En 2016, el sector público —Gobierno central y Pdvsa— terminó con una diferencia de ingresos y egresos de 17 % del PIB.

Caracas. El Gobierno central y los entes oficiales tienen una política de gastar más de lo que ingresa por exportaciones petroleras, recaudación de impuestos y deuda, por lo cual la gestión financiera del sector público es roja.

Las cifras oficiales revelan que en 2016, el déficit del sector público cerró en 17 % del Producto Interno Bruto (PIB) y tras ese resultado, acumula 11 años con saldos negativos en las cuentas.

El informe anual que presenta el Gobierno a la Comisión de Valores de Estados Unidos —que en este período fue entregado con retrasos— notificó que en el ejercicio pasado los desequilibrios se profundizaron. La economía terminó con una caída de 16,5 %, la inflación fue de tres dígitos, hubo deterioro de las cuentas externas, menos ingresos, recorte de importaciones y déficit fiscal.

El resultado de la gestión fiscal evidencia que los ingresos ordinarios se quedaron cortos para atender los salarios, las pensiones y el funcionamiento de los organismos, pese a que hubo recorte del gasto y financiamiento por parte del instituto emisor, el cual ha impactado en la aceleración de los precios.

El sector público, conformado por el Gobierno central y Pdvsa, hasta el 2005 tuvo superávit, de manera que el dinero que recibía el fisco permitía cubrir todos los gastos y hasta sobraba plata, pero desde 2006 la tendencia cambió.

Así ha sido la gestión:

  • Durante el período de 2006 a 2008 —que fueron años de altos precios del petróleo y de elecciones— el Ejecutivo expandió el gasto, porque nacionalizó industrias, creó empresas socialistas y amplió las misiones, por tal motivo, la contribución petrolera y tributaria fue limitada para atender los egresos y hubo brechas de hasta 3 % del PIB.
  • En 2009 y 2010, el déficit se amplió a 8,8 y 11,8 % del PIB, respectivamente, debido al descenso de los precios del crudo, que obligó a un recorte momentáneo del gasto.
  • En  2011 los desembolsos se dispararon. Ese año, el precio del barril llegó a 100 dólares, y pese al mayor flujo de ingresos, los aportes resultaron insuficientes para soportar los sueldos y los requerimientos de los ministerios y las empresas públicas, por lo que el ejercicio cerró con un déficit equivalente a 9,2 % del PIB.
  • El 2012 fue un período electoral y el gasto alcanzó niveles récord. Si bien los ingresos petroleros eran altos, porque el precio seguía en 100 dólares y los aportes tributarios se incrementaron, esos recursos fueron limitados para atender el elevado volumen de erogaciones y el déficit fue 15 %.  El exministro de Planificación, Jorge Giordani, reconoció que para ganar las elecciones el gasto se disparó, y en su carta de renuncia admitió que: “La superación se consiguió con un gran sacrificio y con un esfuerzo financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos”.
  • El 2013 arrancó con una contracción en los egresos, pero a mitad del ejercicio el gasto creció, y al final el sector público cerró con una brecha de 13,2 %.
  • En 2014, los desembolsos bajaron levemente respecto a 2013, pero igual los ingresos no alcanzaron y la gestión del sector público terminó con un déficit de 8,75 %.
  • Situación que se repitió en 2015. El gasto tuvo una caída, sin embargo, las recursos obtenidos se quedaron cortos y la diferencia fue 10,3 %.
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