La mayoría de los pacientes afectados serían niños porque este tipo de diálisis es para personas que no tienen vía vascular, cosa que ocurre en la mayoría de los infantes. Los trasplantados de riñón tienen más de dos meses sin recibir su tratamiento por parte del Seguro Social.

Caracas. El Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) desde mediados del mes de mayo, tiene en jaque a más de 1500 personas, según Francisco Valencia, director de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), que cumplen con su tratamiento de diálisis peritoneal. Esto desde que el 12 de mayo la empresa Dialysis Care de Venezuela, C.A, informara que “dado el retraso en la entrada del material de diálisis peritoneal al país, nos encontramos en situación crítica en cuanto a que nos hemos podido dar respuesta a los pacientes en su entrega de material mensual”.

Según Valencia, la solución que ha dado el IVSS es relocalizar a esta cantidad de personas (1500) a los centros de Hemodiálisis en el país, servicio que considera está congestionado “y además no cumple con los estándares internacionales de higiene”.

“La diálisis peritoneal la hacen porque no tienen vía vascular, mayormente son niños a los que se le hace de esta manera”, enfatizó Valencia.

Carta que emite la empresa Dialysis Care.

Los centros de Hemodiálisis en Venezuela le ofrecen una mejor calidad de vida a más de 15.000 pacientes, que según el director de Codevida, generan mucha demanda para la oferta de esos centros. La empresa Dialysis Care, a través de su comunicado, pidió evaluar “la disponibilidad de cupo en Hemodiálisis para brindar dicho apoyo y si el paciente califica puede ser cambiado de modalidad antes de su inminente descompensación”.

Las personas que son pacientes renales y dependen de las diálisis peritoneales y las hemodiálisis, cumplen su tratamiento para evitar entrar en la lista de personas que requieran un trasplante de riñón. Si bien son infinitos los problemas que enfrentan a diario los pacientes que tienen dentro de su cuerpo un órgano que les trasplantaron, los inconvenientes no son nuevos.

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“Hoy fui a la farmacia de Alto Costo del IVSS, en Los Ruices, a retirar mis medicinas, y hoy (lunes) cumplí dos meses desde que no me entregan mis medicamentos. La situación de los trasplantados renales es alarmante”, dijo Valencia, quien tiene más de 15 años desde que recibió un órgano en su cuerpo y además considera que “nunca ha habido una escasez tan profunda de fármacos para trasplantados desde que comenzaron a trasplantar en Venezuela”.

Tacrolimus, Cellcep y Prograf son las tres medicinas que este lunes debió retirar Valencia de la farmacia del Seguro, pero quienes atienden le dijeron que no saben cuándo llegarán los medicamentos. El Prograf lo deben ingerir los pacientes los siguientes tres meses a partir del día que sea trasplantado. Es obligatorio. Sin embargo, con el pasar de los años, para evitar una infección el paciente debe tomarlo de nuevo. Pero desde hace más de tres meses la cajita de Prograf no ha estado en los estantes de esa farmacia.

Valencia hizo saber a través de su cuenta en la red social twitter que lleva dos meses sin recibir su tratamiento.

“Nosotros debemos tener un tratamiento de por vida. Es una situación muy crítica. Incluso algunos de nosotros hemos ingerido medicamentos vencidos. Como no queda otra alternativa, para no tomar nada es mejor tomarlo vencido”, dijo.

En diciembre del año pasado, más de 10.000 personas trasplantadas de riñón, médula e hígado, estaban en riesgo de perder el órgano por la escasez de Prednisona, un fármaco económico que se conseguía en cualquier farmacia. En junio de este mismo año, Francisco Valencia denunció que el Seguro Social le disminuía la dosis del tratamiento a cada paciente y de esa manera rendía las medicinas para todos. Hoy ya tiene más de dos meses sin su tratamiento.

Según Valencia, las organizaciones en pro de la salud se han comunicado con la farmacéutica, y esta les contestó que no ha llegado la medicinas “porque desde Cencoex no se han hecho las autorizaciones para que entre al país. Desde noviembre, en Bélgica está todo fabricado, pero no ha salido porque ese ente no lo ha aprobado”, señaló.

Foto referencial: Francisco Bruzco



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