Fútbol criollo acertó al sacarle tarjeta roja al maltrato animal

La LigaFutVe respaldó la decisión del Zulia FC de prescindir de los servicios de David Barreto y Eduin Quero tras agredir a un gato.

Caracas. No es moneda común relacionar a un deportista con el maltrato animal. Y si hablamos de fútbol, basta con una rápida revisión en Internet para darse cuenta de que los jugadores rara vez agreden a caninos, felinos o a otra especie de habitual convivencia con el hombre.

Desde luego que la condición de atleta no exime por si sola a nadie de caer en esta condenable forma de violencia. Sus casos los hay. Hace cinco años, por ejemplo, en un partido regional en Argentina, José Jiménez del club Bella Vista lanzó a la tribuna a una perrita que había entrado a la cancha, travesura que —bueno es recordarlo— suelen hacer los canes criollos con frecuencia, muchas veces por tener un nicho en el estadio o incluso por la cercanía que desarrollan con los cuidadores del campo.

Por fortuna para la maltratada Negrita, que así se llamaba la víctima de la ira del delantero, el incidente desató una ola de solidaridad hacia el animal y tras devolverla a sus dueños, los directivos del San Juan, oncena rival del Bella Vista, decidieron agasajarla y nombrarla mascota oficial del club amateur. De más está decir que a Jiménez lo echaron a los pocos días de su agresión.

El mismo destino del desconocido atacante argentino corrieron esta semana David Barreto y Eduin Quero, ambos futbolistas del Zulia FC por “divertirse” a expensas del sufrimiento de un gatico blanco al que Barreto le jaló la cola y lo lanzó desde un edificio, mientras Quero grababa lo que uno intuye para ambos atletas supuso una “gracia”, digna de subir a las redes sociales.

Lee también
"El que sale en ese video no es el Danry Vásquez de hoy en día"

Está claro que la repercusión del segundo caso es muchísimo mayor que la de un campeonato comunitario por tratarse de dos futbolistas profesionales. Para más señas, Quero es subcampeón mundial Sub 20 con la Vinotinto. Los dos, al igual que Jiménez, entraron en razón por el revuelo que causó semejante atrocidad contra un ser vivo.

Deseo ofrecer mis disculpas por el acto irresponsable del que he formado parte, escribió en su cuenta Instagram el defensor tachirense, mientras que Barreto aseguró “estar arrepentido” e intentó aclarar de manera algo fallida que “el gato no murió”.

En medio de tan lamentable incidente, la respuesta de la institucionalidad futbolística alivia un poco, sobre todo cuando desde otras disciplinas se guardó silencio ante la salida a la luz pública de un video donde un pelotero golpeaba a su expareja escaleras abajo. Si a ver vamos, más allá de que cada deporte tiene un manejo diferente, ambos casos tienen a la violencia como denominador común. La voluntad de sancionar y no “alcahuetear” a los responsables es lo que cambia.

El Zulia FC hizo lo correcto al prescindir de ambos futbolistas para desmarcarse del maltrato animal y también se apuntó un acierto al recomendar la realización de evaluaciones psicológicas para ambos jóvenes con el fin de tenderles una mano a tiempo para que puedan reconducir sus carreras en el deporte. En tal sentido, el caso de Barreto quizá sea el más preocupante por tener antecedentes violentos de agresión a un niño recogebalones y de amenazas al cuerpo técnico del primer equipo cuando jugaba en el Atlético Venezuela.

El repudio público de la LigaFutVe, el apoyo a la decisión del conjunto petrolero y el oportuno pronunciamiento de la Asociación de Futbolistas que recordó que “nunca es tarde para ayudar a los jóvenes a aprender de sus propios fallos y conducirse por los mejores caminos” también son acciones positivas en un país donde el funcionamiento y el buen proceder de las instituciones en sus diversos ámbitos e instancias tampoco es moneda común.

Foto: Cortesía


Participa en la conversación