El niño de 12 años fue diagnosticado hace seis meses. Está estable, su núcleo familiar no está contagiado. Lo hospitalizaron porque presentaba fuerte dolores musculares y por un cuadro anémico.

Caracas. El servicio de infectología del hospital de niños J. M. de Los Ríos atiende en estos momentos un caso de lepra lepromatosa, una enfermedad infecciosa que con el tratamiento adecuado puede ser de nula transmisibilidad.

La doctora Lisbeth Aurenty, médico infectólogo de este centro asistencial, dijo que el paciente de 12 años proviene de Higuerote, estado Miranda.

Según su médico tratante en la zona, el dermatólogo Guevara —médico sanitarista—, el chico fue diagnosticado hace seis meses, pero por el cuadro clínico, consideró Aurenty, tiene más de cinco años debido a que presenta serias lesiones en la cara y articulaciones.

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“El doctor Guevara pensó que presentaba reacción a alguno de los cuatro medicamentos del tratamiento, pues manifestó un cuadro anémico, y como en Higuerote no había los insumos para realizarle las pruebas lo trajeron al J.M. Ya la hemoglobina le subió a 9″.

Cuando los pacientes con lepra no reciben tratamiento —o cuando éste es inadecuado— sí constituyen una fuente de contagio, debido a que pueden desarrollar una respuesta inmune insuficiente para contener la infección.

La lepra, una enfermedad que muchos asocian con la Edad Meda, hoy en día está radicada en 115 países del mundo, entre ellos los ubicados en Latinoamérica, que incluye a Venezuela. No obstante, según el Instituto de Biomedicina Doctor Jacinto Convit —en nota publicada a principios de este año por el diario La Nación— la incidencia de esta enfermedad es de 700 casos nuevos cada año.

La infectóloga indicó que se le hicieron estudios y analizaron biopsias del grupo familiar y ninguno presenta la patología.

Explicó que la enfermedad de lepra es crónica y afecta piel, nervios periféricos y en la forma lepromatosa la mucosa nasal. La patología es causada por Mycobacterium leprae.

En el caso del niño afectado presenta lesiones cutáneas polimorfas simétricamente distribuidas, con afectación neural poco extensa actual. También tiene pérdida de la sensibilidad en algunas zonas.

El diagnóstico médico señala que hay hipocromía en las lesiones y especialmente en la cara. Con engrosamiento de algunos nervios. No se evidencia deformidad aún en miembros.

Actualmente recibe tratamiento con Rifampicina mensual, Clofazimina y Dexametasona. Se le omitió Dapsona por efecto medicamentoso (anemia).

Por lo general, y aunque estos casos no son comunes, la doctora indicó que el tratamiento puede durar tres años, “pero si no se controla puede limitar las articulaciones y la función de movilidad. Genera alteraciones de la anatomía. No tanto está ligada con el fallecimiento, sino con deformación anatómica, además de la manifestación de nódulos, principalmente en la cara”.

Ya el niño, afortunadamente, está estable y los dolores musculares por los cuales ingresó a la emergencia están disminuyendo porque le aumentaron las dosis de los analgésicos.

El papá, viendo el aumento de los pabellones auriculares —las orejas— y las inflamaciones severas en los brazos y dedos fue que lo llevó al dermatólogo. Hace seis meses fue que supo del diagnóstico de la lepra.

Foto referencial Cristian Hernández


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