En un foro organizado por Crónica.Uno, la economista Albani Granado indicó que hoy día el salario mínimo integral compra 69 % menos de lo que compraba en julio de 2015.

Caracas. La inflación pulveriza el ingreso de los venezolanos. Sindicalistas, economistas y ciudadanos aseguran que los ajustes salariales que autoriza el Gobierno no alcanzan frente a la escalada de los precios, que se aceleran por la baja producción y la inyección de dinero a la economía por parte del Banco Central.

Este martes 25 de julio, ciudadanos de diferentes sectores de la ciudad se reunieron para participar en el foro organizado por Crónica.uno “Aumento salarial: cuando el populismo no llena los bolsillos”, en en el salón Monseñor Romero de la parroquia de la Universidad Central de Venezuela (UCV), para discutir los efectos que los aumentos del sueldo y salario han tenido en el poder adquisitivo de los venezolanos.

En esta oportunidad, los panelistas fueron el dirigente sindical del sector salud, Pablo Zambrano, la economista Albani Granado y Beisy Valdespino, ama de casa, que representó con sus testimonios a la sociedad civil. A cargo de la moderación estuvo Armando Pernía, periodista de economía con más de 25 años de experiencia en el área.

Según Zambrano, en Venezuela se dan dos tipos de inflación: la que da el precio regulado y la subyacente, que nace del mercado negro, de los bachaqueros, donde un producto que normalmente cuesta 10 bolívares en el mercado, en el negro se cuadruplica, motivo por el cual los trabajadores se ven afectados en su poder adquisitivo.

El dirigente sindical señaló que de acuerdo con la Constitución, el salario debe ser suficiente para poder cubrir las necesidades del trabajador y su familia. Ese salario mínimo que hoy en día vemos que se viene modificando cada 90 días, y últimamente en solo dos meses tendría que ser suficiente para que el trabajador pueda mantener a su familia y llevar una vida digna. Esto en Venezuela está completamente distorsionado porque el salario no le alcanza a los trabajadores.

El salario integral se encuentra en 250.531 bolívares, pero la canasta básica (alimentos, servicios, entre otros) supera los 950.000 bolívares.

Uno de los grandes problemas del sector público es que ganamos el sueldo y el salario que quiere, en este caso, el presidente de la República. El Banco Central no publica los índices inflacionarios, o sea no tenemos una referencia para tomar en cuenta los niveles de aumento, ahora simplemente vienen cada 90 días aumentando los sueldos y salarios, pero ahora vemos que también se viene aumentando el ticket de alimentación y hay un concepto nuevo que se está utilizando de “ingreso integral”, a veces dicen salario integral y eso no es así porque el salario es una cosa y el bono es otra, inclusive para nosotros [trabajadores del sector público] es una cláusula contractual, un ingreso a través de un bono. Anteriormente, había un parámetro de que el bono no podía ser superior al salario, ahora vemos que el bono duplica y triplica el salario, y eso es una distorsión, dijo el dirigente sindical.

Para contextualizar los aumentos salariales en el país, la economista de la firma Econométrica, Albani Granado, explicó que la escala apareció por vez primera en la Gaceta Oficial número 30.412, en 1974, bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez para “mejorar la distribución de los ingresos” en plena bonanza petrolera. A partir de 1984, la fijación del salario se convirtió en una tradición política en el país.

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• Entre 1974 y 1998 se fijó el salario mínimo urbano en 13 ocasiones.
• Entre 1999 y julio de 2017 se han registrado 38 aumentos de salario mínimo.
• 14 de estos aumentos se han realizado en los últimos tres años.
• En este periodo, el salario se ha incrementado 3181 %
• Inflación acumulada de esos tres años fue 11.273 %
• A primera vista, el aumento de salario solo trae un ascenso más acelerado de los precios de los bienes y servicios.

Para entender la dinámica entre los aumentos y la inflación, la economista explicó que para producir “se necesitan insumos, electricidad, materia prima y mano de obra, eso se paga con salarios, para determinar el precio de un bien se calcula el costo promedio para producir una unidad de ese bien y en ese costo promedio está el salario, más un margen de ganancia. Si aumenta el salario, el costo promedio de ese bien aumenta, también los productores se enfrentan a mayores costos de los proveedores porque los insumos para producir esos productos provienen de estos proveedores, que también pagan salarios. Aunado a esto en una economía con elevada inflación, los productores tienen que estar destinando sus costos a la reposición de la mercancía”.

Desde el 99 al 2013, el aumento del salario y la inflación iban a un ritmo similar, sin embargo, desde el 2014 el aumento salarial alcanzó en acumulado por todo el año 68 %, con todo, la inflación en ese momento venía despegando y alcanzó 65 %. El año 2015 fue aún más costoso para nuestros bolsillos, por así decirlo: aunque el salario mínimo integral aumentó 135 %, la inflación acumulada en ese año alcanzó 180 %, superior a los aumentos salariales. Para el 2016, el salario mínimo integral aumentó 6 veces, casi una cada dos meses, 454 % el total acumulado, pero los precios tuvieron una variación de 654 %.

Si bien el salario nominal ha aumentado en 4 ocasiones en lo que va de año, hoy el salario mínimo integral compra 69 % menos de lo que compraba en julio de 2015, sentenció Granado.

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Concluyendo las ponencias del foro, la ama de casa y emprendedora, Beisy Valdespino, relató el viacrucis por el cual debe pasar a diario para poder mantener a sus 3 hijos, una situación a la que ningún venezolano es ajeno. Yo como ama de casa es bueno decir que he pasado por todos los niveles, porque me ha tocado amanecer en una cola, estar 8, 9 ó 10 horas, a veces la impotencia que justo cuando vas a llegar ya no hay productos y llegar a la casa con las manos vacías.

El Presidente aumentó el 1° de julio, y el viernes anterior tenía un dinerito que yo dije el lunes [me dije] ‘voy al Cementerio y trato de comprarle a la niña un par de pantalones y unos zapatos para cuando vaya al liceo’, casi me da algo cuando él dice el domingo ‘el aumento es tanto’ ya lo que tenía el día viernes no me iba a alcanzar para los zapatos ni para los pantalones.

Finalmente, Valdespino dio un par de recomendaciones como sustituir algunos alimentos por tubérculos y chucherías por frutas de la temporada que, en su experiencia, pueden resultar útiles para poder sortear los obstáculos que cada día la familia venezolana debe enfrentar en medio de la crisis.

Fotos y video: Luis Miguel Cáceres.



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