La falta de insumos y condiciones no aptas en infraestructura afectan el progreso de los universitarios. Profesores se esfuerzan en mantener la calidad académica pese a las carencias.

Caracas. Los estudiantes de la escuela de Biología de la Universidad Central de Venezuela (UCV) este año no podrán hacer la práctica con material biológico fresco: calamares y camarones. El kilo supera los 100.000 bolívares. Lo haremos con los ejemplares de reserva. Pero la idea de que estén frescos es que se pueden ver mejor los órganos y los tejidos, cuenta el profesor de biología animal, Edmundo Guerrero.

Desde hace cinco años se ha intensificado el déficit en instrumentos y materiales, además de los daños en la infraestructura de la Escuela. Como consecuencia, docentes han tenido que suspender prácticas o sustituirlas por otras y llevar a la mitad las salidas de campo programadas durante el semestre.

Los laboratorios están funcionando a media máquina por fallas en iluminación, bombillos quemados y aires acondicionados dañados. Unos están llenos de humedad porque tienen tubos de agua rotos y le crecen hongos, expresa el técnico de laboratorio, William Hernández.

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Los laboratorios cuentan con escasa iluminación ante falta de bombillos.

El director encargado de la Escuela de Biología, Fernando González, asegura que el presupuesto ordinario no es suficiente para cubrir gastos de limpieza, sustitución de bombillos, reparación de equipos, reposición de reactivos.

González indica que reciben entre 5 % y 10 % de los reactivos solicitados para el año:Lo que hacemos es que con la ayuda de la escuela de Química se restituyen los que ya tenemos. Aunque se van venciendo por la humedad.

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Los reactivos que utilizan son de alta pureza, los cuales no se producen en el país, aspecto que complica su adquisición. Además de requerir de una serie de permisos legales para su compra, explica González.

Para su conservación deben estar bajo cierta temperatura, aireación, aislamiento ambiental, condiciones con las que no cuenta la escuela.

Tenemos entre 60 % y 80 % de las neveras y congeladores dañados. Hay un cuarto cava que tiene varios años sin funcionar y no se ha podido reparar, señala el director.

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Los profesores no saben cuándo podrán adquirir nuevamente el etanol

En la Escuela hay equipos que tienen más de 40 años y los docentes continúan trabajando con ellos, pese a que las vidas útiles de estos son de 20 años. Desde hace 10 meses están esperando conseguir financiamiento para pagar la segunda parte de la reparación de un autoclave, un equipo de esterilización de materiales.

Ejemplares animales deteriorados

El etanol es uno de los insumos que más utilizan para la reserva de los ejemplares de la asignatura Biología Animal. La jefa del departamento de Zoología, Cristina Sanoja, expone que “dada la poca disponibilidad de alcohol, este se filtra, pero la concentración baja, por lo que los animales se deterioran”.

Estos ejemplares son colocados en frascos de vidrio o envases y requieren contener 10 veces más de líquido en relación con el volumen de la muestra. “Que lo cubra al menos, en este momento tenemos algunos al raso”, comenta Sanoja.

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En el depósito de Zoología se encuentran los ejemplares de reservas que comienzan a quedarse sin alcohol.

Ante la dificultad de realizar salidas de campo, por el costo que contempla, son los profesores quienes buscan ejemplares cuando salen de vacaciones.

González contabiliza que de las 20 salidas de campo programadas, se han limitado a la mitad. “Hay unos animales que están en la lista del programa y como no lo tenemos, entonces los eliminamos”, sostiene Sanoja.

 Sin microscopios ni lupas

En la Escuela hay una sala de microscopios y lupas. Los que están colocados de forman horizontal son los que están dañados. De 57 micros, 17 no funcionan. Mientras que de las 44 lupas, 4 presentan fallas. En su mayoría son por falta de reemplazo en retroproyectores y bombillos.

“Se habla con el profesor para que trabajen en grupo si no alcanzan para todos. Pues estos equipos se utilizan por los menos tres veces al día”, comenta Hernández. “Los micros se ven borrosos porque tienen los ópticos rayados. Tengo 15 años aquí y se trabaja con esos mismos”, agrega.

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El mantenimiento de estos equipos se hace con un paño para retirar el polvo debido a la falta de químicos necesarios para realizar la limpieza.  “Por el uso que se le da se deben limpiar dos veces al mes. Pero apenas los limpiamos con un trapito por encima”, asevera Hernández.

95 % de las láminas que utilizan los microscopios son importadas: “Las últimas que tenemos son de hace más de 20 años. Se limpian con cuidado con alcohol”, manifiesta Sanoja. Parte de esas están deterioradas. Hay láminas rotas desde 2007 y no han sido repuestas.

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Estudiantes utilizan láminas deterioradas en sus prácticas.

Esfuerzo por calidad educativa

Pese a esta condición de déficit de insumos e infraestructura no apta, Sanoja asegura que hacen lo posible por no bajar la calidad de la academia. Los mismos docentes colaboran con resmas de papel. Sanoja tiene unos cangrejos congelados en casa y llevará sardinas para realizar las prácticas programadas.

Guerrero trabaja en conseguir donaciones para la escuela e intenta reparar lo que se dañe. En este momento necesitan etanol, reposición de corales, esponjas, material didáctico para la docencia. “Nos esmeramos por mantener las puertas abiertas”, concluye Sanoja.

Fotos: Francisco Bruzco | Carmen Victoria Inojosa



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