Cual ajedrez, el oficialismo mueve cada una de sus piezas en el plan para no perder espacio y lograr que la crisis política, económica y social no termine por acabar con el proyecto político, y traiga como corolario la eliminación de la izquierda en Venezuela. 

Caracas. A la par que Eduardo Piñate controla el PSUV, que el general en jefe y ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, se fortalece en el “mando cívico-militar”, y que Diosdado Cabello hace campaña por la revolución; Aristóbulo Istúriz se mueve en un campo que les familiar: los partidos políticos.

El vicepresidente sabe que su futuro depende del nicho electoral y el apoyo que obtenga en la coalición gubernamental, el Gran Polo Patriótico (GPP), que desde enero no ha podido reunirse con el presidente Nicolás Maduro. El Polo ha sido llamado en tres ocasiones. Una, hace 15 días para decidir qué hacer con la Asamblea Nacional (AN)  —donde al presidente de Podemos, Didalco Bolívar, se le ocurrió una idea que murió al nacer: la disolución del Parlamento—; la segunda, para acordar una movilización en Caracas; y el pasado sábado 30 de julio tuvo lugar la tercera cuando rechazaron la incorporación de los tres diputados de Amazonas al hemiciclo.

La coalición de partidos desapareció desde que Maduro creó el Congreso de la Patria que, si bien contemplaba el capítulo CP-Partidos, no se les informó a las secretarías de los 11 partidos qué rol jugarían en ese foro, lo que molestó a la dirigencia del Partido Comunista de Venezuela (PCV).

Desde entonces, el PCV ha enviado comunicaciones a Miraflores y nadie les para. Al extremo de que constituyeron un grupo con 62 movimientos sociales, el Bloque Revolucionario, que cumple la orden del Pleno del Comité Central: avanzar, deslindar y construir una nueva fuerza política. ¿Deslindarse del GPP? Los comunistas, como Oscar Figuera, Pedro Euse y Carlos Aquino, hablan de desligarse de las tendencias “entreguistas” de factores del Gobierno.

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El PCV se reunió con Istúriz en julio y conversaron sobre la situación política, cómo enfrentar el Referéndum Revocatorio (RR) y el papel de la alianza. Luego, los comunistas dialogaron con “militares patriotas” (como los llaman Euse y Aquino) y les expresaron la necesidad de preservar la unión cívico-militar.

El segundo contacto Istúriz-partidos ocurrió el sábado 30 de julio, por iniciativa de Patria Para Todos (PPT). El secretario de PPT-Táchira, Juan Carlos Guerra, reveló aspectos del encuentro: le plantearon la inclusión del Polo Patriótico en el Gobierno; un puesto en la eventual “mesa de diálogo”, la activación del Consejo de Seguridad del Estado —que integra Rafael Uzcátegui, secretario general pepetista—; una revisión de planes económicos y se entregó un plan para enfrentar la llamada Guerra Económica, con un apartado especial para tratar una supuesta evasión fiscal promovida por comerciantes que venderían sin factura.

Ese día se conoció que Maduro cambiaría al ministro de Relaciones Interiores y no se descartó que incluirían a alguien del Polo. Sin embargo, las denuncias de Estados Unidos contra el general Néstor Reverol hicieron que Maduro le diera una especie de salvoconducto con la silla de La Urdaneta. “No queremos cargos, sino influir en las decisiones de Estado. El gobierno del Gran Polo es necesario. Es natural que seamos parte del gobierno; es un error que el gobierno sea ejercido solo por el PSUV”, afirmó Guerra, quien dijo que les faltó tiempo para hablar con Istúriz sobre la posición del partido frente a las concesiones dadas en Bolívar; el Arco Minero, y las elecciones sindicales en la industria petrolera.

PPT aplaude que Miraflores haya “rectificado” y llamado a los aliados, así como el hecho de que se establezca “una especie de concertación” para gobernar. “Ya los meses difíciles pasaron ; agosto y septiembre son de cosecha y habrá alimentos”, vaticinó Guerra, quien se opuso a la apertura de la frontera con Colombia sin que antes se hiciera un balance y los problemas como el contrabando y la escasez en San Cristóbal continúen.

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Istúriz tiende los puentes hacia el Polo que habían sido olvidados por la dirigencia del PSUV. En aquél entonces, la tarea estaba en manos de Cilia Flores y Elías Jaua que eran enlaces con el PCV; Jacqueline Faría servía de nexo con PPT; y Jorge Rodríguez con Redes.

La existencia del Polo está amenazada porque solo están legales el PSUV y la MUD como partidos en Venezuela mientras que 62 —entre ellos PCV, PPT y Redes— están en suspenso, y se teme que en el oficialismo pretendan convertirlos en tendencias dentro de la “izquierda radical”.

Istúriz vendría a ser la tabla de salvación de los partidos, o tal vez, señalan, estos lo resguarden de “las hienas de Miraflores”, como bautizó el general fallecido, Alberto Müller Rojas, a las corrientes internas del chavismo.

¡Continuará!

Foto: Angeliana Escalona



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