Godoy asegura que a su nieto lo ajustició la FAES porque lo estaban acusando de la muerte de un funcionario Sebin, aunque el joven no tiene antecedentes penales y asevera que era una persona que no buscaba problemas.

Caracas Los operativos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) continúan cobrando vidas de personas inocentes, según aseguran familiares de las víctimas, como Martín Rafael Godoy, abuelo de Carlos Eduardo Yares, de 18 años, quien murió el pasado domingo 4 de noviembre a manos de este cuerpo de seguridad adscrito a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en el kilómetro cero de la carretera Panamericana, a la altura de los Jardines del Valle, donde también vivía junto a su mamá y hermana menor.

Cuentan los familiares Yares que mientras este tomaba sopa en una venta callejera, junto a su suegro, cuñado y amigos, efectivos de la FAES se aproximaron a ellos para golpearlos y luego,  le dispararon al joven que cursaba último año de bachillerato en el liceo Pedro Emilio Coll.

El hecho ocurrió entre las 11:00 am y 11:30 am. Según Godoy, a su nieto lo ajusticiaron porque lo estaban culpando de la muerte de un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) que tuvo lugar hace un mes también en la Panamericana. “En la Fiscalía no nos quieren entregar su expediente. Los rumores dicen que él estaba solicitado, pero él nunca tuvo problemas con nadie ni tampoco tenía antecedentes penales”, agrega.

Cinco tiros ocasionaron la muerte de Yares. Uno en el pie, tres en el pecho y el quinto, el que “disparan para rematar”, de acuerdo a su abuelo, fue en la cabeza. “Se lo llevaron y lo ruletearon por Las Mayas. Esto lo sabemos porque varios vecinos los siguieron en moto. De hecho, nosotros fuimos hasta el Hospital de Coche de inmediato y el cuerpo no estaba. A la una de la tarde fue que esos tipos llegaron y efectivamente, mi nieto estaba muerto”.

No es la primera vez que esta familia se enfrenta a un operativo de la FAES. En octubre, funcionarios ingresaron a casa de Godoy, quien vive con su esposa. Mientras ella estaba asomada en la ventana los efectivos le preguntaron si había observado a gente correr por la calle. Aunque responde que no, los mismos ingresaron a su hogar para revisar que no estuviera ninguna persona escondida en ese lugar. Seguidamente fueron a casa de una de sus hijas que se ubica en las adyacencias. “Y tuvimos suerte porque no nos quitaron nada. Nuestros vecinos nos han contado que a veces llegan con bolsos negros para robarse comida, celulares y cualquier cosa que encuentren”.

Otro que estaba presuntamente solicitado por este cuerpo de seguridad era Andrys José Chirinos, de 22 años. Vivía en Mamera y sus familiares denuncian que fue asesinado por las FAES el pasado 5 de noviembre en el patio de su hogar a las 7:00 am. “Él estaba con su mamá, cuñada y hermano. A ellas, las obligan a salir de la casa, mi otro hijo se escapa porque supuestamente también lo quieren matar, y Andrys le disparan. No sé cuántos tiros”, dice el padre de la víctima, Benito Chirinos.

El joven no estaba trabajando. Prestó el servicio militar pero se retiró hace tres años. Sus allegados comentan que, al parecer, uno de los que los mató tenía problemas con él y ya habían tenido peleas anteriormente. En este caso, también se repite la conducta de la FAES en trasladar el cuerpo al hospital casi tres horas después y en disparar a una persona que tampoco, según su familiares, tenía antecedentes penales.

Cifras del Monitor de Víctimas –un proyecto de data periodística– indican que 301 personas fueron asesinadas a manos de los cuerpos de seguridad durante un año en Caracas, entre mayo de 2017 y mayo de 2018. El Cicpc y la PNB lideran los asesinatos con 133 y 130, respectivamente; es decir, entre ambos cometieron la mayoría de las ejecuciones (87,3%), nada más en la capital.

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Foto: Cortesía


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