La demanda de este producto aumenta en Semana Santa. Otros años las hermanas del taller Las Siervas de Dios sacaban la cantidad necesaria para distribución, pero en esta oportunidad no les llegaron los bultos a tiempo y ahora andan de carrera.

Caracas. La escasez de harina de trigo por poco deja sin hostias a las iglesias del país. Hace tres semanas, por las redes sociales se inició la campaña “dona harina por amor a Dios”, a favor del taller Las Siervas de Dios, ubicado en la parroquia Altagracia en Caracas, precisamente porque las hermanas no tenían material para preparar el pan eclesiástico.

Hace poco les llegó un saco de harina y se reactivó la producción diaria de 20.000 hostias pequeñas y 2000 grandes.

En un taller pequeño sacan la producción para varias zonas del país.

La hostia —una especie de galleta muy fina que se prepara solo con harina de trigo— es un símbolo en la eucaristía, y en vista de la escasez de la materia prima, las hermanas estaban restringiendo la entrega a algunos templos; esto en una época de elevada demanda debido al incremento de la feligresía. “Quizá por la situación actual del país que está buscando acercarse más Dios”, dijo la hermana Concepción Gómez, quien refirió que en 40 años no se había visto una crisis como esta a nivel de escasez.

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Ya el taller que lleva adelante la hermana Carmen Suárez está sacando la producción sin demora, para distribuir a 119 parroquias y 14 vicarías en Caracas, y a varios estados del país.

Las fechas que siempre han sido de alta demanda para las hermanas —y también para los talleres que están en los Palos Grandes, en Carrizal y en Táchira— son diciembre, Semana Santa y los meses de abril y mayo por los eventos de la Primera Comunión.

Pero esta vez lo que empañó la tradición fue la falta de la materia prima, que se consigue en el mercado negro en más de Bs. 150.000.

También el vino consagrado está en peligro: la caja de 12 botellas se consigue en Bs. 60.000 y no todas las iglesias tienen flujo de caja como para mantener sus reservas.

Ese vino es el que no tiene alcohol. “Pero tocará comprar el que tiene alcohol para poder dar la eucaristía”, dijo la hermana Gómez.

Fotos: Mabel Sarmiento Garmendia



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