El capitán de la Vinotinto de baloncesto habló de su relación con Grégory, recordó sus inicios y subrayó el apoyo familiar en su carrera.

Caracas. El abrazo de José “Grillito” Vargas con su hermano Grégory al concluir la final del Suramericano celebrado en El Poliedro de Caracas fue sin duda una de las postales más emotivas del título que consagró a la Vinotinto de baloncesto con su tercera corona continental.

El capitán de la selección venezolana no oculta la satisfacción de compartir los éxitos con el menor de los Vargas, pues- según asegura- entre ambos no existe rivalidad alguna. “Nos ayudamos el uno al otro. Cuando los dos estábamos chamos teníamos un entrenador en los Valles del Tuy (Rodolfo García) que nos llevó por primera vez a una cancha. Mucho de lo que somos se lo debemos a él”, admite el escolta mirandino, que, al igual que el “Súper Ratón”, inició su carrera deportiva en otra disciplina.

“Mi hermano y yo comenzamos jugando beisbol, pero luego nos decidimos por el baloncesto. Nuestros padres siempre nos apoyaron”, subraya Vargas y luego recuerda todo el sacrificio de su padre para que no les faltara nada a los tres hermanos ni a su madre. “Mi padre fue un hombre de bien, que siempre se preocupó por trabajar y poner el pan en nuestra mesa”, resalta.

Todavía se piden consejos

A pesar de la gran experiencia de los hermanos Vargas en el baloncesto, José afirma que ambos todavía se piden consejos dentro y fuera de la cancha. Los dos están orgullosos de representar a Ocumare del Tuy y darle alegrías a su madre, quien- aun cuando los hermanos se han enfrentado con distintas camisetas- se las ha ingeniado para ligar a los dos en las tribunas, como rememora el “Grillito”.

“Cuando yo estaba en Trotamundos y Grégory en Panteras, mi mamá nos acompañaba a los juegos entre los dos con una camisa mitad de Trotamundos y mitad de Panteras. Ella solo ligaba que los dos lo hiciéramos bien, sin importar quién ganara”. Con la selección, Yudith Díaz- progenitora de los hermanos vinotintos- no tiene ese problema y si Venezuela alcanza el podio en los Juegos Olímpicos, seguro se emociona al observar a sus hijos abrazarse nuevamente en un tabloncillo.



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