El sector se concentró en el lado sur de la plaza Altamira. No pudo llegar al Ministerio de Transporte, en ese punto el gobierno bloqueó el camino con un operativo del INTT. Aun así, lograron llegar, incluso grueros, taxistas y gandoleros para ponerse a disposición de la ayuda humanitaria.

Caracas. Con los pocos carros que quedan en las calles, los transportistas, grueros, camioneros, taxistas y motorizados se concentraron en los alrededores de la plaza Francia de Altamira. El objetivo inicial era llegar al Ministerio de Transporte, pero desde primeras horas de la mañana el gobierno de Nicolás Maduro instaló un operativo del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT), en el medio de la avenida Francisco de Miranda.

El obstáculo no sirvió de mucho porque los transportistas cambiaron la seña y se fueron al lado sur de la plaza Altamira, hasta donde llegó, pasadas las 10:00 a.m., el diputado Juan Guaidó, juramentado como presidente encargado de la República el pasado 23 de enero de este año.

No hubo lamentos en esta oportunidad. La escasez de cauchos, repuestos y baterías no fue el tema de discusión sobre el asfalto.

Aunque sí dejaron ver que esa es la causa de la crisis del transporte, cuya consecuencia se traduce en más de 80 % de las unidades paradas, rutas desaparecidas y  usuarios varados por la ausencia de un servicio de transporte continuo y de calidad.

En esta oportunidad, la voz cantante se la llevó la ayuda humanitaria, el gobierno de transición y elecciones libres. Eso se escuchaba entre quienes llegaron hasta la tarima que daba antesala a Guaidó.

Desde su llegada al evento, aplaudieron al diputado Guaidó y más de uno se acercó para brindarle su apoyo.

Entre los asistentes se coló la frase: “Guaidó es el protagonista”, cuando en realidad los dueños de las tablas eran los transportistas —algunos con sus camisas portando el logo de sus líneas— que decidieron dar un paso adelante y en público, como desde hace mucho no lo hacían.

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De los tres puntos principales que los ocupaban (aceite, baterías y cauchos) pasaron a un tema de alto nivel: Venezuela. Rayaron sus carros con la frase #AyudaHumanitaria y colgaron el tricolor nacional en sus ventanas.

Foto: Gleybert Asencio

Ante ese escenario, el parlamentario Guaidó —ya sobre una tarima improvisada en la plataforma de una gandola— les dijo lo que querían escuchar: podrán comprar cauchos y baterías en la Venezuela libre. Acto seguido, los aplausos y frases como “no quiero cauchos, quiero que Maduro se vaya” resonaron entre los asistentes.

Llamado a la unión  

Y como este acto público se hizo para poner a disposición las unidades —de todo tipo— para el ingreso de la ayuda humanitaria el próximo 23 de febrero, Guaidó echó a andar otra frase: “Entra sí o sí”.

Para ello, llamó a concentraciones en todo el país ese mismo sábado al frente de las guarniciones militares. “Les quedan tres días”, recordó al cuerpo castrense. Pretende hacer un acto similar al realizado cuando repartieron la ley de amnistía y garantías constitucionales, a finales de enero.

Del público pidieron elecciones y Guaidó respondió que ya se dieron claramente señales al respecto a través del nombramiento las comisiones técnicas y de postulaciones. Aclaró que Venezuela va a tener una elección real, ese es el requerimiento de todo un país para preservar la democracia. «Porque en democracia es que los transportistas van a poder comprar cuantos cauchos quieran, van a tener créditos, van a poder repotenciar sus unidades, satisfacer la demandas y prestar un servicio de calidad”.

Su discurso, que no pasó de los 25 minutos, no solo fue escuchado por el sector del volante. De los edificios cercanos bajaron trabajadores y vecinos para manifestar solidaridad y para conocer a Guaidó, “el hombre que nos traerá el cambio”, como lo llamaron dos señoras que con sus gorras tricolor miraban esperanzadas la concentración.

Las grúas, los camiones y las camionetas fueron dispuestas a la largo y ancho de la avenida, así que durante dos horas por ese punto —justo al frente de la plaza Altamira— no hubo paso ni para peatones.

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Foto: Gleybert Asencio

Hugo Ocando, presidente del Bloque del Oeste, también tomó el micrófono para decir que al sector lo dejaron maltratado. “No nos dejaron hacer este evento frente al ministerio, pero esto fue un reto y aquí estamos —aunque improvisadamente—. Este es un reto por Venezuela y desde aquí le decimos al gremio que estamos a favor del gobierno de transición y luchando por un país libre, una Venezuela con futuro. Esto no es por aceite ni cauchos, estamos mostrando nuestro compromiso por el país y dando la cara. Ya en Táchira y en Zulia están nuestros transportistas y eso es lo que queremos que vea la base”.

Ocando criticó que hay líderes del gremio que están plegados a la política oficial y llamó a la conciencia y a la lucha pacífica. Reconoció que hay gente con miedo a que le quiten los carros y les aclaró que esas unidades son de ellos, y que si quieren vivir con libertad deben sumar y no restar.

“Los están amenazando con quitarles las concesiones de rutas, si los ven en un evento como este les quitan los carros. ¿Y ese es el presidente que ayuda? No, Maduro no ayuda a nadie”, dijo.

Tal es el caso de José Sayago, directivo del bloque Norte-Sur, a quien le bloquearon la entrega de insumos. “Y eso fue por pensar diferente. Todo lo que tengo es porque lo he luchado y no es justo que esto pase, por no estar de acuerdo”, sostuvo.

La línea en la que estaba es la Central-Clínico. Sayago salió, pero pudo presionar para que los 25 compañeros que quedan recibieran los beneficios.

José Luis Montoya, de la central de Libres, Autos y Por Puestos, aprovechó no solo para presentar la propuesta que llevaron en unas hojas respaldadas por firmas, sino que le pidió a Guaidó solicitar una ayuda humanitaria para reactivar el transporte.

Transporte de calidad

Cuando se dejaba en el aire el apellido Maduro, de inmediato rugía la frase que se ha hecho popular en las calles de Caracas. Las risas no tardaban en asomarse y el discurso de Guaidó en cortarse por segundos. Aún así pudo hilar los tres componentes de su gestión, que no llega al mes: ayuda humanitaria, transición y elecciones libres.

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“Aquí estoy respaldando a este sector y dando mi reconocimiento y entendimiento. Y esto tiene que verlo el mundo, un gobierno que se dice de izquierda, pero tiene a sus dirigentes de base en el exilio, como Erick Zuleta, o presos, como Rubén González. Por eso estamos comprometidos con ustedes, con los que luchan en la calle por sus reivindicaciones, no están solos en esta ruta”.

Al final —de nuevo— hizo hincapié en la entrada de la ayuda humanitaria, por tierra y por mar, por Cúcuta y por Bolívar, por Puerto Cabello. “A pesar de que nos apuntan con las armas, no hay miedo y tenemos el pecho descubierto para ir por todas las calles para lograr la libertad de Venezuela. Por eso le queremos decir a los militares que ayuden a salvar vidas y que abran el canal humanitario, sí o sí”, repitió.

Desde la tarima Guaidó señaló hacia donde estaban las camionetas del transporte público. La que estaba identificada con el número 1, de Marcelo Moret, directivo de la línea Plaza España, encabezará la caravana que partirá próximamente a la frontera.

“Esto lo hago por mi país, me han golpeado, puesto las esposas, amedrentado, preparé mis maletas para irme, pero no, decidí quedarme. Este negocio me lo enseñó mi papá y aquí estoy”. Su carro fue el último en salir de la concentración. Cuando ya la avenida estaba libre para el paso vehicular, permanecía a un costado de la calle. Estaba rayado con la frase #AyudaHumanitaria y con una bandera de Venezuela en el parabrisas. Eso fue suficiente para despertar interés en los transeúntes, quienes se acercaban y preguntaban a qué hora saldría, qué se puede llevar, hasta qué día iban a estar aquí, cómo hacían para participar.

Frente al Ministerio de Transporte se hizo un operativo y la concentración prevista por los sectores del transporte no pudo llegar.

Fotos: Mabel Sarmiento/ Gleybert Asencio

Videos: Mabel Sarmiento Garmendia


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