Explota descontento por fallas de agua y electricidad en Santa Rosalía y San Pedro

Vecinos de Santa Rosalía y San Pedro se concentraron en La Bandera para exigir que se reanude el servicio. Aseguran que tienen cuatro meses sin agua e Hidrocapital no responde a las denuncias. Otra manifestación similar se repitió en la avenida Fuerzas Armadas.

Caracas. La Bandera, un lugar de paso en la ciudad, es hoy más que un terminal. Las fallas de servicios, que recrudecen en el Área Metropolitana de Caracas, desatan la cólera de familias enteras y algunas se vuelcan a la calle para manifestarse en contra de las restricciones.

Flor Martínez, vecina de la parroquia Santa Rosalía, dice que cumplirá 19 días sin agua. En su calle Santa Ana, próxima al Cementerio General del Sur, se rompió una tubería y desde entonces solo almacena agua en tobos. “La situación es crítica. La primera semana le regalé dos de mis cuatro plantas a mi hija para que no se secaran. A los quince días tuve que pedirle que me bañara el perro. Estoy en su casa en El Paraíso. No tengo una gota con qué cocinar”, dice. En realidad no es algo nuevo. Flor sabe lo que significa estar sin agua: antes de la avería solo recibía agua tres veces por semana.

El problema, que a juicio de los afectados tiene un trasfondo estructural, saca a las familias de sus casas. Hay quienes prefieren invertir su día haciendo diligencia para reducir el consumo de agua puertas adentro. “Cuando me falta el servicio en la casa, me siento incompleta. Prefiero estar en la calle para no gastarme lo poco que almaceno”, enfatiza Norelis Gutiérrez, de El Valle.

El racionamiento de agua en la ciudad va en escalada y quienes la reciben con frecuencia cuestionan su calidad. En Montalbán, afirma Adel Marcano, llega turbia y su olor es fétido. Pero no existe una data oficial que corrobore lo que muchos se atreven a decir: el agua está contaminada, y en algunas comunidades solo sirve para asear el baño. Al menos es el criterio que emplean en el sector Las Casitas de La Vega, donde algunas familias compran botellones, cuyos costos ascienden a más de 160.000 bolívares, para resolver los quehaceres domésticos.

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De acuerdo con las comunidades consultadas, en el mejor de los casos, las familias reciben entre dos y cuatro días de agua. Pero el panorama se torna desalentador para quienes residen en las cotas más altas del Barrio La Parrilla de Petare, municipio Sucre. Allí no solo llega el agua cada 21 días, por esta fecha se hacen más frecuentes las fallas de energía eléctrica: otro problema que se suma a la quejas de los residentes.

El hecho de ser la capital de Venezuela no exime a Caracas de las fallas que arrinconan a otras ciudades del interior, como Maracaibo y San Cristóbal, donde las actividades académicas y la atención hospitalaria se han visto afectadas.

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), en lo que va de 2018 se han registrado 3.341 protestas de las cuales 1.086 fueron detonadas por servicios básicos, un aspecto que incluye el desabastecimiento de alimentos. En abril, las protestas aumentaron 25%. Ese mes ocurrieron 927 manifestaciones, lo que es igual a decir 31 por días, advierte el OVCS.

Protesta por agua en La Bandera, 11-05-2018, Fotograf¿as: Juan Luis Clemente

El descontento va en ascenso

La mañana de este viernes, algunas familias se concentraron en la avenida Fuerzas Armadas, en el centro, para obstaculizar la vía y visibilizar las fallas de agua. Hubo incluso quienes aprovecharon para vocear su descontento con el Metro de Caracas, según lo reportado en redes sociales. Una concentración similar ocurría en La Bandera casi en simultáneo, quizá la más notable del día.

Pero no solo las fallas de movilidad inquietan a las familias. El problema se extiende a la banca, con su poca disponibilidad de efectivo; y a los hospitales, cuyos servicios básicos están en cierre técnico.

En la calle 8 de El Valle, por ejemplo, los vecinos dicen que deben aprender a lidiar con una dificultad de vieja data y que se repite en este contexto aciago: los apagones al final del día y a la medianoche. La falta de luz, deviene en algunos casos en fallas de telefonía e internet. No es un asunto aparte, aislado de la ciudad. “Nada ha mejorado. Todo empeora y el Gobierno solo se queda en promesas electorales. Ni porque vamos a unas elecciones, las autoridades se preocupan por hacer las cosas distintas”, asegura Rosalba De Velosa, vecina de la calle 8.

Alberto González Prieto, sociólogo y psicólogo de la Universidad Central de Venezuela, explica que cada vez son más las protestas espontáneas, que tienen como protagonista a residentes de comunidades empobrecidas, desvinculadas a las fracciones y coaliciones de oposición. “Lo que vamos a ver de ahora en adelante será un punto de quiebre. La sociedad civil, la gente más golpeada por la crisis, saldrá a la calle y se movilizará para pedir lo que no tiene. El asunto queda en evidencia, cada vez que observas a 10 o 15 personas con una pancarta en una comunidad. No hay que subestimarlos sino apoyarlos, trazar con ellos una estrategia inteligente de protestas”, expone.

Fotos: Juan Clemente


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