Juan Contorianos, portavoz de la Asociación de Comerciantes de Sabana Grande, señala que, en ese corredor comercial, tres de cada 10 comercios han cerrado. Roberto León Parilli, portavoz de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores, dice que los centros comerciales son pequeñas ciudades que padecen la falta de servicios con la misma intensidad que las zonas residenciales y advierte que, en los malls, cerca de 40 % de los espacios están vacíos, desprovistos de mercancía.

Caracas. En una ciudad donde las fallas de servicios se manifiestan por dondequiera, los centros comerciales son la fachada más representativa de una porción de país que se estrena en el colapso de todo lo básico: el suministro de agua, de electricidad y la flota de transporte. La crisis no solo deja secuelas en los hogares y hospitales, también restringe la oferta de actividades recreativas, entre ellas la cartelera de cine con sus lunes y jueves populares: la opción más económica para quienes esperan divertirse en tiempos de hiperinflación.

Por falta de agua, en algunos centros comerciales se ha tenido que reducir —o suspender— la cantidad de funciones. En el Área Metropolitana, los más afectados por el racionamiento del servicio, según informó una fuente de Cines Unidos, son Galerías Paraíso y Galerías Ávila, en Libertador; y Los Naranjos, en El Hatillo, cuyas pantallas permanecieron apagadas por varias semanas, tras una falla eléctrica en el recinto.

La situación, que embiste al sector empresarial y de bienes y servicios, obliga a activar planes de contingencia, que en algunos casos resultan estériles.

Cuando no hay agua no solo se limita el uso de los baños de los cines, también fallan los aires acondicionados. Cuando ello ocurre, se emite una alerta en la página de Cines Unidos, con la intención de notificar a los usuarios la contingencia, dijo una gerente del Centro Comercial Metro Center.

CRÓNICA UNO/Mariana Mendoza

Claudia Itriago, directora de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, señala que de 160 afiliados, 130 son centros comerciales, la mayoría afectada por la falta de servicios. El panorama luce sombrío para quienes están empleados por el sector. A propósito de ello, Itriago expone que, hasta 2012, tenían 560.000 empleados directos, un número que se ha venido a menos con la diáspora y las fallas recurrentes de transporte, agua y energía.

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A juicio del gremio, el sector corporativo enfrenta la peor crisis y conoce con propiedad las dificultades que asedian a los hogares empobrecido, 87 %, según la Encuesta Sobre Condiciones de Vida elaborada por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar.

En Caracas, los locales cerrados, con santamarías a media asta, le toman el pulso a la recesión económica. Los baños trancados también son reflejo de la escasez, en este caso de agua. La directora de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales sostiene que las peluquerías, los establecimientos de comida y los cines se han visto afectados en gran medida. Estamos muy preocupados por la situación en Maracaibo, donde la ausencia de servicio no cede terreno, se lamenta Itriago.

Para el analista Víctor Maldonado, exdirector de la Cámara de Comercio de Caracas, la capital apenas debuta en el déficit de servicios que paraliza desde hace varios años el interior del país. Es casi imposible hacer negocio sin servicios. Sin Internet, por ejemplo, no puedes vender ni cobrar.

Desde el sector, también resienten los altos costos de las cisternas y se declaran incapaces de producir su propia energía, como ha pretendido el Gobierno. Roberto León Parilli, portavoz de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores, expone que los centros comerciales son pequeñas ciudades que flaquean como las zonas residenciales. Y advierte que 40 % de los espacios de los malls están vacíos, desprovistos de mercancía. La gente se guarda temprano.

Parilli dice que atrás quedaron los tiempos en que las familias y amigos solían reunirse al final de cada jornada para ir al cine y disfrutar de una función. Aunque distante, hay quienes recuerdan la época de mayor esplendor, porque Venezuela, y particularmente Caracas, tuvo su época de progreso, en la que el Cine Trasnocho inscribió su propio capítulo en el adelanto de un país que se detuvo y que dio sus primeros traspiés con la inseguridad.

En los centros comerciales por horas no hay escaleras mecánicas

Juan Contorianos, portavoz de la Asociación de Comerciantes de Sabana Grande, señala que en ese corredor comercial, considerado el más importante del país, hay establecimientos que han durado hasta un mes sin energía eléctrica. Allí los vendedores formales resienten los apagones por encima de la ausencia de agua. Y el problema cobra la misma urgencia que la falta de divisas.

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El cierre de algunas tiendas, asegura Contorianos, es inminente y las ventas están por el piso. 30 % de los negocios —lo que es igual a decir tres de cada 10 establecimientos— ha cerrado.

Hay un promedio de cuatro negocios quebrados por cuadra, en las avenidas Casanova, Solano y todas las transversales del bulevar de Sabana Grande, dice.

Allí el ambiente luce decaído, las personas de pasos resueltos se alternan con locales desprovistos de mercancía, cuyos mostradores desiertos y sin nada que vender son el retrato de la crisis. Los comercios con puertas trancadas perfilan el control gubernamental, que también se reproduce en las principales ciudades del interior. Quienes se cuidan de la inseguridad, coinciden lugareños, despachan sus jornadas antes del anochecer y se declaran en alerta por las ventas, que se han reducido en 70%. Los negocios más afectados por la crisis son las ventas de calzados, luego está el ramo de productos textiles y de equipos electrónicos, concluye Contorianos.

En Caracas, donde Hidrocapital admite sus fallas para resolver averías y recuperar el servicio, hay sectores, como La Urbina y Petare, que pasan hasta un mes sin agua. Pero la situación se extiende al municipio Chacao y, según ha denunciado en reiteradas ocasiones el Frente en Defensa del Norte de Caracas, a por lo menos 12 parroquias de las 22 que conforman Libertador.

En medio de todo el caos, hay quienes deslizan su propia analogía. Gustavo Martínez, gerente de una tienda de zapatos en el Sambil, espera que la muerte de Salomón Cohen, el ingeniero fundador del Grupo Sambil, que es considerado un visionario, no se traduzca en el fin de los grandes centros comerciales. No hay nada para vender, la gente solo piensa en comer, en resguardarse en su casa y en pagar las deudas, dijo a Crónica.Uno vía telefónica.

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De acuerdo con los economistas, el país atraviesa la peor sequía de divisas y el Gobierno toma protagonismo en la importación de bienes. Venezuela navega en aguas profusas de hiperinflación y hay comerciantes que ni siquiera producen para pagar el alquiler de sus locales, que, en la mayoría de los casos, se cobra en dólares. Según cálculos de la Asamblea Nacional, la inflación acumulada en los últimos 12 meses supera 24.500 % y la mayoría de los hogares destina su presupuesto para la adquisición de bienes básicos.

Los expertos coinciden en que mientras la política del Gobierno no cambie, el deterioro de la calidad de vida de los venezolanos no se va a detener. Los centros comerciales se están transformando en cementerio de comercios, ello es obvio, inocultable, concluye el exdirector de la Cámara de Comercio de Caracas, Víctor Maldonado.

En los centros comerciales esta semana ha habido poco flujo

El Gobierno instala nueve mesas de trabajo para analizar fallas de servicios

Al problema estructural de servicios, el Gobierno respondió este jueves con la siguiente estrategia: nueve mesas de trabajo, que estarán integradas por los distintos ministerios del Ejecutivo, los gobernadores y los protectores de los 23 estados del país y del Distrito Capital, según reseñó AVN.

Es importante consolidar una noción de servicio público alejada del concepto de la actividad económica. El transporte, por ejemplo, debe asumirse como un tema de servicio público donde el Estado garantice la prestación y el acceso de calidad al servicio en una política coordinada como Estado con la población, dijo Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la República, desde el Hotel Alba Caracas, donde se instaló la Mesa Estratégica en Servicios Públicos, Productividad y Vivienda, para analizar la  complejidad que se presenta en este ámbito.

La actividad se enmarca en las seis líneas estratégicas, anunciadas por el presidente de la República, Nicolás Maduro, para el período 2019-2025, cuyos objetivos son: consolidar el diálogo y la reconciliación nacional, establecer acuerdos económicos productivos, avanzar en la lucha contra las mafias y defender la soberanía.

Fotos: Francisco Bruzco @bruzco1



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