Entre noviembre y diciembre de 2017 se contabilizaron 9 decesos, de los publicados en los medios de comunicación, por el consumo de este tipo de bebidas caseras. El profesor Hernán Matute, de la Cátedra Libre Antidrogas del Pedagógico de Caracas, alertó que las cifras de ingestas de alcohol medicinal aumentaron los últimos meses, en vista del alto costo de las bebidas alcohólicas.

No solo afectan el hígado, el páncreas o el corazón. Esos líquidos pasan por el esófago, dañan el tracto intestinal, las paredes estomacales y atacan el cerebro. Son agresivos. Su reacción ocurre unas cuatro o seis horas luego de su ingesta. Primero la gente comienza a manifestar síntomas de intoxicación.

Caracas. Alcohol antiséptico para curar heridas. Eso es lo que mucha gente está mezclando con frutas y le da el nombre de guarapita artesanal. Pero es una bebida altamente nociva que comienza con una intoxicación y termina con la muerte si las cantidades ingeridas son excesivas.

Entre noviembre y diciembre de 2017 se contabilizaron 9 decesos, de los publicados en los medios de comunicación, por el consumo de este tipo de bebidas caseras.

El profesor Hernán Matute, de la Cátedra Libre Antidrogas del Pedagógico de Caracas, alertó que las cifras de ingesta de alcohol medicinal aumentaron en los últimos meses, en vista del alto costo de las bebidas alcohólicas.

Hasta una botella de un litro de aguardiente pasa los 200.000 bolívares. Es imposible comprar una caja de cervezas, que era lo más común que uno tomaba. Por eso uno resuelve con las guarapitas, contó Israel Zambrano, vecino de Altagracia.

Sucede que, ante la alta demanda —que se incrementa más en las fechas decembrinas— más de uno inventa brebajes que no pasan por el control de calidad industrial.

Explicó Matute que el alcohol medicinal tiene una estructura química distinta al que se usa para las bebidas alcohólicas.

Cuando se preparan esas guarapitas se están metiendo veneno y dependiendo del tipo de trago y del tipo de alcohol usado, antiséptico o absoluto —los dos más comerciales— los efectos son letales. No solo afectan el hígado, el páncreas o el corazón. Esos líquidos pasan por el esófago, dañan el tracto intestinal, las paredes estomacales y atacan el cerebro. Son agresivos. Su reacción ocurre unas cuatro o seis horas luego de su ingesta. Primero, la gente comienza a manifestar síntomas de intoxicación y, dependiendo del número de tragos, de los niveles de alcohol, del tipo de frutas, varía el efecto y las consecuencias.

En zonas como el mercado mayor de Coche, en El Valle, El Cementerio, La Hoyada y La Vega hay venta ambulante de guarapitas. Hay rosadas, rojas, amarillas, blancas. Todo depende de la fruta con que se combine. Los vendedores las colocan sobre unas cavas de anime. Llevan sol y están expuestas a todos los contaminantes ambientales.

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Las venden en Bs. 6000, 8000, 10.000 el litro. Un precio más bajo que lo que cuesta cualquier botella de licor en un comercio formal.

El problema más grave es la mezcla. No solo usan frutas como la parchita o la patilla. También las están haciendo con mango verde y con bebidas de sobres, como el Tang, que contienen químicos y otros aditivos artificiales, que aceleran los efectos dañinos y las hacen más tóxicas y en ocasiones se fermentan.

Como el aguardiente se “disparó”, dijo, creen que comprando alcohol para curar las heridas economizan y “lo que están ganando es un pasaje para la muerte”.

La gente lo prepara sin medidas exactas. Le va colocando alcohol a su gusto y eso es una bomba de tiempo. No se toman una botella sino dos y hasta tres. Y si lo diluyen con agua para matizar el grado de alcohol igual van a tener daños en un futuro.

Alcohol en rojo

En noviembre pasado, en los medios de comunicación se reportó la muerte de un joven de 29 años producto de la ingesta de una guarapita adulterada. Otros dos hombres estaban en terapia intensiva cuando sus familiares lo enterraban. La autopsia del desafortunado reveló que murió por una intoxicación etílica con metanol, un líquido incoloro y muy tóxico, obtenido por destilación de madera a baja temperatura o mediante la reacción del monóxido de carbono y el hidrógeno, empleado para desnaturalizar el alcohol etílico y como aditivo de combustibles líquidos.

Comenzando diciembre, en una de las habitaciones del hospital Miguel Malpica de Guacara yacían los cuerpos sin vida de Álvaro García, de 20 años, y Omar Castellano, de 27, quienes en una reunión de amigos bebieron un producto alcohólico, que al parecer contenía metanol.

Según familiares, los primeros síntomas fueron mareos y asfixia, que luego se complicaron hasta que los organismos de las víctimas no soportaron los componentes tóxicos y murieron.

De esa reunión llegaron otras 10 personas más afectadas con los mismos síntomas.

Para el 23 diciembre otras cuatro personas murieron tras ingerir una guarapita de fabricación artesanal la cual al parecer contenía licor adulterado. Fue en Ocumare del Tuy, municipio Urdaneta del estado Miranda, donde se encontraba un grupo de personas compartiendo y tomando el mencionado cóctel, al cual le habrían agregado jugos de frutas.

Las personas comenzaron a presentar síntomas de intoxicación y fueron trasladadas a un centro de salud en el que se registró su muerte.

2017 cerró con el fallecimiento de una pareja presuntamente por consumir guarapita preparada con alcohol absoluto. Las víctimas vivían en Lomas de Urdaneta, Catia.

La primera en presentar síntomas fue Nayhli Sánchez, que comenzó a vomitar y sus allegados pensaron que se trataba de la reacción normal de una resaca. Sánchez se acostó a dormir y la mañana siguiente, cuando su esposo la tocó, ya estaba muerta.

El resultado de su autopsia fue “envenenamiento” porque la guarapa contenía alcohol absoluto. Su esposo cuando rendía declaraciones ante los cuerpos de seguridad, se desmayó y luego murió aparentemente por las mismas causas.

Matute dijo que tienen denuncias de consumo de guarapitas dentro de los liceos. No citó los nombres de las instituciones, pero refirió que tienen reportes de uno de Caricuao, otro en el pueblo de El Hatillo y en San José del Ávila.

Por tanto, instó a las autoridades a iniciar campañas preventivas y a estar alertas cuando detecten indicios de que los muchachos están preparando estos brebajes. Ya por la Cátedra Libre Antidrogas están preparando recomendaciones que serán publicadas de cara al inicio de las actividades académicas.

Foto referencial: Cristian Hernández


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