Entre aumentos de matrículas y ayudas económicas las universidades privadas sortean la crisis

La universidad privada enfrenta días difíciles. Las autoridades resaltan que los ajustes responden -en su mayoría- a cubrir los gastos de nómina y mantenimiento de las casas de estudios. Por su parte, los estudiantes se mantienen a la expectativa y buscan por todos los medios obtener su título, rendirse no es una opción.

Caracas. Estudiar en Venezuela cada vez es más cuesta arriba, tanto para quienes desean continuar su carrera universitaria como para los bachilleres recién graduados que aspiran a empezar sus estudios superiores en el país. El nuevo sistema de ingreso a las universidades públicas y la falta de profesores y presupuesto para sostener dichas instituciones han hecho que sean muchos los jóvenes que han optado por la educación privada. Pero la hiperinflación y el déficit presupuestario son males que también aquejan a estas universidades, pese a los aumentos de matrícula que realizan.

Raquel Alvarado está próxima a comenzar el sexto semestre de Economía en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Desde que comenzó ha sido una de los muchos beneficiados por el sistema de becas de esta casa de estudios. Al empezar su primer semestre, Raquel obtuvo una ayuda económica que cubría 25 % del total de la matrícula.

Recuerdo que, en ese entonces (inicios de 2016), pagamos 30.000 bolívares en la inscripción, casi la mitad del semestre, con el descuento incluido. La verdad, siempre ha sido un esfuerzo enorme para mis padres, pero de un tiempo para acá se ha vuelto más difícil porque casi todo se tiene que gastar en comida”.

Asegura que su primer año en la UCAB no fue tan difícil a nivel económico, pues sus padres podían pagarlo con sus ingresos laborales y pensiones. A mediados de 2017 el panorama cambió totalmente en la familia Alvarado, producto de una inflación que, poco a poco, iba liquidando la capacidad de compra de los venezolanos.

Es por ello que, desde octubre de ese año, Raquel es parte del sistema de “Beca Trabajo”, una modalidad que permite a los estudiantes laborar dentro de las dependencias de la universidad a cambio de la exoneración de 100% de la matrícula, por lo que solo deberán pagar el monto correspondiente al derecho de inscripción. Afirma que sin esta ayuda socioeconómica hubiera abandonado los estudios apenas hubiese terminado el segundo semestre.

Posiblemente estuviera solo trabajando o fuera del país. La verdad, le agradezco mucho a la universidad porque, pese a las dificultades, tratan de que los estudiantes no renunciemos a nuestras carreras”, advierte.

Sin embargo, la UCAB no ha escapado a la crisis económica del país y conforme aumenta la inflación ha tenido que modificar el modo de pago de los semestres y, más recientemente, el alcance de las becas -tanto las financiadas por la institución como las que provienen de empresas privadas-, tomando como base las “unidades crédito”, modalidad que se utiliza desde marzo de este año.

La unidad crédito para el semestre que está por comenzar (de octubre a enero) quedó fijada en 230 bolívares soberanos, debido a las recientes medidas económicas dictadas por el Ejecutivo en el mes de agosto. Se trata, entonces, de un incremento de 130 % respecto al precio fijado en julio, que era de Bs. F. 10 millones (Bs. S. 100), porcentaje que se queda corto ante el 5900 % de aumento del salario mínimo que Maduro decretó.

José Gregorio Contreras, quien cursa tercer semestre de Comunicación Social, afirma que por las siete materias que deberá inscribir -un total de 33 unidades crédito- tendrá que pagar 4220,50 bolívares soberanos, correspondientes al monto de la inscripción y la matrícula de octubre y noviembre, que es 50 % del costo del semestre. Asegura no disponer de los recursos en su totalidad, pero confía en que la universidad apruebe su solicitud de apoyo económico que, al menos, le financie parte del costo total.

Tengo buenas notas, así que ya podría pedir beca trabajo, pero prefiero empezar a trabajar y usar parte de esos ingresos para pagar el semestre con mis papás”.

Al menos 30 % de los más de 13.000 estudiantes de pregrado (entre las sedes de Montalbán y Guayana) que estudian en “la Católica” cuentan con algún tipo de ayuda económica -ya sea exoneración total o parcial de la matrícula-, cifra que podría aumentar de continuar la espiral hiperinflacionaria que afecta al país desde hace casi un año.

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Foto: Crónica Uno / Mariana Mendoza

Alcanzando las cifras rojas

El vicerrector administrativo de esta institución, Gustavo García, hace un recuento de lo que significó la relación de ingresos y egresos hasta el mes de julio: “Fíjate, para esa fecha tan solo la mitad de los gastos eran cubiertos por lo que ingresaba en concepto de matrícula. El otro 50 % se cubrió por endeudamientos y donaciones de empresas privadas y terceros. Para septiembre, posiblemente 60 % del presupuesto se destinará a gastos de personal propio de la universidad”

García acota que el porcentaje restante la universidad lo destina a cancelar lo referente al mantenimiento, seguridad y servicios como Internet, que por ser calculado a tasa Dicom varía en sus precios. Asegura que otros egresos, como el de inversión, infraestructura, investigación y tecnología, se han tenido que reducir para que no se vean reflejado en el precio de los semestres.

La UCAB busca, siempre, que todo aquel con dificultades para costear sus estudios no los abandone. La deserción por razones económicas es bastante baja, principalmente se da por cuestiones académicas.

Respecto al tema de los profesores, García reconoce que “ha existido una rotación importante de personal, en el caso de los docentes a tiempo convencional ha estado en el orden del 12 %”. Asegura que quizás la salida de los mismos no ha impactado tanto debido a que la cantidad de estudiantes también ha disminuido (al menos 10 % interanual en los últimos tres años).

Consultado acerca de acercamientos entre autoridades universitarias y representantes del Gobierno en torno a la regulación de la matrícula, el vicerrector indicó que, en varias oportunidades, se ha presentado personal del Viceministerio de Educación Superior y de la Sundde solicitando estructuras de costos y que hasta los momentos no han tenido inconvenientes respecto a ello.

Haciendo paralelismos

García hace hincapié en que el precio de la Católica la posiciona como una de las más económicas de la ciudad: “Está 50 % por debajo de la Monteávila y siete veces menos que la Metropolitana. Claro que también es cierto que cada universidad privada tiene estructuras y gastos distintos”.

Señala que, en promedio, un estudiante ucabista gasta entre 1200 y 1300 bolívares soberanos mensuales en matrícula universitaria: “Todos los estudiantes de la UCAB están prácticamente subsidiados. Si bien el ajuste es considerable, no es sustentable y no corresponde con la inflación o el incremento salarial”.

Menciona que, mientras otras universidades han tenido que cambiar las modalidades de cobro de semestral o trimestral a mensual, la institución con sede en Montalbán “sigue apostando a esquemas ya definidos, que afecten lo menos posible al estudiantado. Por ello se les permite a las familias saber, con al menos dos meses de antelación, el precio de la unidad crédito”. García destaca, a modo de ejemplo, que un estudiante de la Católica pagaría por un día de clases “el equivalente a un vaso o un vaso y medio de café”.

De acuerdo con un comunicado divulgado por autoridades de la UCAB, quienes no hagan el pago de contado podrán hacerlo mensualmente. Sin embargo, la circular especifica que el valor de la unidad crédito aumentará a Bs. S. 299 a partir del 29 de septiembre; a 388,70 bolívares soberanos desde el 15 de octubre y a 583,05 luego del 15 de noviembre. Las carreras de Educación, Filosofía y Letras tendrán un descuento de 30 % sobre el costo total del semestre.

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Las remesas también ayudan

Pese a los altos montos -en bolívares soberanos- que representa estudiar en una universidad privada, la realidad es que si el precio es llevado al cambio del dólar paralelo, representa un monto írrito si se compara con la oferta académica internacional. Erika González, estudiante de quinto año de Derecho, afirma que desde el año pasado cuenta con el apoyo de su hermano -residenciado en Costa Rica- para cubrir los gastos universitarios.

El primer trimestre de clases, asegura, le costará Bs. S. 3346,50 o poco más de 30 dólares, precio impensable en cualquier otra universidad privada fuera de Venezuela y que sirve de consuelo para quienes quieren terminar sus estudios y luego emigrar. González afirma que quiere ejercer en el país, pero si luego de graduarse la situación no hace sino agravarse, buscará nuevos horizontes. Reconoce la existencia -cada vez mayor- de casos de alumnos que se retiran para así emigrar, reunir dinero y volver para continuar sus carreras.

El panorama es el mismo del otro lado de Caracas

Otra institución que se vio en la obligación de ajustar sus costos fue la Universidad Metropolitana (Unimet). Mediante un comunicado, la casa de estudios indicó que “si anteriormente se consideraba la inflación como elemento de referencia dentro de las variables macroeconómicas, pareciera que, a partir de estas medidas, un indicador que pudiera marcar una nueva referencia es el comportamiento del salario mínimo”, por lo que se intuye que los ajustes económicos realizados por el Gobierno influyeron en gran medida en el aumento de la matrícula.

Benjamin Scharifker, rector de la Universidad Metropolitana, señaló que el incremento en la matrícula se realizó debido, en parte, al aumento salarial dictado por la administración de Nicolás Maduro; sin embargo, reitera que el mismo -que fue cerca de 1800 % respecto al salario de julio- se quedó desfasado si se compara con el alza de los precios. “80 % de los ingresos de la universidad proviene del cobro de matrícula, el otro 20 % se obtiene gracias a donaciones de empresas y personas naturales que son dirigidas a nuestros programas de becas. Al menos 1200 estudiantes de la Metropolitana cuentan con apoyo económico”, sostiene.

En la Unimet el “costo por asignatura” quedó fijado en Bs. S. 1731,90, por lo que si un alumno decide inscribir seis materias deberá cancelar 11506,60 bolívares soberanos solo en el mes de septiembre (esto sumando matrícula, cuota de inscripción y seguro estudiantil). Respecto a la modalidad de cobro mensual, Scharifker señala que la misma se realiza desde mediados de 2017 y que hasta ese entonces las autoridades hacían presupuestos anuales para fijar los costos de matrícula.

El rector, quien es licenciado en Química, graduado en la Universidad Simón Bolívar (USB), lamenta que con el incremento del sueldo mínimo a 1800 bolívares soberanos los profesores de mayor calificación ganen poco más de ese monto mensualmente, lo que, sin duda, afecta el reconocimiento de méritos que esta casa de estudios está acostumbrada a dar. Aún así, Scharifker afirma que la plantilla es de alto nivel: “Prácticamente todos nuestros profesores tienen maestrías o doctorados, y los que no, los capacitamos para que lo logren”.

Sin becas es muy difìcil

Cabe destacar que la Metropolitana también cuenta con becas y ayudas económicas dirigidas a quienes no cuenten con los recursos necesarios para estudiar en la, en teoría, universidad más costosa de Caracas. Tal es el caso de Guillermo Gomes, quien posee una “Beca de Excelencia Académica”, obtenida gracias a su buen desempeño en el bachillerato.

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Al igual que la mayoría de los becados de las diversas universidades del país, Gomes ve difícil que pueda seguir sus estudios sin dicho beneficio. Entiende que los aumentos “no responden a caprichos de las autoridades. Hay una realidad económica que la Unimet no puede ignorar y tampoco cambiar directamente”. A falta de tres trimestres para culminar su licenciatura en Estudios Liberales, el joven de 21 años reitera su compromiso con ayudar a sostener el programa de becas de la Universidad Metropolitana para así “seguir formando al futuro del país”.

Pese a que Gomes no tiene pensado emigrar sin antes tener su título debajo del brazo, admite que algunos de sus amigos han dejado los estudios para buscar un mejor futuro en otras tierras. Esto coincide con lo dicho por Scharifker respecto a la deserción estudiantil en la institución que rige:

“Del año pasado a este tuvimos una merma de 4 %, cifra muy pequeña, pero que confirma que ha habido un incremento en el número de estudiantes que no culminan sus estudios. Respecto a la migración de educación pública a privada, pudiera decir que sí existe, hemos recibido muchos estudiantes provenientes de universidades públicas que buscan terminar sus carreras aquí”.

La Santa María se vuelve rígida

El inicio de semestre se le tornó complicado a Ana Colmenares, estudiante de séptimo semestre de Comunicación Social, cuando se enteró por redes sociales que su alma mater -la USM- había aumentado el costo de la matrícula a 1800 bolívares soberanos. Pese a que académicamente se mantiene el régimen semestral de estudios, las autoridades de esta institución decidieron que, a partir de este mes, la inscripción abarcaría el precio de octubre, noviembre y diciembre juntos.

La situación dista de lo que ocurrió el semestre anterior, cuando se le ofrecía a los estudiantes la opción de acudir al pago por cuotas y la matrícula se mantuvo con la misma cifra durante todo el período (seis millones de bolívares fuertes o 60 bolívares soberanos). Colmenares asegura que los “usemistas” no saben a quién acudir, dado que desde hace más de un año no cuentan con un consejero que atienda sus demandas y las exponga frente a las autoridades de la universidad.

Un salario mínimo por trimestre debe cancelar quien estudie en la USM

A diferencia de otras instituciones, la Universidad Santa María no había fijado -previo a los anuncios del Gobierno- cuánto pagarían sus alumnos por cursar este semestre. De hecho, el curso intensivo de verano (que debía comenzar a finales en agosto) fue suspendido luego del incremento salarial. Colmenares menciona que, para ese período, la USM había decidido cobrar 800.000 bolívares fuertes (Bs. S. 8) por unidad de crédito, por lo que -en promedio- una materia costaría 40 bolívares soberanos.

Fuentes de la Santa María indicaron a Crónica.Uno que el ajuste “fue necesario” e informado con antelación para que los estudiantes tomaran previsiones respecto a ello. Acerca de futuros incrementos o recargos para quienes no cancelen a tiempo, aseguraron que se mantienen a la expectativa de futuros anuncios económicos y del comportamiento del índice inflacionario.

Resaltaron la existencia de las distintas becas que sirven de soporte para la población estudiantil que lo necesite, destacando la Beca Excelencia (para aquellos con promedios de 19 y 20 en todas sus asignaturas), Beca Trabajo (cinco horas laborales dentro de la institución a cambio de la exoneración total del pago de semestre) y la Beca Familiar, que le es otorgada “a uno de cada tres familiares, por consanguinidad y/o afinidad en primer grado, que cursen estudios en cualquier facultad de la USM”.

Fotos: Archivo Crónica.Uno


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