Algunas aún sobreviven en medio de la bora (lirio acuático), animales, sin agua potable, sin electricidad y con muchas promesas. La mayoría se identifica como revolucionaria.

Maracay. Aunque las recientes lluvias han caído de manera intermitente en Aragua, la angustia que ellas generan en los habitantes del sur de Maracay es constante. Por más de 20 años, las zonas residenciales ubicadas en las riberas del lago han padecido no solo los embates de la naturaleza, sino también de la dilatada solución al grave problema de inundaciones de viviendas y siembras ubicadas en la zona sur de la ciudad capital.

A la fecha, pese a los incontables censos y promesas de soluciones habitacionales, muchas son las familias que aún siguen habitando urbanizaciones como La Esmeralda, Mata Redonda, Aguacatal y Brisas del Lago, por ejemplo, sin que hasta ahora hayan recibido respuesta gubernamental.

Pedro Ramírez, dirigente vecinal de Brisas del Lago, cuestiona el silencio oficial frente a una emergencia declarada como tal hace más de 20 años y la presencia de funcionarios públicos solo en fechas electorales.

Es triste ver que las lluvias se agudizarán sin que a la fecha haya respuesta. En vez de una campaña electoral, deberían conceder soluciones habitacionales a las familias que aún viven en la zona.

En una de las últimas veredas de Brisas del Lago residen todavía unas 5 familias, porque no han sido reubicadas, incluyendo a una de las voceras comunales que no quiso identificarse.

Las precarias condiciones en las que sobreviven se agudizan. Viviendas derrumbadas, rodeadas de bora, de babas, sin agua potable y casi siempre sin electricidad siguen siendo el único refugio de varias familias que siguen esperando una reubicación.

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Yusmaira Villamizar, quien llevaba 7 años con sus tres hijos en un refugio en Samán de Guere, reclama no solo una pronta reubicación, sino que además le exige al gobernador Rodolfo Marco Torres, al vicepresidente Tareck El Aissami, una ayuda inmediata, pues asegura que tampoco cuenta con los recursos para comprar alimentos.

Ella se dice revolucionaria, admite que votó por el PSUV, pero cree que eso no le impide clamar por la ayuda que, como ella, requieren las pocas familias que viven en medio del lago y sin comida.

Ni para comer tenemos —dice— porque ni la caja ni la bolsa nos llega al día. La mandan cada tres meses y con pocos productos.

Villamizar denuncia que las autoridades solo están adjudicando apartamentos como los construidos en el sector 4 de Caña de Azúcar, a cercanos y amigos de funcionarios, mientras a los afectados por el lago de Valencia los mandan a buscar viviendas en otros estados o a comprar por sus propios medios, cuando asegura que ya las parcelas las venden en dólares.

Foto: Cortesía


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