Desde agosto del año pasado, esta vecina de la parroquia Santa Rosalía es la responsable de la elaboración de un almuerzo para los pequeños de la zona, algunos de ellos pertenecen a familias con limitados recursos económicos.

Caracas. “Me parte el alma ver que en mi comunidad hay niños que no tienen qué comer”, afirma Janeth Justiniana mientras se limpia las lágrimas que asoman en sus ojos para seguir picando las verduras del sancocho. El hervido se serviría al culminar la pintura de un mural en la parte más alta del sector San Miguel, Cota 905, en la parroquia Santa Rosalía.

Con 51 años viviendo en la Calle San Miguel, Janeth se siente comprometida a apoyar a los niños más necesitados. Afirma que trabajó en un comedor de una escuela de la zona durante la presidencia de Hugo Chávez, pero este fue cerrado y muchos niños quedaron varados.

Janeth prepara la comida con apoyo de otras madres de la comunidad

En agosto del año pasado se le presentó la posibilidad de ingresar al programa Alimenta la Solidaridad y no lo pensó dos veces. Junto con Neorelys Muñoz, activista social de la parroquia e integrante de la Asociación Civil Caracas Mi Convive, coordinó la apertura del comedor.

Janeth cuenta con el apoyo de Jhoana Oviedo, Celsa Oliveros, Osman Mendoza, Yenny Jaramillo, Nelson Gómez y otras madres de la comunidad para preparar la comida. Asegura que realiza esa labor social sin pago alguno y que si bien esta le permite tener su propio almuerzo y el de sus hijos, también le da grandes satisfacciones y alegrías. Muchos de los niños le dicen “mami” y le piden la bendición.

Los chavistas a veces se ponen fastidiosos, la otra vez estaban unos niños en la cola y se los llevaron porque supuestamente ellos no estaban pasando hambre, yo les dije que los dejen, que aquí se atiende a todo el mundo sin colores políticos. Los niños quedan conformes con su platico de comida, me siento bien, hay personas que me dicen que soy gafa porque trabajo de gratis, yo me siento bien con lo que hago.

Los niños llevan sus envases para recibir la comida

Neorelys Muñoz asegura que Janeth tiene unas “manos mágicas” por el modo en que rinde la comida. La describe como una persona colaboradora, solidaria y dispuesta a ayudar. Sobre la conformación del comedor en el sector, cuenta que:

Llegamos allá en mayo del año pasado con un taller de prevención de violencia con Convive, los conocí, supe de la situación, con la información que teníamos de niños con desnutrición hablamos con Roberto Patiño y buscó ayuda para abrir un comedor en la Cota, la gente sumó esfuerzos y ya va a cumplir el año. Este comedor se mantiene con ayuda de las madres que cocinan, con personas que dan donativos. Con la experiencia que tenía Janeth en atención de comedor era la persona idónea”.

Antes de formar parte de los comedores Alimenta la Solidaridad, los vecinos aportaban ingredientes y preparaban la sopa, que llamaban “La Caimanada”. Desde hace un año reciben donaciones de alimentos.

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Los niños llevan los envases y cubiertos de sus casas, hacen su cola y los entregan. Algunos comen en el espacio pequeño donde preparan la comida. Se sientan todos en fila con sus respectivos platos, conversan mientras se alimentan. Janeth está pendiente de guardar la comida de los niños que forman parte de las familias en situación de pobreza extrema.

Ha puesto al servicio de la comunidad su experiencia en trabajo en comedor popular.

 Fotos: Marysabel Rodríguez



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