El Clap desaparecido y la escasez de pan fueron el detonante de la manifestación. Luego se sumaron otras quejas, como el agua, que se la quitan cuatro días a la semana, el mal estado de la vía, la inseguridad y la guinda del pastel: el desabastecimiento de las bombonas del gas doméstico.

Caracas. Mamera nunca ha salido a protestar. Pero ya está en la calle, comentó una vecina que se asomó a las escaleras que están al lado de la famosa jaula de King Kong. Desde ahí comentaba con otra señora los sucesos ocurridos la noche del 7 de junio, cuando la gente del sector Santa Inés salió a protestar porque las bolsas del Clap no les llegan desde hace un mes.

Cerraron la calle con barricadas y las incendiaron. La gente está cansada. Luego se sumaron vecinos de otros barrios. Los de Mamera III intentaron hacer lo mismo, pero los malandros les echaron tiros y tuvieron que guardarse. Por debajo de la pasarela estuvo fea la cosa.

La pasarela está a menos de 200 metros de la jaula de King Kong, un desarenador famoso porque cada vez que hay lluvias se desborda. Ahí mismo hay una pequeña panadería a la que no le llega harina desde hace más de 8 días.

Los vecinos sin pan y sin la bolsa, no aguantaron y salieron a cerrar la calle. Nosotros tenemos dos cerebros, dijo uno de los residentes señalándose la cabeza y el estómago. Prosiguió: “El segundo es el que está mandando porque hay hambre. Y eso lo tiene que saber el Gobierno: Mamera está en la calle por hambre. Aquí no nos comemos el cuento de la Constituyente”, aseguró el señor mientras compraba fiada una bolsa de mango verde.

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Contó que la última vez que el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, visitó esa zona fue el 18 de abril. “Lo hizo hasta allá adelante, donde está la antigua casona de Guzmán Blanco. Vino a decirle a la gente que tenían que ir a la marcha del 19 de abril. Yo lo vi no me lo contaron. Llegó con su camioneta y sus guardaespaldas. Pero él no viene aquí a ver las necesidades del pueblo”, comentó el hombre que pidió que no lo identificaran porque trabaja en una dependencia pública.

La noche del 7 de junio él bajó del cerro a ver la protesta. Tenían los contenedores atravesados y le prendieron candela.

Un chavista le echó agua al fuego y le lanzaron una piedra. Era una protesta de gente que se opone al Gobierno, por qué no se quedó tranquilo. Esta es una parroquia chavista, así como La Vega y El Valle, ahora la gente tiene hambre, aquí lo político queda en segundo plano. En 2014 dije que no podía seguir apoyando esto y voté en contra, por una nueva Asamblea. En mi casa tenía afiches de Chávez por todos lados y los boté todos. Yo le puedo decir a mi nieto que no va a ver televisión, más no lo puedo mandar al colegio sin desayuno. Cuando eso pasa no puedes apoyarlos. De mi casa salieron 18 votos en contra y así está el barrio, de donde además se está yendo la gente al exterior. ¿Quién iba a pensar eso de Mamera? Nosotros aquí estamos olvidados, comentó el señor.

La protesta comenzó pasadas las 6:00 p. m. y se extendió por más de cuatro horas. Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), llegaron y aunque no reprimieron con equipos antimotín, vociferaron amenazas verbales.

“Nos dijeron que si en media hora no levantábamos las protestas, el alcalde nos iba a quitar el Clap. Que lo hagan, si precisamente por eso es que estábamos cerrando la calle. No llega desde hace dos meses. La gente no tiene comida”, señaló Nancy Paredes.

El Clap desaparecido y la escasez de pan fueron el detonante de la manifestación. Luego se sumaron otras quejas, como el agua, que se la quitan cuatro días a la semana, el mal estado de la vía, la inseguridad y la guinda del pastel: el desabastecimiento de las bombonas del gas doméstico.

Todo un rosario de penas sacaron los habitantes de Mamera II esa noche. Problemas que no recibieron atención por parte de las autoridades locales.

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“No estoy de acuerdo con dañar, quemar ese carro, saquear la bodega, tumbar los vidrios de una casa, eso no se puede hacer porque esas cosas no votan. En cambio nosotros sí podemos exigir al alcalde, a los del consejo comunal, a los ministros, al presidente, y eso es lo que estamos haciendo”, comentó Paredes.

Este jueves, la avenida principal lucía despejada. De hecho, los escombros de las barricadas fueron retirados. Al sitio no llegó nadie. “Será que el Gobierno no está enterado de que Mamera salió a protestar”, comentaron los vecinos, al tiempo que denunciaron que están recibiendo amenazas de los consejos comunales de que les van a quitar las bolsas a quienes participaron en la acción de calle.

“Igual no la recibo porque no tengo mujer”, destacó Javier Méndez, quien se mostró visiblemente molesto porque el gas (de Pdvsa y el comunal) no lo suministran con regularidad.

A veces pasan 21 días sin que el camión surta. Los vecinos deben comprar las bombonas en llenaderos donde les pueden cobrar hasta Bs. 3000 por una de 10 kilos, cuyo precio directo del camión es de Bs. 100.

Y aunque este jueves el ambiente se vio calmado, los vecinos creen que las protestas se van a repetir, debido a que no esperan soluciones en corto plazo.

La Candelaria en pie de lucha

El martes 6 de junio se comenzó a calentar la calle en esta parroquia. A una cuadra del Ministerio de Interior y Justicia, en la esquina Tracabordo se concentró la gente. Luego la protesta se extendió hacia el Sambil de La Candelaria, donde fueron atacados por colectivos armados. Poco después llegó la represión de los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Desde ese día la calle quedó prendida. Primero salieron 50 vecinos y luego más de 200 el miércoles 7 de junio. La jornada se inició en horas de la mañana. Carlos Julio Rojas, coordinador de la Asamblea de Ciudadanos de Candelaria, explicó que el reclamo es por comida y por el respeto a la Constitución.

Contó que al mediodía los efectivos lanzaron lacrimógenas a un Simoncito y preescolar lleno de infantes, dispararon perdigones y metras contra los manifestantes que se encontraban cerca del Sambil. “Incluso  llegaron a atacar la sede de la Cruz Roja con lacrimógenas donde estaban siendo atendidos un grupo de lesionados. Hubo colectivos disparando y, sin embargo, al pueblo pacífico le respondieron con plomo y tanquetas”, dijo.

La jornada de protesta se extendió hasta bien entrada la madrugada de este jueves, que no estuvo exenta de detenciones y allanamientos, según denunciaron los vecinos.

En La Candelaria el ambiente este 8 de junio en horas del mediodía se observó calmado, con menos ajetreo peatonal y vehicular. Algunos comercios permanecía cerrados y las aceras estaban despejadas de la buhonería que frecuenta la zona.

En las esquina se veían tres o cuatro vecinos susurrando y señalando el recorrido de la tanqueta de la GNB. “Estaba en la avenida Urdaneta, a pocos metros de esta esquina. Le lanzaron una molotov y se incendió por dentro. Los funcionarios estaban lanzando morteros y las bombas directo a los apartamentos que están en las esquinas de Miguelacho y Chimborazo y en La Candelaria norte”, refirió Luis Delgado, residente.

Fotos: Cortesía



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