Gobierno reedita la figura del Estado Mayor de Salud en Vargas y Monagas

Es la primera vez que se implementa un Estado Mayor de Salud fuera de Distrito Capital y Miranda, cuyos hospitales y direcciones regionales de salud fueron subordinados a una gerencia de corte militarista en abril de 2014 y en el mismo mes de 2015, respectivamente. Con sendas epidemias de malaria, difteria y otras enfermedades endémicas activas en Monagas y Vargas, la crisis sanitaria parece desafiar la nueva instancia.

Caracas. Con pocos resultados para mostrar, el Ejecutivo reedita la figura del Estado Mayor de Salud, una instancia que surgió por primera vez en agosto de 2013 para contener la crisis sanitaria en 11 hospitales del país y que este lunes fue replicada en Vargas. Cinco años después del lanzamiento a escala nacional de aquella fórmula fallida, el Ministerio de Salud apuesta nuevamente por el órgano de las “micromisiones hospitalarias”, como fue promocionado en su momento. Pero el litoral central no es la única entidad en estrenarse, Monagas también se adhiere a ese modelo de gerencia militarista, según confirmó el despacho nacional de salud.

Es la primera vez que se implementa un Estado Mayor de Salud fuera de Distrito Capital y Miranda, cuyos hospitales y direcciones regionales de salud fueron subordinados a una gerencia de corte militarista en abril de 2014 y en el mismo mes de 2015, respectivamente. Con sendas epidemias de malaria, difteria y otras enfermedades endémicas activas en Monagas y también en Vargas, la crisis sanitaria parece desafiar la nueva instancia.

El exministro de Sanidad, José Félix Oletta, asegura que hay poco que esperar de esta medida. Y considera un error el tratamiento que le da el madurismo a la salud: darle una connotación militar al servicio.

Si hay algo cívico, debe ser la salud, nos pertenece a todos y no debe ser vista desde esa visión militar. Cada estado tiene problemas singulares, pero tiene que haber programas nacionales que permitan abordar una crisis tan compleja de manera integral. En este aspecto soy tajante, esto no es más que un sesgo político ideológico, una manipulación”, sostiene el exfuncionario.

Según reseña el Ministerio de Salud, ambas figuras estarán presididas por los gobernadores y la autoridad única de cada estado. También estarán encabezadas por los directores de los ambulatorios y hospitales, epidemiólogos, coordinadores de investigación y docentes. Durante el acto de instalación en Vargas, el ministro de Salud, Carlos Alvarado, se planteó un objetivo que luce ambicioso en un momento en el que la escasez de insumos médicos asciende a 90 % en la red pública.

“Estamos instalando el Estado Mayor de Salud en todo el país para garantizar la continuidad de las discusiones y ejecución de las decisiones que se tomaron en el Congreso Revolucionario de la Salud en agosto de 2018”, dijo el titular.

De acuerdo con la organización Médicos por la  Salud, 71 % de las emergencias no presta servicio de manera regular y 22 % dejó de funcionar. La crisis luce compleja para quienes aguardan por una intervención, pues más de la mitad de los quirófanos del país están inoperativos y tanto Vargas como Monagas no son la excepción. En torno a ello, Convite, una organización que monitorea el derecho a la salud en Venezuela, sostiene que los más afectados son los pacientes crónicos. Se estima que en Venezuela existen alrededor de 500.000 habitantes con enfermedades complejas, de los cuales 79.000 son portadores de VIH, 140.000 tienen cáncer y más de 300.000 padecen algún tipo de cardiopatía.

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Entre los desafíos que tiene el Estado Mayor de Salud, está la tarea de retomar las campañas de vacunación contra el sarampión y la difteria, el abordaje integral contra la malaria, además de la prevención del embarazo adolescente y la disminución de la mortalidad materna infantil. En 2013 se implementó para resolver 8.000 intervenciones quirúrgicas y algunos problemas de infraestructura.

“Estamos gratamente satisfechos, pues Vargas fue pionero con 100 % de cobertura de vacunación contra la difteria y el sarampión. También tenemos la estadística de que 98 % de las escuelas del estado han sido abordadas por el programa de Salud Va a la Escuela, con la evaluación integral nutricional, visual y odontológica de los alumnos”, enfatizó el ministro Alvarado. A juzgar por su lectura sobre el servicio sanitario en el litoral, entonces el Estado Mayor de Salud pareciera, más bien, una pieza superflua.

Puede que la figura de Estado Mayor genere poco asombro en la comunidad médica. Pero ha sido una instancia sobrestimada por Nicolás Maduro, su carta más recurrente en materia sanitaria, política y económica. Ya en 2013, Francisco Armada, promotor de las micromisiones de salud y ministro de Sanidad, reivindicó su aplicación. Y dijo que serían las soluciones a los problemas coyunturales de los hospitales.

En ese momento, Armada habló de los convenios internacionales como una solución expedita a los reclamos de los pacientes. Incluso en diciembre de 2013, el mismo Maduro, quien apenas disfrutaba de la mieles de su elección como presidente, reconoció la necesidad apremiante de rescatar los hospitales públicos. En un intento por hacer mea culpa por los errores del chavismo, Maduro tildó a los hospitales de “vergüenza para la revolución”.

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Un quinquenio después, los problemas siguen vigentes. 97 % de los tomógrafos están inoperativos y 94 % de los servicios de Rayos X están desmantelados. Según Convite, 18,7 millones de personas no tienen acceso a diagnóstico ni tratamientos en el país. El drama de conseguir medicamentos desborda nuestras fronteras y llega hasta las naciones vecinas, como Colombia, Perú y Ecuador.

Hoy la epidemia de difteria, que se inició en julio de 2016 en Venezuela, sigue activa. Desde entonces y hasta la semana epidemiológica 41 de 2018, se notificaron 2170 casos sospechosos (324 casos en 2016, 1040 en 2017 y 806 en 2018), según la más reciente actualización del boletín epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud, publicado el 29 de octubre. Solo tres países de la región, Colombia y Haití además de Venezuela, notificaron casos confirmados de difteria en 2018. Este año se notificaron 1115 casos sospechosos en Venezuela, de los cuales 750 fueron confirmados.

Foto: Archivo


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