Gabriel Pinedo enseña fútbol y valores ciudadanos a niños de Carapita

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En los años 80 la familia Pinedo incentivó el deporte y la recreación en el sector Las Terrazas de Carapita, en Antímano, a través del Club Copacabana para estimular la unión vecinal y la sana competencia. Este año, Gabriel Pinedo, el más pequeño de ese hogar, conformó un equipo de fútbol para enseñar ese deporte y valores ciudadanos a su comunidad.

Caracas. «No debo rayar la cancha con groserías», gritan niños con edades entre de 10 y 13 años, uniformados con medias largas negras, camisas blanca y shorts, mientras caminan en cuclillas, dan la vuelta en el aro de baloncesto y se regresan hasta donde los espera su entrenador, Gabriel Pinedo.

Forman una fila para iniciar la práctica del día.

Esa es la penitencia que deben pagar los futuros futbolistas por haber escrito con tizas groserías y apodos entre sí en la calle del sector Las Terrazas del barrio Carapita, en Antímano. Este lugar sirve como cancha después de que se derrumbara un tramo como consecuencia de filtraciones causadas por la avería de un tubo matriz de agua potable.

Gabriel es el menor de los Pinedo. Familia que en 1975 fundó el Club Copacabana para incentivar el atletismo y competencias deportivas y recreativas con la finalidad de propiciar la unión vecinal. Con el paso del tiempo estas actividades decayeron.

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Hoy, 24 niños, familiares de aquellos deportistas de la década de los 80, forman parte del recién activado Club Copacabana. Los objetivos de este grupo son atacar el ocio, enseñar fútbol de salón e inculcarles a los jóvenes valores ciudadanos como disciplina, amistad, trabajo en equipo, respeto.

Esta iniciativa llegó porque muchos de los niños estaban ociosos, les faltaba poquito para un cigarro, ya llegaban a las cartas, a las jugaderas de azar en las calles, no hacían caso.

Las madres valoran el proyecto de Gabriel porque sus niños reciben formación en una disciplina deportiva, comparten, se divierten y, lo más importante, se les refuerzan los valores que son inculcados en el hogar. “A algunos les he llamado su representante para que sean puntuales”.

Pinedo hace su labor social con apoyo de dos vecinos de la comunidad, Darwin Fernández y Nicolás Bauta, quienes aportan conocimientos para alejar a estos muchachos del ocio y hacer de personas de bien.

Los  niños han evolucionado, no son ni la mitad de lo que eran antes, no hacían caso, se irrespetaban entre sí. Ellos mismos toman la iniciativa de decirle al compañero que se porte bien.

Este grupo trabaja con las uñas: requieren balones, uniformes, pero esas carencias no los detienen. “Hacemos lo que está a nuestro alcance para sacarlos a las canchas a juegos amistosos. Tuvimos un torneo en el barrio, quedamos de segundo lugar”, afirma Gabriel, quien se siente orgulloso del cambio positivo de los niños.

Angely Arias, Krisnaidy Castillo e Indira Castillo, quienes tienen a familiares que participan en las actividades del club, solicitan el apoyo de instituciones públicas y privadas para que el equipo pueda continuar en funcionamiento.

Gian Peñaloza, Gabriel Castillo, Jesús Carrera, Elinger Bello son algunos de los niños que esperan con ansias los días de entrenamiento para aprender fútbol, para jugar, para compartir con toda la gente buena del barrio.

En video más del Club Copacabana:

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