Los vecinos, mucho menos de los que se aglomeraron el 19 de abril, no pudieron seguir la marcha hasta Altamira. Desde que se comenzaron a concentrar, a eso de las 10:00 a. m., les lanzaron bombas lacrimógenas.

Grupos de motorizados los asediaron en todo momento. Las personas cerraron vías y colocaron barricadas. Las protestas se prolongaron hasta bien entrada la tarde. En medio de las escaramuzas se llevaron detenidos a dos hombres y a una mujer.

Caracas. A las jornadas de protestas dentro del municipio Libertador, en Caracas, se sumó la zona de Santa Mónica. Desde bien temprano este jueves, los vecinos, que intentaron marchar hasta Altamira para cumplir con la convocatoria hecha por la mesa de Unidad Democrática (MUD), fueron reprimidos por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), quienes lanzaron bombas hasta dentro de las residencias.

La gente, mucha menos de la que se conglomeró el 19 de abril, se reunió en la avenida Teresa de la Parra, a pocos metros de la salida hacia la autopista Valle-Coche.

A eso de las 10:00 a. m., cuando ni siquiera tenían previsto iniciar el recorrido, les lanzaron un par de bombas lacrimógenas y los obligaron a replegarse hacia la avenida Los Estadios.

Los funcionarios corretearon a los manifestantes por los cuatro costados.

En ese punto se reunieron para esperar a los vecinos que salieron de las parroquias Coche y El Valle que, a diferencia del día anterior, llegaron por cuentagotas y sin hacer mucha bulla, pues ya sabían que el cerco militar se había redoblado.

Por supuesto, el paso hacia la autopista Valle-Coche estaba restringido, no solo había funcionarios con escudos y escopetas, sino que además estacionaron una tanqueta en medio de la vía para aumentar el cierre.

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Cuando ya pasaban las 11:00 a. m., los manifestantes llegaron de nuevo a la avenida Teresa de la Parra, esta vez en compañía de los diputados Ismael León y Gaby Arellano, quienes invitaron a los asistentes a resistir en el sitio si la marcha no podía avanzar hacia Altamira. Esto motivó al cierre de más calles y al levantamiento de barricadas. Docenas de hombres se encapucharon y con todo tipo de desperdicios hicieron murallas para detener el paso de las unidades motorizadas.

La gente se desplegó por una manzana completa, pero la GN los persiguió.

Diagonal a Crema Paraíso, un camión de la Polar que estaba en marcha fue usado como escudo por los manifestantes para poder avanzar hasta el cordón de la GNB.

Tras la primera arremetida, guardaron un minuto de silencio por los caídos en las recientes marchas.

De inmediato, la respuesta castrense. Las unidades en moto, que no superaron las 20, salieron a la caza de los marchistas, lanzaron bombas y una vez despejaron la zona, sacaron la tanqueta para reprimir aún más a los centenares de hombres y mujeres —muchos de la tercera edad— que huían hacia Colinas de Santa Mónica.

En la calle Calcaño, a pocos metros de donde estaba una de las barricadas armadas por los vecinos, hubo otra arremetida de los funcionarios. La gente salió despavorida calle arriba mientras los uniformados en motos los perseguían.

Así fue que agarraron al doctor Noya Alarcón (hijo). Él corría con una mujer, llevaba camisa blanca manga larga y un morral negro en su espalda. La señora pedía ayuda desesperadamente mientras los guardias lo tiraban al piso y golpeaban. Tenía a ocho hombres armados encima y, pese a los gritos de la gente, lo subieron a una moto y se lo llevaron.

En la avenida, los que resistieron a los efectos de las bombas reforzaron las barricadas. Para entonces no quedaban muchos comercios abiertos. De ahí que las personas trataban de resguardarse en las residencias cercanas. Pero los militares iban en búsqueda de más detenidos y comenzaron a lanzar bombas a los edificios. Caían en jardines y estacionamientos. Las personas caceroleaban mientras los efectivos castrenses reprimían. Luego se sumó a la refriega una tanqueta que recorrió cada calle de la parte baja de Santa Mónica, pero las protestas siguieron por lo menos en cuatro puntos del sector.

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Ya en el transcurso de la tarde las escaramuzas tenían su foco en la avenida Los Estadios, que se vio más afectadas, pues un grupo de encapuchados destrozó paradas, avisos y postes.

Los vecinos rechazaron esos actos vandálicos y muchos se retiraron al ver las acciones. Queremos resistir en la calle, pero nos oponemos a que se dañen los bienes de la comunidad, dijo Rosa Campos, quien aguantó los gases por más de cinco horas.

Las principales avenidas de Santa Mónica se llenaron de Guardias Nacionales.

La GNB lanzó bombas a diestra y siniestra. Nunca se vio una negociación para que levantaran las barricadas y desistieran de la quema de cauchos. En cuanto veían grupos de más de 10 personas respondían con bombas en todas direcciones, lo que impidió que la gente avanzara hacia Bello Monte y, finalmente, hacia Altamira.

Pasado el mediodía detuvieron a una joven. Ella trataba de escapar de las manos de los guardias, se arrastró por el piso y pidió auxilio. Segundos después atraparon a otro muchacho.

Los vecinos se mantuvieron por más de cinco horas en las calles.

Ya a las 3:00 p. m. quedaban menos de 100 personas regadas en las esquinas. Un grupo permanecía en la avenida Los Estadios, a los que la Guardia asediaba con las bombas.

Al menos tres personas fueron detenidas la tarde de este jueves.

También motorizados vestidos de negro merodeaban el lugar y cada vez que hacían acto de presencia la gente se replegaba por temor a más hechos violentos.

Los centros médicos de la zona se vieron afectados con los gases.

Los vecinos apoyaron la acción de los manifestantes.

Fotos: Mabel Sarmiento |


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