Varias comunidades de esta populosa parroquia, junto con Crónica.Uno rescataron un espacio público, para promover los valores y la convivencia.

Mabel Sarmiento Garmendia/@mabelsarmiento

Caracas. Este viernes un grupo de habitantes de varios sectores de Antímano, en compañía de algunos vecinos de Macarao y Caricuao, rescataron una pared ubicada en plena avenida intercomunal y dejaron grabadas unas palabras para toda la comunidad: “Antímano: Amor, paz y trabajo, somos futuro”.

A eso de las 10:00 am, los vecinos llegaron con sus brochas y botes de pintura. Mientras los buhoneros montaban sus tarantines y otros caminaban apurados hacia la estación del Metro, Jesús Landaeta (Macarao), Jimmy Rodríguez (Caricuao) y Edgar Miquelena (Antímano), iniciaron la descarga de ideas para seleccionar los colores del mural y para escoger el mensaje que querían plasmar.

Foto: Crónica Uno / Miguel González
Sin distinción de edades, todos participaron en la elaboración del mural.

Eligieron un azul intenso de fondo para que se viera desde lo alto del  barrio el Carmen, y el lema les salió sin mucho rollo. “Vamos a escribir en esa pared lo que somos, trabajo y corazón”, dijeron.

Miquelena, quien vive desde hace 53 años en la zona, destacó que en estos momentos es importante hacer presencia en la calle, trabajar de mano con la gente y hacer cosas que queden para el bien de la comunidad.

Una brocha para Antímano

Antímano es una de las 22 parroquias del municipio Libertador, ubicada hacia el oeste de la ciudad. Según el censo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de 2010, para esta fecha se estima una población de más de 160.000 habitantes.

La mayoría de los espacios públicos de esta zona están descuidados, llenos de escombros y son el hábitat perenne de personas en situación de calle.

Foto: Crónica Uno / Miguel González
Los transeúntes veían con beneplácito la activdad.

“La idea de recuperarlos y dejar mensajes, principalmente para los niños  y la juventud, es muy bueno. Deberían hacerse murales de este tipo por todo Antímano. Eso es muy importante”, dijo Tony Zapata.

También Luis Alejandro López, vendedor, se mostró agradecido por la actividad: “Si pintan otro me gustaría participar. Eso es algo motivador para los chamos de la zona”.

Foto: Crónica Uno / Miguel González
Cuando se trata de trabajar por la cultura no hay barreras.

Esta actividad fue ejecutada en alianza con Crónica.Uno, medio digital que le da cabida a las propuestas de las comunidades y realza las labores de sus líderes, los cuales buscan mejorar sus zonas y alcanzar una mayor calidad de vida.

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De hecho, mientras se pintaba el mural, Hilda Carrizalez pidió que se hiciera lo mismo con el paredón que está al frente del Seguro Social de Antímano, diagonal al diseño hecho este viernes por la comunidad.

Foto: Crónica Uno / Miguel González
Parte del espacio rescatado era usado por personas en situación de calle.

En estos momentos ese muro exhibe marcas de campañas electorales anteriores. “Y ya eso está vencido, queremos que ahora lo que se refleje ahí sea algo alusivo a la recreación y la cultura. Los fines de semana traemos a nuestros hijos a este terreno, ellos juegan ahí mientras trabajamos y sería muy grato que lo hagan en un ambiente limpio. Ahora nos toca cuidar ese mensaje”, dijo Carrizalez.

Foto: Crónica Uno / Miguel González
Trabajadores de la zona pidieron que se hagan más murales en la parroquia.

Este es el segundo mural que se realiza con el patrocinio de Crónica.Uno. El primero se hizo en el sector Las Casitas de la parroquia La Vega, y contó con la participación de jóvenes estudiantes de la escuela Andy Aparicio.

Foto: Crónica Uno / Miguel González
Landaeta, Miquelena y Rodríguez cuadrando el mejor mensaje para la comunidad
Foto: Crónica Uno / Miguel González
La gente quiere habilitar los espacios para los chamos.
Foto: Crónica Uno / Miguel González
Los lugareños se comprometieron a cuidar el área.
Foto: Crónica Uno / Miguel González
Alessandra Baloa, la artista plástica que ayudó con el diseño.
Foto: Crónica Uno / Miguel González
Luego de cuatro horas de trabajo, bajo un sol inclemente, el resultado se dejó colar entre los transeúntes.

Fotos: Miguel González


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