El merapenin, un antibiótico de amplio espectro, estaba siendo colocado en el J. M. de Los Ríos y tuvo efectos contrarios en los pacientes; también hubo casos de anticonvulsionantes en un centro asistencial en El Junquito. El eutirox que queda en el país está vencido desde junio pasado.

Caracas. Todo el eutirox que queda en el país, un medicamento que se usa para el tratamiento de enfermedades de la glándula tiroides, se venció en junio de este año y no ha llegado un nuevo lote. Y eso es lo que están usando los pacientes.

Esa denuncia la hizo Freddy Ceballos, presidente de la Federación de Farmacéutica Venezolana (Fefarven), durante su participación en un foro organizado por la directiva del hospital José María Vargas, sobre el uso de medicinas vencidas y su impacto en los pacientes.

Las leyes existen y nosotros los farmacéuticos tenemos que revisar eso. Y para eso están las normas revisoras de calidad del Instituto Nacional de Higiene, las normas internacionales, las mundiales, donde establecen los períodos de vencimientos. Todos los países se han adaptado, por eso lo máximo que debe tener un producto son cinco años de uso. El ente venezolano se armonizó a todo lo que existe mundialmente y eso debe garantizar la calidad y la eficacia de los productos que se fabrican y se importan al país.

No obstante, refirió que están importando desde Cuba medicamentos en frascos de vidrio que incluso dicen en la etiqueta “consérvese de la luz”. “Ya esa es una irregularidad. Por qué no enviaron una avanzada de expertos para conocer las normas del fabricante”, se preguntó.

Puso otros ejemplos como el merapenin, un antibiótico de amplio espectro, que estaba siendo colocado en el J. M. de Los Ríos y tuvo efectos contrarios en los pacientes; también hubo casos de anticonvulsionantes en un centro asistencial en El Junquito.

Eso no puede seguir ocurriendo. Nosotros no podemos aceptar que sigan importando medicamentos vencidos o faltándoles poco para su expiración. Podemos generar el cambio y exigir que se generen las políticas preventivas en el caso de la salud. No podemos decir qué puede ocurrir si usamos medicamentos vencidos, pues no todos tienen la misma calidad, no hay un denominador común para todos. Pero hay pacientes que se sienten mal y está pasando con el eutirox.

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Ceballos compartió el panel con Fernando Bianco, presidente del Colegio Metropolitano de Médicos; Eduardo Samán, exministro de Comercio y profesor de la escuela de Farmacia de la UCV; Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, y Carlos Walter, exministro de Salud y miembro de la Alianza Venezolana por la Salud.

En el evento se habló de los componentes y de las miles de partículas que se manejan en las empresas farmacéuticas, y por tanto, se dejó claro que no se puede decir que todos los medicamentos vencidos generan reacciones adversas, pues hay que ver los componentes activos y químicos y el almacenamiento del mismo, que esté conservado en un ambiente adecuado donde no haya humedad, polvo ni calor.

Entre la legalidad y la ética

Ana Rosario Contreras, en representación del gremio de Enfermería, alzó la voz para alertar sobre la situación expectante que tienen los profesionales de la salud en vista de la escasez de insumos y medicinas. “Somos víctimas igual de esta situación y se deben establecer estrategias que determinen nuestras responsabilidades en estos casos”.

Samán explicó académicamente la raíz de farmacológica y se paseó por algunas funciones y principios activos. Dejó entrever en su exposición el tema mercantilista en este sector.

Fernando Bianco, por su parte, reconoció que toda esta crisis es porque no hay producción en el país —en el caso de los insumos básicos y materiales desechables— y por la deuda de más de 4000 millones de dólares que el Estado tiene con los fabricantes; situación que pone en tres y dos al médico y lo obliga prácticamente a prescribir medicinas vencidas, aún para casos de enfermedades crónicas, que no se sabe si están surtiendo efecto.

Incluso mencionó que él toma algunas ya caducas, entre ellas, unas pastillas que le generaron un fuerte cuadro diarréico. “Con otras no me pasó nada, pero hay que saber cómo se están almacenando para saber su eficacia”.

Bianco hizo énfasis en que el país no tiene industria de producción de insumo. “Por eso dependemos de transnacionales, pero eso tiene que tener eficiencia, calidad y se deben cubrir los costos para beneficiar a la población. El problema es que aquí el sistema no sirve, aquí cada quien hace lo que quiere, hemos tenido 16 ministros de salud en 8 años y ninguna institución privada o pública puede ser eficiente y ahora llegamos a esto, que no tenemos medicinas”.

Carlos Walter, quien cerró el ciclo de ponencias, dijo que el uso de medicinas vencidas es algo viejo en el país y propuso a cada profesional de la salud, y en especial a los directores de los hospitales, levantar un acta cada vez que tengan que usarlos.

“No dejen de recibirlos, pero levanten el acta. Porque no todo el que lo toma se muere, pero sí fallecen pacientes por razones distintas igual asociadas al tema de la caducidad. Eso sucede porque hay una clave fundamental en el desarrollo de un medicamento que es el tema de la estabilidad del principio activo, y eso tiene que ver con la potencia y la eficacia del producto, lo cual no es posible saberlo sino hasta que esté vencido”.

Foto referencial: Archivo Crónica.Uno



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