración Colombia implementaron un permiso especial de permanencia para los venezolanos. Fueron otorgados 51.177. En ese año, 4112 resultaron sancionados: 1165 con medida de deportación, 136 con medida de expulsión y 2811 con una sanción económica. Estiman que 140.000 venezolanos ingresaron de forma irregular (pasos no autorizados a Colombia), desconocen el lugar de destino.

En general, no existe una cifra exacta de la cantidad de venezolanos que han salido de Venezuela. La Organización Internacional para las Migraciones señala que 606.281 nacionales vivieron fuera de su país de origen.

La estimación de la investigadora Vargas se ubica entre 2,8 y 3,1 millones: “Y todavía creo que estamos subestimando ese número. Es decir, tenemos aproximadamente 10 % de la población afuera del país. Se trata de una población joven, económicamente activa que tiene entre 18 y 35 años”.

El pañito caliente del asilo en EE UU

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos recibió 21.407 solicitudes de asilo de venezolanos hasta septiembre de 2017. Para el tercer trimestre de ese año, ya se había superado las 18.155 peticiones totales de 2016. El organismo de migración todavía no publica las cifras del cuarto trimestre de 2017.

Para la directora de la Fundación Venezuela Awareness, Patricia Andrade, cada mes hay un promedio de 2000 peticiones más: “Casi cerraremos el año pisando las 30.000 peticiones si tomamos en cuenta que el aumento se debe a las condiciones del país”.

La abogada María Trina Burgos, especialista en derecho de extranjería en El Doral del estado de Florida, señala que las cifras pueden ser tomadas de dos maneras:

Uno, la crisis política, la persecución a la oposición pues ha aumentado. Hay mucha gente que sigue siendo perseguida por el gobierno venezolano entonces ha aplicado al asilo. Pero también en esta vorágine de nuevas aplicaciones se ha conseguido como un pañito caliente para que las personas puedan obtener el permiso de trabajo y estar aquí un par de años, cuatro o cinco, ya que se demora mucho la asignación de la cita. Entonces estas personas, aunque no califiquen para el asilo directamente, también se están aprovechando de esta figura.

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Durante el año Venezuela ocupó el primer lugar de la tabla de los 10 países solicitantes de asilo. “Lamentándolo mucho pasamos a ser el número uno, superando a China. Pasar a China en solicitudes de asilo, cuando es un país que también ha tenido crisis humanitaria, violación de derechos humanos y, sobre todo, la cantidad de gente que tiene ese país. Lo que está ocurriendo en Venezuela es grave. Lo bueno es que ya la comunidad internacional lo sabe, está pendiente. La crisis humanitaria que no reconoce el Gobierno, ni piensa hacerlo, está a la vista obviamente. La desnutrición de los niños, la inseguridad, la falta de medicinas, de insumos para los hospitales. Entonces la gente prefiere salir del país, precisamente por esa crisis”, explica Burgos.

Burgos advierte que existe una alarma en el territorio estadounidense ante la demanda de asilos por parte de venezolanos: “Esto ha despertado el interés en el gobierno americano, sobre todo en el Departamento de Estado que son los encargados de tramitar los asilos, es decir, colocan ojo avizor porque hay muchos casos fraudulentos. Defiendo en ese sentido al gobierno americano, porque si la persona califica, pues le será concedido el beneficio. Lo que las autoridades no pueden admitir son documentos falsos que sí están haciendo muchas personas acá en Estados Unidos”.

Para 2018, de acuerdo con Burgos, es posible proyectar un incremento en las solicitudes asilo. En el desespero por salir del país, Burgos indica que se ha dado un aumento de venezolanos entrando a Estados Unidos por la frontera de México. “Cosa que nunca había ocurrido. Esas personas también vienen a pedir asilo. Ese éxodo va a continuar. Ya la gente los está tomando muy a la deportiva”, concluye.

“El escenario para 2018 es crecimiento de la emigración, retornados en condiciones adversas porque nosotros no tenemos políticas públicas para atenderlos. También un escenario de remesas poco usuales, no institucionalizadas porque no hay un control cambiario o tasa fija de moneda internacional”, agrega Vargas.

Foto: Cristian Hernández


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