Equipos de la LVBP enfrentan peligro en las vías cuando cae el out 27

Las ocho divisas de la pelota criolla hacen la mayoría de sus giras por carretera. Crisis económica y situación país dificultan otras opciones de traslado.

Caracas. Las trágicas muertes de José Castillo y Luis Valbuena en un accidente de tránsito en el tramo de Yaracuy de la autopista Cimarrón Andresote —causado por una piedra colocada en la vía— levantaron más de una crítica sobre los altísimos niveles de inseguridad en los que se encuentran las vías por las que transitan a diario miles de venezolanos.

Ese malestar de la afición tuvo como primer blanco al Gobierno y en menor medida a las autoridades de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) y los equipos por exponer a los atletas a largos traslados nocturnos por carretera luego de cada jornada.

En realidad, más allá de viajar con las escoltas asignadas y recomendar a los peloteros que hagan el recorrido en el autobús del equipo —consejo que suele ignorarse, según admitió el ejecutivo de Cardenales, Richard Gómez— la situación económica del país y los problemas de transporte dejan poco margen de maniobra a las novenas que se las ingenian para darle continuidad año a año al pasatiempo nacional.

Costos por las nubes

Desde hace ya varios campeonatos, las ocho divisas buscan fórmulas para hacer frente a la crisis económica, que hace más de un año derivó en hiperinflación. La reducción de gastos en temas logísticos es una de ellas, sobre todo con las dificultades para conseguir publicidad y la merma en la boletería, las dos principales fuentes de ingreso de las divisas.

Ya en la 2015-2016, un directivo de Caribes de Anzoátegui revelaba a Cronica.Uno que habían tomado la decisión de reducir los vuelos chárter a las distintas plazas y el presidente de Leones, Luis Ávila, informaba la intención de recurrir a los vuelos comerciales para el traslado a los destinos que no podían hacerse por carretera. Ambos coincidieron en calificar de “brutal” el incremento en hoteles y pasajes en las giras. Y eso que el país todavía no estaba en hiperinflación.

En la actualidad, las escuadras han optado por viajar de “rolling” la mayoría de las veces, con excepción de los juegos a Porlamar y Maracaibo, los dos destinos más lejanos donde se juega pelota en Venezuela. Además de un tema de ahorro, la reducción de la oferta de vuelos internos dificulta el traslado a otras ciudades en avión y complica la pernocta de más de 30 personas en hoteles que deben tener ciertos estándares de comodidad.

De hecho, la lluvia no es la única razón para cancelar juegos de la LVBP. El retraso aéreo o inclusive la poca disponibilidad de puestos se ha convertido año a año en otro impedimento para que se cante la voz de play ball.

Solo uno tiene autobús propio

Lee también
La tribu mantiene la hoja de ruta ganadora de la temporada pasada

Pese a que los ocho equipos hacen sus traslados en autobús, solo los Tigres de Aragua tienen un vehículo propio desde 2014. A los bengalíes se les sumó este año el bando de las Águilas del Zulia, que recibió dos unidades de la Gobernación para hacer las giras. Los demás seis conjuntos no han podido adquirir ningún transporte y los que han tenido la intención de hacerlo, como los Leones del Caracas, no han podido encontrar en el país un modelo adecuado para realizar tamaña inversión.

Así pues, la mayoría de los clubes de la pelota criolla contratan compañías para que les presten el servicio, aunque también dependen de que haya vehículos disponibles en las fechas requeridas. El pasado 23 de octubre, por ejemplo, los Tiburones de La Guaira no pudieron dirigirse a Maracay para jugar con los Tigres por no conseguir unidad.

De encontrar dónde viajar, los equipos no están exentos a la posibilidad de que el bus se accidente. Así pasó en enero de 2014 con las Águilas, que se quedaron varadas en Tazón y llegaron a pie al estadio Universitario para un duelo con los Leones del Caracas.

Vías impresentables

El trágico desenlace en la carrera de Castillo y Valbuena expone una vez más el estado impresentable de las arterias viales venezolanas tanto en la infraestructura como en seguridad. Ya en días pasados el mánager de los Tiburones de La Guaira, Oswaldo Guillén, “no encontraba las palabras” para describir la autopista hacia Puerto La Cruz, a la que calificó de “vergonzosa”.

Lamentablemente, esto le ocurrió a Castillo y Valbuena, pero también le ocurre a venezolanos que no son figuras públicas. Y así como los delincuentes atentan contra vehículos particulares, también lo hacen contra las personas que se trasladan en transportes públicos, resumió el relevista de los escualos Francisco Buttó en declaraciones a Meridiano Televisión.

Guillén también criticó las alcabalas en las autopistas, pues a su juicio “no cuidan a nadie”, un diagnóstico tristemente acertado con el que los protagonistas deben lidiar noche a noche luego de que cae el out 27.

Foto Referencial

Lee también
Salario mínimo lleva cinco meses estancado en seis dólares

Participa en la conversación