Wandry Pérez, de 34 años, recibió un tiro en la cabeza luego de que dos hombres le propinaran múltiples impactos a su pareja, Adalberto Moya, de 29.

Caracas. Las mamás vamos a tener que hacer una liga de la justicia por nuestros hijos y ponernos más sanguinarios que ellos mismos.

La madre de Wandry Ayarí Pérez Poleo —quién no quiso identificarse por medidas de seguridad— estaba en la morgue de Bello Monte para retirar su cadáver. Fuerte, aunque con ganas de derribarse por ser la segunda vez que la violencia le quita a un hijo.

Hace 10 años me mataron a mi hijo y ahora por estas mismas fechas tengo que vivir la muerte de mi hija, dijo.

La muchacha de 34 años fue asesinada de un tiro en la cabeza, en la entrada del barrio Luis Hurtado de El Junquito, en el kilómetro 4, muy cerca de la alcabala de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Ocurrió el pasado domingo 26 de noviembre, a las 8:00 p. m., cuando acompañó a su pareja, Adalberto Moya Córdova, de 29 años, a comprar un refresco. En ese instante fueron abordados por varios sujetos armados, quienes le propinaron múltiples impactos de bala a él. Ambos murieron en el sitio y sus cadáveres fueron levantados al poco tiempo, por estar cerca de la GNB.

Familiares contaron que presuntamente Adalberto pertenecía a un grupo armado y dos miembros lo mataron en venganza. A ella le habrán disparado para no dejar testigos. Sin embargo, sus parientes también se encontraban en la morgue de Bello Monte y aseguraron que no sabían qué sucedió.

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La pareja apenas tenía un mes viviendo en Luis Hurtado, pues por estos inconvenientes se mudaron de su casa en el sector Boquerón, de Catia, donde vivieron por los 10 años que mantuvieron la relación.

Estaba cansada de decirle que dejara a ese muchacho, que nada bueno le iba a traer, pero ella nunca me decía nada. Estaba que le ponía un CD, soltó la madre.

Wandry trabajaba en el departamento de seguridad de un colegio ubicado en la UD2 de Caricuao. Mientras que Adalberto laboraba como obrero por su cuenta.

Fuentes extraoficiales sostuvieron que este colectivo opera en los sectores de La Silsa.

Wandry dejó huérfano a un hijo de 16 años y Adalberto a uno de 10.

“La justicia no existe, todavía estoy esperando que detengan al que mató mi hijo”, indicó la madre.

El pasado 27 de noviembre de 2007 fue asesinado Christian Poleo, de 18 años, hermano menor de Wandry.

El joven había salido del liceo y le prestaron una moto. Metros más adelante trataron de robársela pero él se resistió y le dispararon. “Tenía solo cuatros días de haber cumplido la mayoría de edad”.

Foto: Cortesía



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