En el J. M. de los Ríos tres sillas estarán vacías este viernes cuando canten cumpleaños a los pacientes

Este mes han muerto tres pacientes de Nefrología, luego de que se contaminaran con bacterias trasmitidas por la máquina de diálisis, cuya función es purificar la sangre.

Caracas. Las mamás de los pacientes del servicio de Nefrología del hospital J. M. de Los Ríos este año cerraron en dos oportunidades la avenida Vollmer de San Bernardino, llevaron cartas al director Víctor Siegert, a la Defensoría del Pueblo, pidieron hablar con la (ex)ministra de Salud, Antonieta Caporale, y llevaron la denuncia a los medios. Lloraron y gritaron y todo para denunciar la contaminación de las máquinas de diálisis y que sus hijos habían contraído bacterias. De los 24 que estaban recluidos, 13 tenían infecciones para el mes de febrero.

A pesar de la lucha, tres niños murieron este mes y la situación, no solo en ese servicio sino en el resto del puesto asistencial en vez de mejorar, empeoró, pues persisten severas limitaciones en el suministro de medicamentos e insumos y de fórmulas lácteas para pacientes pediátricos con esquema de nutrición especial, según Carlos Trapani, representante legal del Centro de Aprendizaje Comunitario (Cecodap).

Para este viernes, día que se escogió para cantar el cumpleaños de los pacientes, tres sillas quedarían vacías “por culpa de la negligencia administrativa que no se ocupó de limpiar las máquinas de hemodiálisis que les purificaban la sangre”. Por eso las mamás unieron sus voces y recobraron fuerzas con el solo propósito de que no muera un niño más.

Burla al dolor  

“Lo que dijo recientemente el nuevo ministro, Luis López, es que no conocía de los casos, cuando todo esto ha sido público”, expresó Judiht Bront, mamá de Samuel Becerra, de 12 años, niño afectado por pseudomona y que falleció la madrugada del 11 de mayo.

A Samuel a los 8 años de edad se le  hizo un trasplante que no funcionó. Toda su corta vida estuvo bajo tratamiento de hemodiálisis y diálisis peritoneal. Pasó siete u ocho veces por Terapia Intensiva. A principios de año necesitó donantes de sangre.

Su mamá sabía lo complicado de su patología, pero fueron los últimos dos meses los que marcaron su recaída. Aun así, la sonrisa no se le borró del rostro.

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En marzo, por las redes sociales la ONG Prepara Familia daba las gracias por un donativo de Bs. 18.000 que recibió pues debían realizarle tres exámenes de Hemocultivo.

Acciones

*Acudir al Ministerio Público para que se haga una investigación y se establezcan las responsabilidades.

*Pedir medidas de protección para los niños, niñas y adolescentes, porque el riesgo es latente.

Todas las gestiones se hicieron para que el niño superara la infección. Incluso bajo la autorización de su mamá le colocaron antibióticos vencidos, “pero de parte del hospital no hubo mayor respuesta. Los antibióticos eran intermitentes. Incluso cuando hubo el primer brote de 14 pacientes no había espacio en Nefrología para hospitalizarlos a todos y tuvimos que ingresarlos en otras salas. En el caso de mi niño [su único hijo] fui viendo que el deterioro crecía y la fiebre no bajaba. Realmente se complicó, le dolían las piernas, las articulaciones. Ese día, el de su muerte, salió medianamente bien de la diálisis. En la noche decía que estaba muy mareado y a la media noche le dio un paro respiratorio”.

La causa de su muerte ella la asocia con la bacteria, aunque el informe médico aparece la palabra asepsia. “Nosotros pedimos apoyo y ahora el dolor es que la contaminación ha ido en progreso y pueden morir otros niños. Nosotros perdimos los nuestros, ahora los que están ahí son nuestros hijos”.

Samuel Becerra, de 12 años, niño afectado por pseudomona.

Una mina de bacterias

Raziel Jaure, de 10 años, contaminado con la bacteria klebsiella, y quien murió el pasado 3 de mayo, desde marzo de 2016 era paciente de diálisis del J. M. de Los Ríos. Su mamá, Yudelkis Mirabel, visiblemente afligida contó que Razi pasó por varios episodios de su enfermedad: recaías, Terapia Intensiva, hospitalización.

“Pero se recuperó relativamente rápido. La última vez que estuvo internado fue en octubre de 2016 por problemas cardíacos que le generó una cardiopatía. A raíz de eso, se dializaba tres días a la semana más los sábados. Tuvo seis meses que íbamos solo a diálisis y a las consultas. De hecho estaba muy contento porque sabía que pronto iba a entrar en la lista de trasplantes. Fue un guerrero”.

En el servicio de Nefrología las infecciones que presentan los niños son producto de las bacterias klebsiella, estafilococo y pseudonomas. Las mamás y los defensores de los Derechos Humanos han pedido una investigación para conocer las causas del contagio.

Una de las hipótesis es la mala calidad del agua, pues los tanques del hospital presentan coliformes totales, coliformes fecales y aerobios mesófilos en valores muy altos, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Simón Bolívar.

Razi, como lo llama su mamá Yudelkis Mirabet, cayó recientemente con la fiebre. “Pero no le pusieron la atención debida. Mi hijo no se contaminó el año pasado cuando hubo el brote de pseudonoma. Tampoco el 27 de abril cuando en el servicio había 15 niños infectados por diferentes bacterias. El 1° de mayo lo hospitalizan en la Emergencia bajo sospecha de dengue, pues tenía las plaquetas muy bajas y fiebre. La doctora no quiso darle antibióticos por eso, aunque nosotros estábamos dispuestos a firmar a sabiendas de que estaban vencidos. Al día siguiente le hacen el cultivo y muere el día 3 de mayo. Ahora nos quedó la angustia de saber si realmente era dengue o la bacteria, pero él tenía los mismos síntomas de los otros niños”.

A Raziel le colocaron una gama de calmantes debido a los fuertes dolores. Su mamá dijo que no lo podían ni tocar. Estaba muy adolorido y sentía molestias en el pecho. Luego de su deceso fue que le entregaron el cultivo y apreció la bacteria klebsiella.

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El tercer caso es el de Dilfred Jiménez, de 16 años. Murió el pasado 22 de mayo, también por las mismas causas. Ante ello, Carlos Trapani pidió al Tribunal Supremo de Justicia que se pronuncie con la misma celeridad como lo hizo en contra de varios alcaldes. “Uno de los principales argumentos es la protección de los niños, entonces nos gustaría que se pronuncie para garantizar el acceso a los medicamentos, pues desde el mes de enero —que introdujimos un recurso para pedir medidas de protección— no han dado respuesta. Más bien tres jueces han rechazado esa petición. Nos dijeron que no hay tal desabastecimiento y que los casos que presentamos, más de 100, no eran suficientes para demostrar la escasez y que le correspondía a la familia garantizar el acceso a los mismos”.

Mientras tanto, señaló, la crisis se agudiza, los niños mueren y los padres se desesperan. “Si el Estado no asume los fallecimientos van a seguir repitiendo”.

Antecedentes

Ya el Ministerio Público está al tanto de la situación. Se hicieron cargo del trabajo incluso con el mismo defensor, quien se comprometió a entregar un tomógrafo y reactivos, y nada de eso ocurrió. “Ahora el hospital está Terapia Intensiva. Sobre este centro pesan dos acciones: la primera en 2014, cuando las familias que hacen vida en el J. M. de Los Ríos denunciaron dificultades en el suministro oportuno y calidad de los alimentos y medicamentos para los pacientes. La denuncia se hizo ante los Tribunales de Protección del Niño, Niña y Adolescentes del Área Metropolitana”. Y la segunda, la introducción, en enero, de un recurso para pedir medidas de protección.

 Fotos: Mabel Sarmiento | Cortesía


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