Hay carencias de antidepresivos y  relajantes musculares en los hospitales José María Vargas, J. M. de Los Ríos, los periféricos de Catia y Coche, Jesús Yerena de Lídice y José Gregorio Hernández de Los Magallanes de Catia.

En esos centros asistenciales se conoció, de acuerdo con un registro levantado por Crónica.Uno —basado en testimonios y datos aportados por los trabajadores de la salud— que durante estos últimos cuatro meses, de 1818 camas arquitectónicas, solo están operativas 1017 debido a la falta de insumos.

Caracas. Los pacientes críticos sobreviven en las salas de hospitalización a punta de donaciones y porque los familiares sudan la gota gorda para conseguir gasas, inyectadoras, catéteres, pañales y los antibióticos.

Crónica.Uno, entre mayo y julio de 2016, revisó semanalmente la variación en la dotación de insumos y medicamentos en cinco instituciones y en aquel momento había una severa escasez de fármarcos y pocas camas operativas. Un año después, la crisis persiste.

Los insumos no se consiguen frecuentemente en los hospitales José María Vargas, en los periféricos de Coche y Catia, en el José Gregorio Hernández de Los Magallanes de Catia y en el J. M. de Los Ríos, según reflejó un monitoreo levantado a partir de testimonios y datos aportados por los trabajadores de la salud durante estos últimos cuatro meses.

En 2016 los antibióticos, anticonvulsivos, nebulizadores y analgésicos eran los medicamentos que más escaseaban.

En este 2017 la situación no ha mejorado. La ausencia de fármacos como anticonvulsivos, analgésicos, antidepresivos, relajantes musculares, antibióticos supera 90 % en los centros.

Sin embargo, la dotación de solución dextrosa, que el año pasado tenían bastantes fallas de abastecimiento, se regularizó en la mayor parte de los centros.

La Federación Farmacéutica de Venezuela ha dicho que, de 150 medicamentos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como de acceso obligatorio, incluso en condiciones de guerra, en Venezuela hay una ausencia de 70 %  por las restricciones en las entregas de dólares.

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Esa cifra se mantiene para la fecha. Con el agravante de que ahora no solo hay desabastecimiento dentro de las instituciones, sino que además no se consiguen en las farmacias privadas. La deuda con el sector salud asciende a 5 millardos de dólares, y las autorizaciones mediante el nuevo Dicom fueron apenas 25 millones de dólares. Por el dólar protegido (Dipro) —cuya tasa es 10 bolívares— las farmacéuticas no reciben dólares desde octubre del pasado año.

Por la ausencia, las personas buscan los tratamientos fuera de nuestras fronteras o cuentan con los medicamentos que dejan los pacientes fallecidos. Sucede mucho con los pacientes oncológicos hospitalizados, entre los cuales se hacen redes de solidaridad. “Lo que le falta a uno lo puede tener otro y así medio nos ayudamos”, refirió Raúl Vegas, paciente.

Un punto que fuera del rango de estudio —insumos y medicamentos— se observó en este monitoreo es que ahora en los hospitales ocurren bajones de luz y falla el suministro de agua potable.

El monitoreo revela que, de 1818 camas arquitectónicas en esos cinco centros asistenciales, solo estaban operativas 1017, 59 %, debido a la falta de insumos.

Crisis por centro 

En el hospital doctor José Gregorio Hernández de Los Magallanes de Catia, hace meses se reactivaron las remodelaciones en las áreas de Emergencia pediátrica y de adultos, la Unidad de Cuidados Intensivos, sala de parto y otras áreas que empezaron a atenderse en la época del Plan Hospitalario Bolívar 2000, pero no están en funcionamiento los ascensores. De 6, sirve 1, por donde suben y bajan la basura, la comida, los pacientes, los cadáveres y el público en general.

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En el Jesús Yerena de Lídice, las remodelaciones son eternas. Los médicos trabajan turnos de 24 por 24 pero con las uñas.

Lídice es un hospital que, por su número de camas, no puede catalogarse como un centro tipo IV. El requisito son 300 camas, y ofrece menos de 100. Pero por especialidades —Cirugía General y Plástica, Oftalmología, Odontología, Radiología, Pediatría, Traumatología, Neurocirugía, Gastroenterología, Medicina Interna, entre otras— se califica como un hospital de alta complejidad, que hoy día, de acuerdo con los médicos, opera en menos de 60 % de su capacidad.

El periférico de Coche, por ejemplo, no cuenta con el servicio de agua desde el miércoles hasta el domingo. Se abastecen del tanque subterráneo con limitaciones.

Y en el Catia, el hospital Dr. Ricardo Baquero, las camas de terapia intensiva son dos cuando hay una capacidad para seis. Pero además no hay suficiente ventiladores mecánicos, ni tomas de oxígeno.

Los obreros de algunas instituciones denunciaron que están limpiando solo con agua. “No hay cloro ni desinfectante. Tampoco nos dan guantes ni tapabocas desde hace mucho tiempo”, refirió una trabajadora del Vargas, hospital que de 400 camas que debería tener disponibles, solo están habilitadas 120.

Mientras que en el J.M de Los Ríos, volviendo al caso del as terapias, de 9 camas funcionan solo cuatro, por falta de insumos y equipos.

Además, en el centro es itinerante el funcionamiento de los 13 quirófanos y solo tiene operativas siete máquinas de hemodiálisis.

Encuesta nacional

En mayo, la organización Médicos por la Salud publicó la Encuesta Nacional de Hospitales 2017, la cual arrojó que 51 % de los quirófanos de centros de salud venezolanos están inoperativos, mientras que el servicio de alimentación hospitalaria solo se cumple en 13 %.

La encuesta realizada en 92 hospitales del país, con el apoyo de la Subcomisión de Salud de la Asamblea Nacional, mostró además la carencia de camas para hospitalización.

De un total de 25.909 camas existentes de acuerdo con el Ministerio de Salud, 39 % está fuera de servicio. La cifra es muy inferior a las 93.085 camas que según la Organización Mundial de la Salud debería tener el Sistema público de Salud venezolano.

Y lo que se recopiló durante estos cuatro meses de observación es que la cifra es roja y que, por citar el servicio de Terapia Intensiva del J.M. de Los Ríos, se tiene que de 9 camas solo funcionan 4 por falta de insumos.

Las ausencias de medicamentos e insumos varían según la dotación que recibe el hospital. “A veces tenemos yelcos y guantes, pero no hay inyectadoras. Y otra semana con lo que no contamos es con los guantes. Las enfermeras usan un par para atender hasta tres enfermos. Lo mismo pasa con los antibióticos, de la gama de siete que teníamos en promedio, hay días en los que solo disponemos de dos presentaciones. Por eso es que los pacientes dicen que uno los manda a comprar todo”, dijo una de las doctoras del hospital Vargas, que pidió encarecidamente que no la identificaran pues ha recibido amenazas de la dirección del nosocomio por divulgar este tipo de información.

“Te puedo ayudar con algo, pero no puedo darte todos los datos, ahora menos que están haciendo algunos trabajos y están llegando algunos insumos”, dijo.

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Foto: Archivo Crónica.Uno

Gráficos: Mabel Sarmiento



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