La noticia la dio su madre, Lirio Camero, profesora jubilada de Facultad de Farmacia de la UCV. Desde abril del año pasado el joven, diagnosticado como portador del síndrome hepato-pulmonar, expresó que la pensión de sus padres era insuficiente para atender sus gastos médicos. 

Caracas. Gustavo Ramayo tenía 26 años y era estudiante de Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Le restaban dos semestres para culminar la carrera. Durante el transcurso de su vida universitaria, ocurrieron en el país distintas jornadas de protestas pacíficas en contra del gobierno de Nicolás Maduro, en las que Gustavo se sumó junto a centenares de estudiantes.

La primera fue en el 2014. Para febrero de ese año, inició un movimiento denominado La Salida liderado por Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, cuyo objetivo era encontrar una salida “pacífica, democrática y constitucional” al gobierno de Maduro. Pero la respuesta de los cuerpos de seguridad del Estado fue represiva y, además, hubo participación de grupos armados progubernamentales que dejaron un total de 42 muertos, de acuerdo a cifras del Ministerio Público (MP). Además, revelaron que entre febrero y junio de ese año registraron 3306 manifestantes detenidos y 973 heridos. Entre ese último grupo estaba Gustavo.

La inhalación de gases lacrimógenos, disparados por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), alteró de manera permanente la capacidad respiratoria de Gustavo, quien fue diagnosticado con el síndrome hepato-pulmonar, una condición que se caracteriza por bajo nivel de oxígeno en la sangre, disnea e hipoxemia. Desde ese entonces, Gustavo respiraba con la ayuda de una bombona artificial. Sin embargo, su enfermedad se complicó al mismo tiempo que se acentuaba la crisis económica en el país.

El 24 de abril de 2018, Gustavo Ramayo inició una campaña en la plataforma Gofundme para recaudar fondos para una intervención quirúrgica. Además, en las primeras semanas de mayo de este año, estaba en terapia intensiva en la Clínica La Floresta en Caracas y sus familiares solicitaron con urgencia donantes de sangre de cualquier tipo.

Pero Gustavo no sobrevivió. Su nombre se suma al de los 265 venezolanos que han perdido la vida a manos de cuerpos policiales y militares en contexto de protestas, según datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) y Provea.

Gustavo falleció en la tarde del pasado domingo 19 de mayo. La noticia la dio su madre, Lirio Camero, profesora jubilada de Facultad de Farmacia de la UCV. Desde abril del año pasado Gustavo expresó que la pensión de sus padres era insuficiente para atender sus gastos médicos y que su seguro no alcanzaba para cubrir ninguno de los insumos necesarios para su operación, que consistía en la inserción de una prótesis vascular a nivel de la vena porta, a través de la arteria yugular.

“Estuve hospitalizado en dos ocasiones, y fui evaluado por médicos de distintas especialidades, sometido a un sin número de exámenes clínicos de todo tipo, lo cual en medio de la enorme crisis económica que vive mi país, ha ocasionado la descapitalización de los ahorros de toda nuestra familia”, escribió Gustavo en su campaña de Gofundme.

Sin embargo, la bombona de oxígeno no obstaculizó la lucha de Gustavo. En 2017 nuevamente salió a las calles en rechazo a Nicolás Maduro y en representación de miles de venezolanos que no tienen acceso a la salud y medicamentos por la escasez y falta de insumos en los hospitales.

Sin fuerza en mis brazos y en compañía de mi novia y de mi bombona, di a conocer mi historia, sin señalamientos políticos, defendiendo mi derecho a la salud y representando a los jóvenes y a todos aquellos que padecen alguna condición de salud y que necesitan urgentemente una ayuda humanitaria”, contó en su campaña «Ayúdame a respirar».

El sepelio de Gustavo Ramayo será este martes 21 de mayo en la iglesia del Cementerio del Este de 3:30 p. m. a 4:30 p. m. Distintas personalidades han expresado su rechazo ante la muerte de este joven y exigen justicia. Así lo pidió Rafaela Requesens, hermana del diputado y preso político, Juan Requesens, quien dijo que la “la enfermedad que deterioró la salud de Gustavo Ramayo y que le arrebató la vida con solo 26 años es culpa única y exclusivamente de este régimen. Por él también habrá justicia”.

La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV extendió una invitación a la misa y señalaron que los padres agradecen a quienes desean acompañarlos ir vestidos de colores «vivos y alegres para celebrar el paso de Gustavo por la vida». 

La Federación de Centros Universitarios y los Centros de Estudiantes de la UCV emitió un comunicado en el que lamentan la muerte de Gustavo Ramayo y donde exigen justicia por su muerte y la de otros “jóvenes que han perdido la vida por culpa del régimen”.

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