Fundación Simón Bolívar adscrita a Citgo dejó en el limbo a pacientes trasplantados

Les pagaban las operaciones, los tratamientos y la estadía. Ahora, los que están en el país, no pueden regresar a España a continuar con los chequeos. La compañía filial de Pdvsa les envió cartas diciéndoles que se suspende todo convenio por el bloqueo de EE. UU.

Caracas. Este mes los representantes de los niños beneficiados por la Fundación Simón Bolívar, adscrita a la filial de Pdvsa, Citgo, recibieron una comunicación donde se les notifica el cese de la ayuda médica. Son niños con patologías crónicas que fueron operados en hospitales extranjeros, con los cuales la fundación suscribió convenios.

En enero pasado, el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones contra la petrolera estatal. El Departamento del Tesoro afirmó que el dinero de la compañía sería para los venezolanos y que las cuentas en Estados Unidos serían bloqueadas para el gobierno de Nicolás Maduro.

Luego de esa decisión, los beneficios se pararon, los viajes programados de pacientes a países de Europa no se concretaron y los que ya estaban en la lista de los trasplantados exitosos quedaron en el limbo.

Hay pacientes cardiópatas, con trasplante de médula ósea, de hígado, de riñón, que luego de 10 o 15 meses regresaron al país, pero que continuaban bajo el esquema de tratamientos. Otros aún permanecen en las salas del hospital Sant Joan de Déu (España), ahora abandonados a su suerte.

Sandra Manzanares, quien reside en Valencia, es una de las mamás que recibió la carta, donde se le informa que “debido a los cambios recientes en los requisitos legales y a las sanciones impuestas por los Estados Unidos dirigidas a Venezuela y Petróleos de Venezuela S.A. la fundación tiene prohibido pagar los servicios o gastos proporcionados al paciente que se extienda a la fecha del 26 de febrero de 2019”.

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La misiva, que les fue enviada por correo electrónico y de fecha 19 de febrero, termina con la frase “Gracias por su cooperación”, y la firma Gina Coon, tesorera de la Fundación Simón Bolívar.

Esta es una de las cartas que llegó a una de las mamás. Se omiten los datos del paciente.

Eso fue un balde de agua helada para ella. “Con la crisis actual del país, es difícil costear una enfermedad. Me tocaba viajar con mi hijo la primera semana de marzo y no es posible. La Fundación dice que ya no nos puede costear nada”.

Javier, su hijo de 14 años, pasó 15 meses en España. Le hicieron trasplante de médula ósea. Regresó en octubre de 2018 y en diciembre fue a consulta de valoración.

En enero comenzó con una reacción al trasplante. Como pudo, Sandra se comunicó con los médicos y le dijeron que era consecuencia del injerto. Sucede que ahora se hizo crónica esa afección y no puedo llevarlo a control. Tampoco pueden cambiarle el tratamiento y en caso de seguir con el mismo tendría que ir a Colombia a comprarlo porque aquí no hay inmunosupresores. En Colombia una caja de pastillas para 25 días cuesta ahora 151 dólares, dinero que no tengo.

La ayuda humanitaria era necesaria para los pacientes trasplantados, diabéticos, con cardiopatías. Sabíamos que la distribución de inmunosupresores no iba a ser tan rápido, pero era una esperanza.

Ahora Sandra está sin respuesta, no sabe a dónde acudir. Tiene medicamentos solo hasta el mes de marzo y una carta donde le dicen que el beneficio se cortó, contraviniendo la filosofía de la compañía, cuya misión —según se publica en su portal web— es “sembrar esperanzas y cosechar bienestar en las personas más necesitadas a través de programas de asistencia médica y subvenciones a organizaciones sin fines de lucro relacionadas con la salud”.

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En estos momentos ya varios niños están en el país, otros se encuentran en el Sant Joan de Déu, recién salidos de trasplante y en tratamiento de quimio. Muchos recibieron la misma carta con el pasaje de regreso incluido. Carlos Acosta, papá de uno de los pacientes, dijo que no se va a regresar en las condiciones de su hijo. Por ahora, el hospital busca donaciones para asegurar la estabilidad de los niños. Acosta camina largas cuadras para ir de la casa donde se aloja hasta el centro de salud y le dan gratis la comida en el cafetín del nosocomio. A los padres les estaban dando 903 euros para su estadía, pero ese dinero ya no les va a llegar.

Crónica.Uno envió este martes 26 correos a la Fundación para indagar más sobre la suspensión de los beneficios. Todavía se espera respuesta.


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