Los pescadores que ejercen su oficio en aguas del Lago de Maracaibo, este 14 de marzo no tienen motivos para celebrar su día.

Maracaibo. Robert García tiene 20 años pescando en el Lago de Maracaibo y lo que por años fue su sustento, hoy le da para sobrevivir. Antes pescar era una diversión, una distracción, algo bonito con lo que además manteníamos a nuestra familia, ahora es un peligro y cada día vivimos peor.

Comentó que a veces salimos a pescar y no agarramos nada. En estos días lo que pasamos es hambre. Nosotros vivimos de esto, no solo por la venta, sino porque también lo consumimos.

Para García, el Día del Pescador es el día del hambre. El 14 de marzo fue decretado por el fallecido presidente Hugo Chávez Frías como el Día del Pescador Artesanal, sin embargo, la realidad que arropa a los que se dedican a la pesca en las aguas del Lago es agobiante por la inseguridad y la falta de repuesto para las embarcaciones.

En el muelle El Milagro, fundado hace más de 30 años, el colorido de las embarcaciones y el buen ambiente quedó en el pasado. Hoy sus habitantes, más de 20 familias, recuerdan con tristeza aquellos años en los que podían vivir cómodamente de la pesca.

“Pescar en la noche es imposible”, así de tajante fue José Urdaneta, mientras tejía un chinchorro. Aquí el que salga de noche a pescar no vuelve, así de sencillo, porque los piratas son un peligro, no perdonan la vida. Te roban la piragua, el motor, la pesca y te matan.

Otras de las dificultades que deben sortear quienes salen a las 5:00 a. m. desde el muelle ubicado al norte de la ciudad, es la insalubridad del Lago. Basura, aguas negras, derrames petroleros, y lemna, en el Lago hay de todo, y aun así es bondadoso con nosotros.

De generación en generación

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Armenio García, extrabajador de Pequiven, aprendió a pescar gracias a su padre. Hoy está jubilado pero dice que eso “no le alcanza para nada”, se mantiene gracias a la pesca de corvina, bagre, robalo, palometa, la carpeta, camarón, lisa, carite, el ronco, y la cangreja.

El problema es que históricamente el pescador ha vivido marginado, todo lo aumentan: los motores, el aceite para fuera de borda, los implementos, pero el pescado es lo único que bajan de precio. A veces vamos a pescar y es pura pérdida porque no hacemos ni para un aceite que cuesta 1,5 millones de bolívares. Sin embargo, yo estoy orgulloso de ser pescador, porque gracias a las redes he podido sacar a mi familia adelante.

Los pescadores del puerto de El Milagro pidieron en su día seguridad en el Lago de Maracaibo, así como planes de financiamiento para comprar redes, motores y activar de esta manera la producción.

Aquí llega gente a diario a comprar pescado porque está más barato que la carne, a muchos también se los regalamos porque la cosa está dura, vaya si nosotros lo sabemos que si no hay pesca, no comemos, enfatizó José Antonio, un pescador de 23 años.

Foto: Mariela Nava



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