El hombre recibió cuatro impactos de bala, dos en el abdomen, uno en la mano y otro en la pierna derecha, cuando huía de los gases lacrimógenos en una manifestación pacífica en Carabobo que fue reprimida por la Guardia Nacional Bolivariana.

Valencia. Este martes 7 de mayo falleció Javier Rosales, de 57 años de edad, como consecuencia de heridas por arma de fuego durante la protesta del 30 de abril. Este hombre sería la séptima víctima fatal producto de la represión gubernamental luego de la insurrección cívico-militar del pasado 30 de abril.

Tania Rosales informó, desde la morgue de Valencia este miércoles, que el cuerpo de su hermano aún no ha sido entregado pues debe ser examinado por la medicatura forense. Relató que Rosales se encontraba en una protesta pacífica en el sector La Coromoto en el municipio Naguanagua del estado Carabobo, la tarde del 30 de abril, cuando un grupo de efectivos castrenses irrumpió en la barriada con gases lacrimógenos.

Mi hermano  no pudo correr porque era obeso y tenía problemas en una pierna, un guardia se ensañó con él y le disparó», dijo.

Javier Rosales recibió cuatro impactos de bala, dos en el abdomen, uno en la mano y otro en la pierna derecha. Las heridas de gravedad fueron las de la región abdominal, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Ángel Larralde –Hospital Carabobo– y llevado a terapia intensiva en una clínica privada, pues allí no cuentan con planta eléctrica.

El hombre se dedicaba a la herrería y según relatos de sus familiares participaba en acciones de protesta en contra de las políticas de Nicolás Maduro de forma pacífica. «Mi hermano nunca trancó autopista ni lanzó piedras».

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Tania Rosales, con lágrimas en el rostro, pidió que el caso de su hermano no quede impune, y que se respete el derecho a la protesta sin ningún tipo de represión.

Entre el 30 de abril y 2 de mayo de este año, seis personas murieron en contexto de protestas por el uso abusivo de la fuerza de los cuerpos de seguridad del Estado, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) y Provea. Tres de ellas eran menores de edad. Las muertes ocurrieron en Miranda, Distrito Capital, Mérida y Aragua. Estas muertes se suman a las 53 que han documentado las organizaciones a lo largo de 2019, es decir, en total, 59 venezolanos perdieron la vida mientras protestaban de manera pacífica este año.


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